El uso de vehículos aéreos no tripulados, también conocidos como drones, para lanzar ataques aéreos ha causado daños a comunidades (incluido un número significativo de muertes), ha suscitado serias dudas legales y éticas y ha puesto en peligro la paz internacional, la seguridad, los derechos humanos y el Estado de derecho al reducir los impedimentos políticos, prácticos y tecnológicos para el uso de la fuerza.

