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Aumentan las víctimas civiles en el conflicto de Sri Lanka

La ONU calcula que más de 4.500 civiles han muerto en los combates registrados en el noreste de Sri Lanka. Sólo el lunes, según los informes, se produjeron centenares de víctimas entre la población civil. Tanto el gobierno de Sri Lanka como los Tigres de Liberación de Eelam Tamil deben actuar de inmediato para que no haya más víctimas civiles.

"Entre la población civil se producen muertos y heridos porque los Tigres de Liberación de Eelam Tamil y las tropas del gobierno están violando el derecho internacional humanitario –ha señalado Yolanda Foster, experta de Amnistía Internacional en asuntos de Sri Lanka–. La terrible situación de los civiles atrapados entre dos fuegos se ve agravada por la falta de ayuda humanitaria, como comida, agua, medicinas y equipo médico.”

En las últimas 24 horas, decenas de miles de civiles atrapados en la zona de conflicto han conseguido huir, pero en ella permanecen muchos más. El lunes 20 de abril, el gobierno de Sri Lanka puso a los Tigres de Liberación de Eelam Tamil ante la disyuntiva de deponer las armas en un plazo de 24 horas o verse obligados a afrontar una “ofensiva final”, con la consiguiente preocupación de que el número de civiles muertos o heridos pudiera aumentar de forma vertiginosa.

En los tres últimos meses, los Tigres de Liberación de Eelam Tamil han utilizado a los civiles atrapados en la zona de conflicto como un colchón contra las tropas del gobierno. Cuando los civiles han intentado huir, los Tigres los han atacado. Pese a la afirmación del gobierno de haber creado una “zona de seguridad” para los civiles, las fuerzas armadas de Sri Lanka han utilizado al parecer artillería pesada, armamento de efectos indiscriminados dadas las circunstancias que ha causado muertos y heridos entre la población civil. Tanto los Tigres como las fuerzas armadas de Sri Lanka han vulnerado las leyes de la guerra.

La comunidad internacional debe presionar de manera efectiva al gobierno de Sri Lanka y a los Tigres de Liberación de Eelam Tamil con el fin de proteger a la población civil.

En concreto, ambos bandos deben garantizar que todo civil que desee abandonar la zona de conflicto pueda hacerlo sin ser atacado por los Tigres de Liberación de Eelam Tamil ni ser castigado por las fuerzas del gobierno. Después de garantizar que los civiles puedan ponerse a salvo, el gobierno debe utilizar métodos y armas de efectos no indiscriminados en el caso de que continúe sus ataques contra dicho grupo.

En la práctica, el gobierno de Sri Lanka mantiene recluidos a los civiles que huyen de la zona de conflicto en centros de detención. Amnistía ha recibido informes creíbles de desapariciones forzadas de jóvenes tamiles que abandonan la zona. "Sri Lanka tiene un largo y bien documentado historial de desapariciones forzadas que se remonta a la década de 1980. Esta práctica generalizada queda impune casi siempre”, ha indicado Yolanda Foster. Todo combatiente tamil capturado debe ser tratado con arreglo a las normas internacionales.

El Consejo de Seguridad de la ONU debe analizar el mejor modo de garantizar la protección de los civiles, poner fin a las desapariciones forzadas, garantizar que las personas desplazadas internamente reciban un alojamiento adecuado y enviar observadores sobre el terreno capaces de evaluar la situación de primera mano y garantizar el tratamiento inmediato de la crisis de derechos humanos. A los civiles desplazados debe atendérseles lo antes posible, proporcionárseles asistencia médica y facilitárseles ayuda para su traslado.