Siete relatos de alarmante injusticia: Bahréin tras la “Primavera Árabe”

De Ariel Plotkin London,

Hace cinco años, la población de Bahréin se sublevó para exigir reformas, pero las fuerzas de seguridad respondieron con violencia. Desde entonces, las autoridades han seguido deteniendo, torturando e intimidando a quienes alzan su voz.

1. Ali Abdulhadi Mushaima: Muerto durante las protestas, todavía sin justicia

Ali Mushaima fue el primer manifestante muerto durante la sublevación de Bahréin, al ser alcanzado por disparos el 14 de febrero de 2011. Otro manifestante, Fadhel al Matrouk, murió por disparos al día siguiente en el funeral de Ali Mushaima. Un agente de seguridad fue condenado a siete años de cárcel por la muerte de Ali Mushaima, pero la pena se le redujo en apelación a tres años. En mayo de 2015, el agente fue indultado en virtud de un decreto real y poco después salió de prisión. Dos agentes fueron igualmente juzgados por causar la muerte de Fadhel al Matrouk, pero el tribunal consideró que habían actuado “en defensa propia” y los absolvió.

.@moi_bahrain Exijo justicia por la tortura y otros abusos cometidos en #Bahrain durante las protestas de 2011 y posteriormente

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2. Hani Abdelaziz Abdullah Jumaa: Aunque murió por disparos, se redujo la pena al agente de policía

Hani Abdelaziz Abdullah Jumaa, de 32 años, recibió tres disparos en el pueblo de Bilad al Qadeem el 19 de marzo de 2011. Un agente de policía fue condenado a siete años de cárcel por su muerte, pero la pena se le redujo a seis meses en apelación, en parte porque el tribunal consideró que había actuado “en defensa propia”.

3. Zakariya al Asheri: Torturado y muerto bajo custodia, pero la policía quedó impune

Zakariya al Asheri, de 40 años, murió en prisión en abril de 2011 tras ser detenido por su papel destacado en las protestas. Un testigo que había sido detenido al mismo tiempo dijo que les habían esposado y vendado los ojos y les habían ordenado tumbarse boca abajo. Por la mañana, Zakariya al Asheri empezó a sufrir alucinaciones y a golpear la puerta de su celda, hasta que fue agredido por los guardias. El testigo afirmó que había oído gritar a Zakariya al Asheri mientras los guardias lo golpeaban, y que después los gritos sonaban amortiguados. Dos agentes de policía de baja graduación fueron acusados de “agresión con resultado de muerte involuntaria”, y tres de “no informar del delito”, pero los cinco fueron absueltos. En el juicio, otros testigos dijeron que los agentes habían rellenado la boca de Al Asheri con papel de periódico. Los responsables de su muerte aún no han sido identificados ni llevados ante la justicia.

4. Abdelkarim al Fakhrawi: Fundador de un periódico, golpeado hasta la muerte bajo custodia

Abdelkarim al Fakhrawi, de 49 años, fue muerto a golpes el 11 de abril de 2011 cuando estaba bajo la custodia de la Agencia de Seguridad Nacional de Bahréin. Era fundador del periódico Al Wasat, uno de los pocos diarios independientes de Bahréin, y miembro de un destacado partido político. Dos agentes de la Agencia de Seguridad Nacional fueron condenados a siete años de cárcel por su muerte, pero se les redujo la pena a tres años en apelación.

5. Nazeeha Saeed: Periodista torturada por agentes de policía

La periodista Nazeeha Saeed fue detenida en mayo de 2011 y acusada de pertenecer a un grupo que aspiraba a derrocar la monarquía; ella lo negó. Entonces un grupo agentes de seguridad la golpearon con una manguera y le dieron puñetazos y patadas mientras ella permanecía con los ojos vendados. Una mujer agente además le aplicó descargas eléctricas y le metió la cabeza en un retrete. Se procesó a un agente de policía pero fue absuelto, a pesar de que todas las pruebas periciales y los informes médicos indicaban la presencia de contusiones en el cuerpo de Nazeeha, y de dos informes que atribuían la causa de esas magulladuras a golpes con un objeto alargado. La investigación sobre sus torturas acaba de archivarse por “falta de indicios”.

Nazeeha Saeed: © Particular

6. Hussain Jawad: Activista de derechos humanos golpeado y amenazado con sufrir abusos sexuales

Hussain Jawad, presidente de la Organización Europea Bahreiní de Derechos Humanos, fue detenido en febrero de 2015 e interrogado sobre su trabajo con Amnistía Internacional entre otras organizaciones. Nos contó que, estando bajo custodia lo esposaron y golpearon, le vendaron los ojos, no le permitieron ir al servicio y lo amenazaron con sufrir abusos sexuales. También contó había sido obligado a “confesar” los cargos de “recibir dinero de dentro y fuera del país para prestar apoyo y financiar a grupos subversivos”. En diciembre se le impuso una pena de dos años de prisión basada en esta “confesión” y en las declaraciones de la policía. Las autoridades suspendieron la investigación sobre su presunta tortura por “falta de indicios”.

Hussain Jawad. © Particular

7. Ali Isa al Tajer: Hermano de un abogado, desnudado, golpeado y privado del sueño

Ali Isa al Tajer, hermano de un destacado abogado de derechos humanos, fue detenido en noviembre de 2015. Permaneció 25 días encerrado sin acceso a un abogado y finalmente fue acusado de “unirse a una organización ilegal terrorista para derrocar al gobierno por la fuerza” y de “adiestrar a otros en el uso de armas con fines terroristas”. Él negó todos los cargos y dijo que lo habían torturado para que firmara una “confesión” que no podía leer porque tenía los ojos vendados. Dijo que había permanecido desnudo la mayor parte de esos 25 días, que había sufrido privación del sueño y golpes por todo el cuerpo, incluidos los genitales, y que lo habían amenazado con recibir descargas eléctricas. Ali continúa en prisión, soportando las secuelas de su tortura. Aunque su abogado presentó denuncia, no se ha llevado ante la justicia a ninguno de los responsables de la tortura de Ali.

 

Ali Isa al Tajer. © Particular

 

Exige justicia para Ali Isa al Tajer
Di a las autoridades bahreiníes que deben poner en marcha una investigación urgente e independiente sobre su presunta tortura, y rechazar de plano toda “confesión” obtenida mediante tortura en los procedimientos contra él.