Condenado a cadena perpetua desde el nacimiento: la historia de un objetor de conciencia surcoreano

Song In-ho, de 25 años, está a la espera de una resolución judicial sobre su decisión de negarse a hacer el servicio militar en Corea del Sur y será encarcelado en cuanto se desestime su solicitud. Para conmemorar el Día Internacional de la Objeción de Conciencia, el 15 de mayo, cuenta a Amnistía cómo sus creencias religiosas han moldeado su vida.

“Toda mi vida me he sentido como si estuviera en prisión porque sabía que me iban a mandar a la cárcel.” Song In-ho, objetor de conciencia surcoreano y testigo de Jehová

Nací delincuente. Toda mi vida me he sentido como si estuviera en prisión porque sabía que me iban a mandar a la cárcel. Era un futuro delincuente.

Al crecer como testigo de Jehová, mi conciencia estuvo moldeada por la Biblia. Nos enseñaron a amar incluso a nuestros enemigos y que no debíamos responder con violencia a la violencia. Por eso me hice objetor de conciencia al servicio militar. Me declararon culpable en mi juicio inicial y, si se desestima mi apelación, me encerrarán 18 meses. Pero no es allí donde acaba mi historia, ni siquiera donde empieza.

Es como si la gente supiera que un niño está predestinado a ir a la cárcel, así que deciden tratarlo como un futuro delincuente.
Song In-ho

Marcado como delincuente al nacer

En Corea del Sur los objetores de conciencia al servicio militar son estigmatizados, casi como si estuviéramos marcados al nacer. Es como si la gente supiera que un niño está predestinado a ir a la cárcel, así que deciden tratarlo como un futuro delincuente.

Mi madre es testigo de Jehová, pero al principio mi padre estaba muy en contra de mi religión. Sabía que su querido hijo iba a acabar en la cárcel por negarse a hacer el servicio militar y ningún padre quiere eso. Por esa razón siempre he tratado con todas mis fuerzas ser un buen hijo, un hijo diligente. Como consecuencia, mi padre cambió poco a poco de forma de pensar. Fue el primero en apoyar mi apelación.

Ya que estaba destinado a ir a la cárcel de todos modos, ¿de qué servía soñar?
Song In-ho

Cuando estaba en la escuela primaria, me pidieron en clase que escribiera sobre mis aspiraciones para el futuro, pero no escribí nada porque sabía que no iba a ser viable. Ya que estaba destinado a ir a la cárcel de todos modos, ¿de qué servía soñar? Pero no podía decirle eso a mi madre porque le habría roto el corazón.

Recuerdo, como experiencia traumática, que algunos de mis compañeros de clase se acercaron a mí y me preguntaron: "¿Eres testigo de Jehová? Mi madre me ha dicho que te van a meter en la cárcel". Sólo muchos años después me di cuenta de que esta experiencia era sólo el prólogo de lo que la vida me iba a deparar.

 

Marcado en la escuela

Al comienzo del cada curso escolar, maestros y amigos me hacían la misma pregunta: “¿De verdad vas a ir a la cárcel? ¿Seguro que quieres ser testigo de Jehová?” Mi respuesta fue siempre la misma. No es algo que se pueda negociar porque es una cuestión de fe, algo por lo que daría la vida. Es una carga que tengo que llevar hasta el final.

Los amigos preguntaban: “¿Sabes todas las cosas negativas que se dicen de ti?” Esos momentos son muy amargos y tengo demasiados recuerdos dolorosos.

He sentido como si estuviera en un tren fuera de control que se precipitaba hacia una estación inevitable llamada cárcel y me sentía totalmente impotente, incapaz de huir.
Song In-ho

La discriminación en la universidad fue especialmente dura. Una vez mis amigos se burlaron de mí: “Song In-ho, no puedes blasfemar, no puedes pelear, no pareces un hombre y no das la talla en nada”. Había muchas burlas y era francamente muy desagradable. Me sentía enfadado. Pasé mucho tiempo pensando: “¿Es esto lo correcto? ¿Es impropio de un hombre?”

Desde que nací he sentido como si estuviera en un tren fuera de control que se precipitaba hacia una estación inevitable llamada cárcel y me sentía totalmente impotente, incapaz de huir.

Tras la graduación, quise encontrar un buen trabajo, pero no lo logré. Como objetor de conciencia, conseguir un trabajo en una empresa respetable es casi imposible por la discriminación y los prejuicios. Actualmente ayudo a mis padres en su empresa de limpieza.

“Como objetor de conciencia, conseguir trabajo en una empresa respetable es casi imposible por la discriminación y los prejuicios.”

Sólo pido alternativas

Para prepararme para mi juicio, estuve yendo al juzgado el mismo día cada semana y vi a rateros, ladrones, timadores y violadores, delincuentes de todo tipo, todos los cuales apelaban diciendo que sus condenas eran exageradas. Pensé que si alguien debía apelar, ese alguien era yo.

Me decidí entonces. Si me daban una oportunidad, no importa lo que costara, haría todo lo que pudiera para defender mi inocencia, aunque eso representara un tiempo en la cárcel.

Soy un ciudadano agradecido y lo que deseo es que se me permita contribuir a la nación de algún modo que no sea haciendo el servicio militar.
Song In-ho

Estoy dispuesto y preparado para dedicarme a hacer cualquier tipo de servicio alternativo para mi país, no importa lo difícil que sea. Mi objeción de conciencia al servicio militar no tiene nada que ver con evitar el servicio.

Soy un ciudadano agradecido y lo que deseo es que se me permita contribuir a la nación de algún modo que no sea haciendo el servicio militar. Sea cual sea la alternativa, estoy dispuesto a hacerlo, siempre que no vaya contra mi conciencia.

Eso es lo único que pedimos realmente.

En Corea del Sur, la mayoría de los objetores de conciencia son testigos de Jehová. El país encarcela a más personas por su objeción de conciencia al servicio militar que todo el resto del mundo; en la actualidad hay encarcelados al menos 600 hombres, en su mayoría de entre 20 y 24 años.

Apoya a las personas como Song In-ho: pide al ministro de Defensa Nacional que reconozca el derecho a la objeción de conciencia al servicio militar <<enlace online a la petición>>.