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“El verdadero valor de nuestra presencia”: Abogados sirios en peligro de detención y muerte en nombre de la justicia

Damascus, Syria,

Texto de un abogado de derechos humanos que vive en Damasco*

Ser abogado de derechos humanos en Siria nunca ha sido fácil. Siempre hemos estado expuestos a ser procesados o detenidos por las autoridades. Sin embargo, desde hace unos años la situación es cada vez más insoportable.

Los abogados de derechos humanos están continuamente en el punto de mira. Las autoridades han puesto en marcha una campaña para intimidarlos y han expulsado a varios del colegio de abogados. Muchos han sido detenidos o torturados hasta la muerte en prisión.Además, reciben amenazas sistemáticas de los grupos armados en las zonas que están fuera del control del Estado. Algunos han sido secuestrados por uno de estos grupos, como le ocurrió a Razan Zaitouneh, destacada abogada de derechos humanos que desapareció en Duma en diciembre.

El abogado sirio Khalil Matouq lleva más de un año y medio privado de libertad. © Amnesty International

He perdido a varios colegas letrados que no han conseguido salir con vida de prisión. Uno era Burhan al Siqal, que murió bajo custodia a finales del año pasado y dejó cuatro hijos de corta edad. Otro era Maen Ghoneimi, cuya familia fue informada de su muerte bajo custodia hace tres semanas. Ambos eran excelentes abogados, y su dedicación a la justicia se sumaba a una fe inquebrantable en que el pueblo sirio merece un futuro mejor.

Cuando los sirios se echaron a la calle en marzo de 2011 para reclamar libertad en manifestaciones multitudinarias, ellos estuvieron entre los primeros abogados que demostraron su solidaridad rotunda con los manifestantes.

Las noticias de la muerte de Burhan al Siqal y de Maen Ghoneimi son un duro golpe para mí. Los conocía personalmente y me relacionaba con ellos a diario en los tribunales. En Siria, incontables personas pierden la vida a diario en calabozos de prisiones y dependencias de las fuerzas de seguridad.

Las noticias de la muerte de algún detenido prácticamente se esperan como algo cotidiano. Teníamos la esperanza de que los abogados recibieran mejor trato, o al menos de que se respetaran sus vidas. Pero hace tiempo que hemos perdido toda la confianza en que el régimen sirio sea capaz de respetar nada en absoluto.

La noticia tuvo un efecto mucho más demoledor en los familiares de Maen, quienes se negaron a darle crédito durante varios días, aferrándose desesperadamente a la idea de que se trataba de una identificación errónea.

Durante todo el tiempo que Maen estuvo detenido, su familia no recibió permiso para visitarlo ni información oficial sobre su paradero. Las únicas noticias les llegaban a través de otros que habían estado detenidos junto a él y después habían sido liberados.

Burhan fue detenido en una redada llevada a cabo en una zona del centro de Damasco. Lo recluyeron por dedicarse a prestar asistencia y ayuda humanitaria a ciudadanos desplazados de las zonas de conflicto, y por ser una voz destacada en la defensa del derecho a la libertad y a la dignidad.

A Maen lo detuvieron por casualidad cuando se subía a un automóvil en el distrito de Al Rabwa para volver a su casa. Las fuerzas de seguridad descubrieron que había participado en sentadas ante el Palacio de Justicia para pedir la liberación de detenidos y el fin del derramamiento de sangre.

En las zonas asediadas, los abogados ayudan a gente proporcionándoles provisiones alimentarias o donaciones económicas. Asimismo ofrecen asistencia jurídica a las comunidades de desplazados, por lo que corren mayor riesgo de ser detenidos. Todo ello se suma a su dedicación principal, que es defender a presos de conciencia ante los tribunales y prestar asistencia jurídica a detenidos bajo custodia.

Un ejemplo es el caso de mi compañera Jihan Amin. La detuvieron hace dos meses y desde entonces no se sabe nada de ella. Había ayudado a muchas familias de la zona donde vive a crear una organización de apoyo y asistencia a las personas desplazadas.

Otras tres personas fueron detenidas junto a ella, incluida Ranim Matouq, hija del destacado abogado Khalil Matouq, que lleva más de un año y medio privado de libertad. Los otros dos detenidos fueron el abogado Marwan Hasbani, cuya familia fue informada de su muerte casi un mes después de su detención, y el poeta Nasser Bunduq.

Mentiría si dijera que no temo por nuestra integridad física y mental. Físicamente, tenemos miedo a la detención y la muerte bajo custodia. Psicológicamente, nos atormentan los horrores que conocemos sobre las penosas condiciones que imperan en las cárceles y la tortura y otros malos tratos que sufren los detenidos.

Tenemos miedo. Pero seguimos trabajando porque consideramos que lo que podemos ofrecer merece el esfuerzo de luchar, y porque al hacerlo estamos afirmando nuestra humanidad.

No tengo palabras para definir la abrumadora sensación de logro que me invade cuando con vuestra ayuda se consigue liberar a un detenido, documentar el testimonio de unos familiares o aliviar de algún modo el sufrimiento de otras personas. Es en estos momentos cuando conocemos el verdadero valor de nuestra presencia.

*Se omite el nombre por razones de seguridad.