Un año de represión de la disidencia en Bahréin

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Desde mediados de 2016, las autoridades bahreiníes han endurecido radicalmente la represión de la disidencia.

En junio de 2017, la otrora próspera sociedad civil se había visto reducida a unas pocas voces solitarias con el valor suficiente para expresar su opinión. La mayoría de las personas que expresan críticas de manera pacífica, ya sean defensoras de los derechos humanos o activistas políticos, sienten ahora que el peligro de hacerlo ha pasado a ser demasiado elevado. Durante el transcurso del año, las autoridades han recurrido cada vez más a un amplio abanico de tácticas represivas, tales como detenciones, hostigamiento, amenazas, enjuiciamientos y encarcelamientos, para acallar a estas personas. Según las investigaciones de Amnistía Internacional, las fuerzas de seguridad han llegado incluso a emplear la tortura u otros malos tratos contra defensores y defensoras de los derechos humanos, una práctica que en Bahréin no ha sido generalizada desde el apogeo de la represión que siguió al levantamiento de 2011.

Defensor de los derechos humanos que ha pedido permanecer en el anonimato
La mayoría de nosotros tiene mucho miedo de lo que pueda pasar.
Una mujer bahreiní sostiene una pancarta que dice: “Vuestras cárceles no nos dan miedo”. © MOHAMMED AL-SHAIKH / Stringer

De hostigar a activistas...

Amnistía Internacional ha concluido que, durante el periodo comprendido entre junio de 2016 y junio de 2017, al menos 169 personas que se mostraban críticas o sus familiares fueron objeto de detención, citación, interrogatorio, enjuiciamiento, encarcelamiento, prohibición de viajar o amenazas. Defensores y defensoras de los derechos humanos, profesionales del derecho, periodistas, activistas y líderes políticos, clérigos chiíes y manifestantes pacíficos han sido las personas más afectadas.

 

Me golpearon en la nariz y me propinaron patadas en el estómago. Me desmayé dos veces. Me amenazaron con hacer daño a mi familia. Los hombres me dijeron: 'nadie puede protegerte'.
Ebtisam al-Saegh, defensora de los derechos humanos

Las autoridades bahreiníes también han atacado al único periódico independiente de Bahréin, Al Wasat, suspendiendo temporalmente su edición en Internet en enero de 2017 y cerrándolo totalmente de manera arbitraria en junio. Además, han desmantelado la oposición política, disolviendo el principal grupo de oposición, la Sociedad Nacional Islámica al-Wefaq, y el partido político de oposición Waad sobre la base de lo que Amnistía Internacional ha concluido que eran cargos infundados.

... a matar a manifestantes.

Las fuerzas de seguridad, incluida la Agencia de Seguridad Nacional, han empleado cada vez más la fuerza excesiva, golpeando a manifestantes pacíficos, disparando escopetas y fusiles semiautomáticos, y lanzando gas lacrimógeno desde vehículos blindados para el transporte de personal o desde helicópteros a viviendas o directamente contra los manifestantes. Desde que comenzó 2017, las fuerzas de seguridad han matado a seis personas, entre ellas una menor de edad, y herido a cientos.

Tácticas represivas para silenciar las voces críticas

Defensores y defensoras de los derechos humanos atacados durante el pasado año

Asma Darwish

acusada de participar en una “concentración ilegal”

Hussein Radhi

sometido a prohibición de viajar

Nazeeha Saeed

condenada por ejercer su labor de periodista y arbitrariamente sometida a prohibición de viajar

Sheikh Maytham al Salman

interrogado, sometido a prohibición de viajar, amenazado, bajo vigilancia

Ebtisam al-Saegh

presa de conciencia, detenida, agredida, torturada, acusada de delitos relacionados con el terrorismo

Nabeel Rajab

preso de conciencia, recluido en régimen de aislamiento durante más de 9 meses

Amnistía Internacional insta a las autoridades bahreiníes a:

  • dejar de reprimir el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica;
  • poner en libertad inmediata e incondicional a todos los presos y presas de conciencia;
  • detener las represalias contra los defensores y defensoras de los derechos humanos, otras personas que expresan críticas de manera pacífica y sus familiares;
  • dejar de atacar a los partidos políticos de oposición y de cerrar periódicos independientes;
  • evitar urgentemente las torturas y otros malos tratos contra defensores y defensoras de los derechos humanos, activistas políticos y otras personas detenidas, y
  • frenar a las fuerzas de seguridad y garantizar investigaciones inmediatas, independientes e imparciales sobre las denuncias de violaciones de derechos humanos.
Reunión de la primera ministra británica, Theresa May, con el rey de Bahréin, Hamad Bin Isa Khalifa, el 7 de diciembre de 2016 en Manama, Bahréin. © Stefan Wermuth - Pool/Getty Images
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el rey de Bahréin, Hamad bin Isa Al Khalifa, en una reunión bilateral celebrada en Riad el 21 de mayo de 2017. © AFP/Getty Images

Silencio cómplice de la comunidad internacional

El aumento de la represión en Bahréin debe entenderse dentro de un contexto geopolítico más amplio. La elección del presidente de Estados Unidos Donald Trump y el evidente menor grado de prioridad que su gobierno otorga a los derechos humanos en la política exterior del país parece haber animado al gobierno de Bahréin a ser más osado en sus intentos de acallar la disidencia. Reino Unido, que ha realizado una inversión significativa en el programa de reformas de Bahréin y que tiene una relación “especial” con dicho país, ha tratado de asegurarse vínculos comerciales más estrechos con países del Golfo desde que votara a favor de salir de la Unión Europea. Su respuesta ante el deterioro de la situación de los derechos humanos en Bahréin ha sido débil. Este hecho, a lo que se suma la falta de críticas por parte de otros Estados miembros en foros de la ONU, ha envalentonado aún más a Bahréin.

Si sientes indignación ante este silencio, alza tu voz y presiona a tu gobierno para que condene públicamente la represión de los derechos humanos en Bahréin. 

Amnistía Internacional insta a los Estados de la comunidad internacional que tienen influencia sobre Bahréin a condenar públicamente y en privado la represión en ese país. También pide a los Estados que suministran a Bahréin equipos que pueden ser empleados en la represión interna, tales como armas de fuego, equipos menos letales y vehículos blindados, que detengan su transferencia a los organismos bahreiníes encargados de hacer cumplir la ley hasta que las autoridades de Bahréin permitan que se realicen investigaciones inmediatas, independientes e imparciales sobre las denuncias de uso de la fuerza abusivo o arbitrario.

Los defensores y defensoras de los derechos humanos en Bahréin siguen alzando la voz a pesar de las amenazas contra sus vidas. ¿Sumarás tu voz a las suyas?

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“NADIE PUEDE PROTEGERTE”

UN AÑO DE REPRESIÓN DE LA DISIDENCIA EN BAHRÉIN

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