Continuaron las violaciones de derechos humanos. La esclavitud, el trabajo forzoso, la trata de personas y la tortura proliferaron en centros de ciberestafas de todo el país con pleno conocimiento de las autoridades, que dejaron que muchos de ellos continuaran con su actividad. Seguía reprimiéndose la libertad de expresión, como demostró el presunto asesinato en el extranjero de un crítico político. Periodistas, personas con liderazgo en la sociedad civil y figuras críticas con el gobierno seguían enfrentándose a cargos penales infundados de motivación política. Miles de familias que vivían en la ciudad de Angkor, Patrimonio Mundial de la UNESCO, continuaron bajo amenaza de desalojo forzoso, mientras que a las ya desalojadas se les negó el derecho a interponer recursos y siguieron en viviendas inadecuadas, sin empleo y acuciadas por las deudas.
Leer másNo aplica la pena de muerte para ningún delito
Herramientas de campaña que se pueden emplear para intervenir con carácter de urgencia y defender los derechos humanos de alguien.
Informes, documentos informativos, declaraciones, contribuciones escritas para OIG y otros recursos de los equipos de investigación de Amnistía.