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Estudiantes iraníes son objeto de represión y detenciones

A medida que se acerca el 21 de marzo, fecha del Norouz o fiesta del Año Nuevo en Irán, que marca el inicio de su periodo vacacional más largo, estudiantes universitarios de todo el país son objeto de represión y detenciones, en un momento en que las familias se reúnen para esta celebración. Esta última serie de detenciones arbitrarias y medidas represivas va especialmente dirigida contra estudiantes, miembros de comunidades de minorías étnicas y religiosas iraníes, sindicalistas y activistas de los derechos de las mujeres. Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por las medidas represivas impuestas a la población estudiantil y ha pedido que queden en libertad todos los estudiantes detenidos por el ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión y reunión. En una declaración hecha pública el 12 de marzo, el Centro para la Defensa de los Derechos Humanos (CDHR), con sede en Teherán, condenó estas detenciones, instó a que se permitiera el regreso a las aulas de los estudiantes a los que se había prohibido asistir a la Universidad por ejercer sus derechos, y pidió que en las universidades existiese un clima que promoviese el estudio. En diciembre de 2008, las autoridades iraníes habían cerrado el CDHR, creado por activistas iraníes de derechos humanos como la premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi. Al parecer, estudiantes de la Universidad Amir Kabir de Teherán, la capital, se han convertido en blanco específico de la represión. El 5 de febrero, cuatro miembros de la Asociación de Estudiantes Islámicos (ISA) de la Universidad Amir Kabir –Esmail Salmanpour, Majid Tavakkoli, Hossein Torkashvand y Koroush Daneshyar– fueron detenidos tras participar en una ceremonia conmemorativa de la vida de Mehdi Bazargan, primer Primer Ministro tras la Revolución de febrero de 1979. Esta ceremonia es una concentración pacífica que se viene celebrando todos los años desde hace más de un decenio. Organizadores y participantes habían anunciado el acto e informado a las autoridades estatales competentes, que no habían puesto objeción alguna. En torno a 20 participantes fueron detenidos al comenzar la concentración. Según informes, 16 de ellos quedaron en libertad posteriormente, pero los cuatro estudiantes continúan recluidos sin cargos en la prisión de Evin, en Teherán, y, al parecer, han iniciado una huelga de hambre en protesta por su detención arbitraria y las condiciones de reclusión. El 23 de febrero, más de 70 estudiantes fueron detenidos durante una manifestación pacífica organizada en la Universidad Amir Kabir para protestar contra la decisión del gobierno de enterrar en el recinto universitario los restos de cinco soldados muertos durante la guerra entre Irán e Irak. El enterramiento se ha interpretado en general como un intento de las autoridades iraníes de ejercer mayor control sobre los estudiantes contrarios a su política. Estos enterramientos de soldados, considerados mártires por su sacrificio en los combates contra las fuerzas iraquíes, facilitarían el acceso de los miembros de las fuerzas de seguridad al recinto universitario sin que tengan que demostrar su condición de estudiantes, lo que supone que podrían reprimir o impedir las críticas o las protestas de los estudiantes contra la política del gobierno. Según informes, muchas de las personas detenidas temporalmente tras la manifestación fueron maltratadas, y a otras las llevaron a la comisaría de policía 107 de la Plaza de Palestina, donde, según los informes recibidos, algunos estudiantes sufrieron malos tratos. La mayoría de las personas detenidas quedaron en libertad al cabo de unas horas. Mehdi Mashayekhi, Nariman Mostafavi y Ahmad Qasaban, miembros de la ISA, fueron detenidos el 24 de febrero junto con Abbas Hakimzadeh, integrante de la Oficina para la Consolidación de la Unidad (OCU). Actualmente se encuentran recluidos en régimen de incomunicación en la Sección 209 de la prisión de Evin, en Teherán, que está bajo la supervisión del Ministerio de Información iraní. A comienzos de marzo, Yaser Torkman, que también es miembro de la ISA, fue detenido por agentes de seguridad vestidos de civil. Le habían pedido que se presentase en una de las puertas de la universidad, en donde personal de seguridad de la universidad le informó de que se le había prohibido asistir a clase y entrar en el recinto universitario. Testigos presenciales informaron de que los dos agentes lo golpearon antes de sacarlo de allí. En las últimas semanas se ha prohibido que estudiantes de la provincia de Sistán Baluchistán, en el sureste iraní, asistan a clase; dos estudiantes fueron detenidos y ya han quedado en libertad. También fueron detenidos otros estudiantes de la ciudad de Shiraz, en la zona sur del centro de Irán, y sus casas fueron registradas. A algunos se les ha prohibido asistir a clase, mientras que otros están actualmente en huelga de hambre. En la ciudad de Esfahan, en el centro del país, la oficina de una asociación estudiantil universitaria fue cerrada por la fuerza. Los estudiantes Alireza Davoudi y Khodayari, que vivían en Esfahan, también fueron detenidos.   En enero también se cerró la delegación de la OCU, la asociación estudiantil nacional, en la Universidad Allameh Tabataba'i de Teherán. En el norte de Irán, estudiantes de la Universidad Técnica de Babol fueron convocados para que acudieran a la oficina de cuestiones disciplinarias, y lo mismo tuvieron que hacer 15 estudiantes de la Universidad Khoajeh Nasir. Las oficinas de la asociación estudiantil de la Universidad Técnica Anoushirvan, en Mazandaran, también se han cerrado, y, según informes, siete estudiantes de Tabriz, en el noroeste de Irán, fueron condenados a prisión. El 1 de marzo, agentes de seguridad detuvieron a Sanaz Allahyari, Nasim Roshanai, Maryam Sheikh y Amir Hossein Mohammadi-Far, afiliados a la organización de defensa de los derechos estudiantiles Estudiantes por la Libertad y la Igualdad (Daneshjouyan-e Azadi Khah va Beraber Talab). Amnistía Internacional ha expresado su temor de que corran peligro de sufrir tortura u otros malos tratos durante su detención. Al parecer se encuentran recluidos en la prisión de Evin. Estas detenciones parecen ir en aumento y podrían tener por objeto reprimir el debate y silenciar a quienes critican a las autoridades antes de las elecciones presidenciales que se celebrarán en junio. Amnistía Internacional considera que las personas detenidas son presos de conciencia, encarcelados únicamente por ejercer su derecho a la libertad de expresión. Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades iraníes que garanticen que los cuatro estudiantes de la Universidad Amir Kabir detenidos el 5 de febrero y los detenidos el 24 de ese mismo mes tras las manifestaciones en el recinto universitario gozan de protección contra la tortura u otros malos tratos y que se les permite el acceso inmediato a sus familias, a asistencia letrada y a la atención médica que pudieran necesitar. La organización ha pedido la liberación inmediata e incondicional de los ocho estudiantes si están recluidos únicamente a causa de la expresión pacífica de sus opiniones o por ejercer su derecho a la libertad de reunión. A continuación debe permitirse que reanuden sus estudios.