Mozambique 2017/2018
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Mozambique 2017/2018

Los préstamos ocultos del gobierno sumieron al país en una crisis económica. Se intensificó la situación de inseguridad alimentaria debido a la adquisición de tierras a gran escala para actividades mineras, que expulsaba a las personas de las tierras de las que dependían para subsistir. Quienes expresaban opiniones críticas o disidentes continuaban sufriendo ataques e intimidación por parte de agresores no identificados o las fuerzas de seguridad. Se calculaba que unas 30.000 personas con albinismo sufrían discriminación y temían por su vida; al menos 13 fueron asesinadas. La violencia contra las mujeres y las niñas seguía siendo generalizada.

Información general

El Tribunal Administrativo y la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre la Situación de la Deuda Pública habían señalado en 2016 que las garantías para los préstamos ocultos por valor de 2.200 millones de dólares estadounidenses destinados a gastos en seguridad y defensa eran ilegales e inconstitucionales. Los préstamos ocultos habían salido a la luz en abril de 2016, y se preveía que en 2017 situarían la deuda pública en el 135% del producto interior bruto. La moneda nacional se devaluó y los precios aumentaron significativamente, situación que se vio agravada por el hecho de que el país dependía de las importaciones.

Altos cargos públicos bloquearon la auditoría forense de los préstamos que los donantes internacionales habían exigido para recobrar la confianza y reanudar la financiación de la ayuda. A consecuencia de ello, los donantes retuvieron la ayuda hasta que el gobierno mostrara su colaboración y total transparencia.

En 2017 se mantuvo la tregua alcanzada en diciembre de 2016 entre el gobierno —dirigido por el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO)— y el principal partido de oposición, Resistencia Nacional de Mozambique (RENAMO), después de tres años de enfrentamientos violentos. Las negociaciones de paz prosiguieron en torno a la descentralización de las atribuciones del gobierno. La relación entre los dos líderes siguió siendo tensa; el líder de RENAMO Afonso Dhlakama acusó al presidente Nyusi de no haber retirado las tropas gubernamentales de la zona de Gorongosa en el plazo acordado.

Conflictos de tierras

Las empresas mineras adquirían tierras utilizadas por la población local, lo que agravaba la situación de inseguridad alimentaria que afectaba a más del 60% de la población de zonas rurales, cuyos medios de vida y acceso a la alimentación y al agua dependían de la tierra.

En 2013, la empresa de extracción de carbón Vale Mozambique había empezado a cercar tierras que la población local utilizaba para alimentar a su ganado y recoger leña, especialmente en la zona de Nhanchere, situada en el distrito de Moatize (provincia de Tete). El 13 de junio de 2017, Hussen António Laitone fue abatido a tiros por la policía en Nhanchere durante una protesta pacífica de la comunidad contra la adquisición de tierras para actividades mineras; no había participado en la manifestación.

Libertad de expresión y de asociación

Las personas que expresaban opiniones críticas o disidentes continuaban siendo víctimas de intimidación, hostigamiento y agresiones.

El 17 de mayo, el periodista y activista de los derechos humanos Armando Nenane fue golpeado brutalmente por la policía antidisturbios en la capital, Maputo. Fue agredido por sus opiniones sobre el denominado G-40, grupo al parecer creado durante el gobierno del expresidente Guebuza para desprestigiar a los opositores y favorecer al gobierno. Antes de la paliza, Armando Nenane había recibido amenazas de muerte anónimas por teléfono. Al concluir el año, nadie había rendido cuentas por la agresión.

Mahamudo Amurane, alcalde de la ciudad de Nampula, en el norte del país, fue abatido a tiros frente a su casa el 4 de octubre por un hombre armado no identificado. A raíz de sus desacuerdos con los líderes del Movimiento Democrático de Mozambique, Mahamudo Amurane había anunciado su intención de abandonar el partido para formar el suyo propio y presentarse a la reelección en los comicios municipales previstos para octubre de 2018.

Un hombre armado intentó matar el 2 de diciembre a Aunício da Silva, periodista de investigación y director del semanario Ikweli, en Nampula. El agresor lo acusaba de haber publicado artículos que empañaban la imagen de Carlos Saíde, candidato del Movimiento Democrático de Mozambique a la alcaldía de esa ciudad.

Discriminación: personas con albinismo

Se calculaba que 30.000 personas con albinismo sufrían discriminación y ostracismo; muchas temían por su vida. Aumentaron los incidentes de persecución, y se tuvo noticia de que al menos 13 habían sido asesinadas, aunque la cifra era probablemente más elevada. Los homicidios estaban alimentados por la superstición o los mitos sobre los poderes mágicos de las personas con albinismo. La mayoría de ellos se cometían en las provincias septentrionales y centrales, las zonas más pobres del país.

El 31 de enero, un niño de siete años con albinismo fue asesinado en el distrito de Ngaúma (provincia de Niassa) por cuatro hombres no identificados que irrumpieron en su casa y lo secuestraron mientras la familia dormía. El 28 de mayo, un grupo de asaltantes no identificados arrebataron a un niño de tres años de su madre en el distrito de Angónia (provincia de Tete). El 13 de septiembre, un joven de 17 años fue asesinado en la zona de Benga, situada en el distrito de Moatize (provincia de Tete), para conseguir partes de su cuerpo y sus órganos. Los agresores le extirparon el cerebro, el cabello y los huesos de los brazos. Al terminar el año, no se había detenido ni llevado ante la justicia a ninguno de los autores de los homicidios.

A pesar de la indignación pública, el gobierno apenas hizo nada para abordar el problema. Se elaboró una estrategia para poner fin a los homicidios, pero no se implementó, al parecer por falta de recursos.

Violencia contra mujeres y niñas

El número de asesinatos de mujeres, a menudo por hombres a quienes conocían o con los que se relacionaban íntimamente, era elevado. En varios casos, los perpetradores trataron de justificar sus actos con el argumento de que la víctima había utilizado prácticas de brujería contra ellos.

El 10 de enero, un hombre de 31 años apuñaló y mató con un cuchillo de cocina a su esposa de 27 años en Inhagoia, barrio de las afueras de Maputo. En febrero, en el distrito de Vanduzi (provincia de Manica), un hombre de 27 años decapitó a su madre con un machete y dijo que ella se había negado a servirle comida. En mayo, un hombre mató a su madre en el distrito de Guru (provincia de Manica) con el argumento de que ella le había lanzado un hechizo de impotencia sexual. En agosto, dos hermanos mataron a su abuela de 70 años en la localidad de Messano, situada en el distrito de Bilene (provincia de Gaza), tras acusarla de haberles lanzado un hechizo de mala suerte. En septiembre, en el barrio Centro Hípico, situado a las afueras de Chimoio (provincia de Manica), un hombre mató a su madre de 80 años con una barra de hierro tras acusarla de haberlo embrujado.

Aunque los presuntos autores de todos estos homicidios admitieron que los habían cometido, las autoridades no tomaron medidas para elaborar, dotar de recursos e implementar una estrategia para combatir la violencia contra las mujeres.

Descarga el Informe 2017/18 de Amnistía Internacional