Activista sirio Mazen Darwish en libertad después de tres años de calvario, tortura incluida

La libertad condicional de Mazen Darwish, activista pro derechos humanos encarcelado por cargos falsos relacionados con el terrorismo, pone fin a la peor parte del doloroso calvario que han sufrido él y su familia en los últimos tres años y medio, ha declarado Amnistía Internacional.

Mazen Darwish, director del Centro Sirio para los Medios de Comunicación y la Libertad de Expresión, ha estado más de tres años en reclusión arbitraria tras ser detenido junto con varios colegas durante una redada realizada en la oficina del Centro por personal del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea en Damasco en febrero de 2012. Mazen Darwish es el último detenido del grupo excarcelado; sus colegas Hani al Zitani y Hussein Gharir fueron puestos en libertad condicional el mes pasado.

“Mazen Darwish y sus colegas nunca deberían haber sido encarcelados. Su excarcelación hoy, que debió haberse producido hace tiempo, es un alivio bienvenido después de tres años y medio de angustia e incertidumbre. Las autoridades sirias deben retirar todos los cargos formulados contra Mazen y sus colegas, y poner fin a la implacable campaña dirigida contra todo el que se atreve a denunciar las terribles violaciones de derechos humanos que se cometen en el país”, dijo Said Boumedouha, director en funciones del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

Mazen Darwish y sus colegas nunca deberían haber sido encarcelados. Su excarcelación hoy, que debió haberse producido hace tiempo, es un alivio bienvenido después de tres años y medio de angustia e incertidumbre.
Said Boumedouha, director en funciones del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de de Amnistía Internacional

En febrero de 2013, un año después de su detención, los tres activistas y otros dos colegas suyos fueron acusados de "difundir actos terroristas" ante el Tribunal Antiterrorista. Siguen procesados y la próxima vista judicial está prevista para el 30 de agosto. Su organización trabajaba para documentar violaciones de derechos humanos en Siria, sobre todo en relación con la libertad de expresión.

Los tres hombres estuvieron recluidos en condiciones que equivalen a desaparición forzada más de nueve meses, periodo en el que fueron sometidos a tortura y otros malos tratos, antes de ser trasladados a la prisión de Adra, en las afueras de Damasco. El Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria pidió su libertad en enero de 2014, que ya había solicitado la Asamblea General de la organización en una resolución en mayo de 2013. El Consejo de Seguridad de la ONU también exigió la libertad de todas las personas detenidas arbitrariamente en Siria en su resolución 2139 de febrero de 2014.