Cinco años después: en recuerdo de Mihail

De Marco Perolini Sofia, Bulgaria,
Hristina Stoyanova muestra una fotografía de su hijo, Mihail Stoyanov, en el parque Borisova, donde fue asesinado en septiembre de 2008. © Amnesty International

Marco Perolini, experto de Amnistía Internacional en discriminación en Europa y Asia Central, explica qué debería hacer Bulgaria para garantizar que no se niega la justicia a las víctimas de crímenes de odio por motivos de homofobia y transfobia.

Hoy, 30 de septiembre de 2013, se cumplen cinco años desde que Mihail sufrió un ataque mortal en el parque Borisova de Sofía a manos de una banda que quería “limpiar el parque de gays”, según testigos presenciales.

En junio del año pasado viajé a la capital de Bulgaria para apoyar el Orgullo LGBTI. Mientras estaba en la ciudad, me entrevisté con la madre de Mihail, Hristina, que nos contó cómo los asesinos de su hijo lo atacaron porque pensaron que era gay.

Hristina está luchando con la prolongada inacción del sistema de justicia penal de Bulgaria. Cuando han pasado cinco años, los que mataron a Mihail no han respondido de sus actos ante la justicia. Hristina me contó que sentía que las autoridades la habían abandonado a su suerte ya que no tenía la impresión de que se tomaran en serio su caso. Pese a ello, su mirada transmitía una gran fortaleza. Me sorprendió su determinación de buscar justicia, no sólo para su hijo sino también para quienes sufren los efectos perniciosos de la transfobia y la homofobia.

“Lo que me mueve a buscar justicia es que no ocurran más casos como éste. Las víctimas que no se atreven a denunciar estos hechos no deben tener miedo ya a presentar denuncias. No tiene sentido denunciar si no hay una ley. No es sólo mi caso. Mi caso tuvo publicidad pero hay más casos semejantes de los que nadie habla”, nos dijo.

Las leyes de Bulgaria no protegen actualmente a las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) frente a los crímenes de odio. El aspecto discriminatorio del crimen perpetrado contra Mihail seguirá estando oculto oficialmente, aun en el caso de que se juzgue finalmente a los sospechosos. Lamentablemente, esto sucede también en muchos países de Europa, donde las respuestas a los crímenes de odio por motivos de homofobia y transfobia siguen siendo en gran medida inadecuadas, como se documentaba en el informe de Amnistía Internacional titulado Por ser quien soy. Homofobia, transfobia y crímenes de odio en Europa.

La historia de Mihail no es ni mucho un caso excepcional en Europa. Según un estudio reciente publicado por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, la cuarta parte de las personas LGBTI encuestadas habían sufrido ataques o amenazas de violencia en los últimos cinco años. Cuando recordemos a Mihail, debemos recordar a las innumerables víctimas de ataques por motivos de homofobia y transfobia, muchas de las cuales no pueden contar su historia o no están dispuestas a hacerlo.

El sábado pasado, el Orgullo LGBTI de Bulgaria recordó la vida de Mihail en su marcha por las calles de Sofía. La mejor manera de honrar su memoria es seguir presionando a las autoridades búlgaras para que avancen en su caso y para que enmienden la legislación relativa a los crímenes de odio. Amnistía Internacional pidió al ministro de Justicia que garantice la inclusión de la orientación sexual y la identidad de género en el nuevo Código Penal, actualmente en fase de redacción, como motivos para la investigación y el enjuiciamiento de los crímenes de odio.

Desde luego, no queremos vivir en una Europa que siga negando la justicia a Hristina y a todas las otras víctimas de crímenes de odio.

Leer más:

La UE debe combatir la violencia homófoba (comunicado de prensa, 18 de septiembre de 2013)
Europa: por ser quien soy. Homofobia, transfobia y crímenes de odio en Europa (informe, 18 de septiembre de 2013)