Ellinor: “Mientras tenga poder para luchar por los derechos de los pueblos indígenas en Noruega, seguiré luchando”

Ellinor Guttorm Utsi, 60 años, criadora de remos sami de Noruega El pueblo sami es un pueblo indígena con una cultura, unas lenguas y unas tradiciones características que vive en las regiones más septentrionales de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia.

Estas tierras y esta forma de vida están ahora amenazadas. El gobierno noruego planea construir varios centenares de turbinas eólicas que alterarían los patrones de cría de los renos. En un intento de proteger sus tierras y su cultura, Ellinor está pidiendo que se detenga la construcción de estas turbinas eólicas. Su caso forma parte de la campaña Escribe por los Derechos de Amnistía Internacional para 2025.


Mi familia y yo siempre nos hemos dedicado a criar renos. Es parte integral de la cultura sami. Vemos el valor de la naturaleza y obtenemos ingresos de ella. Sentimos orgullo de ser quienes somos y de hacer lo que hacemos.

Crecí en un pequeño lugar llamado Tana y en mi clase del colegio éramos solamente 12 personas. De las 5 que éramos samis, 2 venían de familias que criaban renos. Creo que el resto eran noruegas. Mientras estaba en la escuela, el gobierno noruego quiso que todas las personas samis fueran conocidas como noruegas y exigió que hablásemos el idioma nacional en lugar del nuestro.

Hemos luchado para alcanzar los derechos que merecemos

En la escuela no nos permitían hablar sami ni cantar canciones samis. Luego la iglesia noruega decidió que no se nos permitía usar el tambor para conectar con los espíritus de la naturaleza. Y estas historias son ciertas en otros países donde viven personas samis, como Estados Unidos y Nueva Zelanda.

Más tarde descubrí que todas las personas de mi clase eran en realidad samis, pero sus padres y madres pensaban que tenían que ser algo diferente. No tuvieron la oportunidad de aprender la lengua. Afortunadamente, siempre he estado orgullosa de mi legado y doy gracias a mi padre y mi madre por dejarme hablar la lengua prohibida.

El gobierno nos está quitando nuestras tierras

Decidí muy pronto que quería ser criadora de renos. Parecía un camino natural para mí y recuerdo sentirme muy inspirada por la vida que vivíamos. Mi esposo y yo nos casamos de jóvenes y queríamos seguir las huellas de nuestros ancestros. Vivíamos una existencia tranquila y me veía haciendo lo mismo que mis ancestros.

Sin embargo, la vida no está siendo muy tranquila. Últimamente, el trabajo ha sido arduo por numerosas razones y no he podido vivir la vida que quiero.

Ahora el gobierno noruego nos está quitando las tierras, lo que afectará enormemente a nuestros ingresos y a los patrones de cría de los renos. Desde el invierno hasta la primavera, nuestros renos pastan en una zona y luego migran para pasar el verano. Migran por sí mismos y dan a luz en el mismo lugar cada año. Nuestra tarea es seguirlos.


Nuestras antiguas tradiciones de cría de renos corren un gran riesgo. En 2023 se propuso de manera repentina la instalación de varios cientos de turbinas eólicas en los pastos estivales de Čorgaš, medida que amenaza con dañar dichas tierras, obstaculizar las rutas de migración y destruir nuestra cultura. Pese a la feroz oposición, las autoridades están concediendo autorizaciones precipitadamente.

Por nuestra parte, conocemos el efecto de las turbinas eólicas y el impacto que tendrá en los renos: no podrán usar las tierras nunca más. Y aunque las tierras pertenecen a los noruegos, hace cientos de años nos dieron el derecho a usarlas. Ahora corremos el riesgo de perder nuestras tierras a causa de esta industria, y no les quedará nada a nuestros hijos e hijas.

Corremos el riesgo de perderlo todo

Los renos proporcionan muchos recursos a nuestra comunidad, como carne y materiales para artesanía. Mi familia y yo tenemos una empresa en la que ofrecemos conocimientos sobre la cultura sami. Cada año, vienen a visitarnos alrededor de 4.000 personas de todo el mundo, y les hablamos de nuestro estilo de vida y les vendemos nuestros productos. Si estas turbinas eólicas siguen adelante, corremos el riesgo de perderlo todo.

Es frustrante, pues sólo quieren cada vez más electricidad; ¿para qué? Tienen suficiente. ¿Por qué no valoran la naturaleza del mismo modo? Nuestro pueblo es el que experimenta el cambio climático y sus efectos. Cuando era niña, los periodos invernales alcanzaban temperaturas tan bajas como los 40º C bajo cero. Ahora ya no es así. A veces llueve en invierno, y cuando eso ocurre, los renos tienen dificultades para encontrar alimento porque la nieve se convierte en hielo y los renos no pueden atravesarlo para pastar. Necesitamos estas tierras para el futuro.

Estamos solos en esta lucha

Llevo más de un año defendiendo mis tierras y mi comunidad. Organizo reuniones con estas empresas para explicar el efecto que tendrán las turbinas eólicas en nuestros medios de vida y cómo perjudicarán a los animales. Intentamos explicar nuestras razones al gobierno asistiendo a todas las reuniones que podemos, pero no es fácil.

Estoy encantada de contar con el respaldo de gente que hace este trabajo todos los días. Es nuestra vida. No conozco otra manera de vivir.

Ellinor Guttorm Utsi

Hoy creo que nadie escucha. Estamos solos en esta lucha. Ya han decidido implementar siete proyectos de parque eólico integrados por varios centenares de turbinas eólicas, y he tratado de explicar el impacto devastador que tendrá, pero no le importa a nadie. Estoy perdiendo mi vida tratando de luchar contra estos procesos para poder proteger nuestras tierras.

Y quiero vivir mi vida. Tengo tres hijos y ocho nietos, y me entristece el impacto que tendrá en ellos. Me preocupa la juventud que tiene que crecer afrontando todas estas luchas.

Hago esto para toda la comunidad

Es duro y ahora todavía estoy procesando cómo hacer las cosas bien en mi cabeza y cómo sobrevivir al impacto en mi salud mental. Mi comunidad me apoya lo mejor que puede, me dicen que soy fuerte, lo que hace que me sienta más fuerte. Me dicen que estoy haciendo un buen trabajo y me abrazan. Significa mucho, porque no hago esto sólo para mis hijos, lo hago para toda la comunidad.

Sin embargo, estoy decidida a seguir adelante. Participo en protestas frente a edificios del gobierno noruego con mis amistades y siempre vamos un grupo. No puedo quedarme sentada y mirar cómo nos quitan las tierras. Mientras tenga poder para luchar, lucharé.

Siempre he sido una activista. Me acuerdo de que, cuando tenía seis años, luché para hablar sami en mi escuela. Quería que fuera la primera lengua, no la segunda. Y no tenía miedo de expresar mi opinión ante mi madre y mis maestras. Me alegra muchísimo que Amnistía Internacional, una organización centrada en el activismo, apoye mi campaña. Estoy encantada de contar con el respaldo de gente que hace este trabajo todos los días. Es nuestra vida. No conozco otra manera de vivir. Tenemos que luchar por nuestras tierras, proteger a las generaciones futuras.

Este artículo se publicó originalmente en Al Yazira

Actúa por Ellinor