Eliminemos la tortura de las protestas

En todo el mundo, la policía y las fuerzas militares están utilizando gas lacrimógeno, balas de goma, pulverizadores de pimienta y porras para reprimir protestas pacíficas. Miles de manifestantes han sufrido lesiones graves, de las que dejan secuelas de por vida, o incluso han muerto.

Pide a tu gobierno que respalde un tratado global jurídicamente vinculante para regular el comercio de material de control policial con el fin de garantizar que no termina en manos de fuerzas policiales abusiva.

Las fuerzas de seguridad libanesas han hecho un uso indebido de una diversidad de armas de fabricación francesa para reprimir protestas y han disparado de forma temeraria gas lacrimógeno y balas de goma directamente contra multitudes. Entre las numerosas personas heridas se encontraban Jean George Prince, que necesitó cirugía de reconstrucción después de ser alcanzado en la cara por una bala de goma el 18 de enero de 2019, y Jad, a quien un bote de gas lacrimógeno le rompió la nariz al golpearle la cara el 8 de agosto de 2020. Un tratado que regule este material podría evitar que otras personas sufran unos daños similares.  

El material de control policial se utiliza contra personas que protestan pacíficamente por las subidas del coste de la vida, los malos servicios públicos, la corrupción, las elecciones amañadas, la destrucción medioambiental o la demolición de casas. Esas personas podrían ser nuestras amistades, nuestra familia, o incluso tú o yo.

Aunque en algunos países ya existen controles al comercio de algún material para hacer cumplir la ley, la mayoría de los Estados no cuentan con ningún control efectivo basado en los derechos humanos. Ahora podemos crear un tratado sólido, global y jurídicamente vinculante sobre el comercio sin tortura para regular el comercio de armas que a menudo se usan para socavar el derecho de manifestación pacífica.

Firma la petición y pide a tu gobierno que regule el comercio de material de control policial.