La censura de las protestas contra la guerra en Rusia


Información general

En Rusia no se puede protestar pacíficamente sin temor a represalias.

Una semana después del comienzo de la invasión de Ucrania a gran escala en febrero de 2022, Rusia introdujo leyes de censura de guerra para tipificar como delito grave las protestas contra la invasión.

Muchas personas están cumpliendo largas penas de prisión por su disidencia pacífica contra la guerra. Son gente como Natalya Filonova, condenada a casi tres años de prisión tras una protesta contra la guerra, o como Maria Ponomarenko, que cumple una condena de seis años por una publicación de Telegram.

Las leyes de censura violan los derechos humanos y deben ser derogadas.

Deben eliminarse las leyes de censura de guerra en Rusia

Solidarízate con quienes se atreven a protestar en Rusia contra la guerra de Ucrania.

Leyes de censura de guerra rusas

Las leyes de censura de guerra rusas, instauradas en marzo de 2022, prohibieron las críticas a la agresión de Rusia a Ucrania, y calificaron de ‶información falsa″ o ‶actos de descrédito″ contra las fuerzas armadas rusas cualquier llamamiento de oposición frente a crímenes de guerra cometidos por las fuerzas rusas. De conformidad con las nuevas leyes de censura esos comportamientos pueden castigarse con penas de hasta 15 años de prisión.

Las leyes provocaron el éxodo de medios de comunicación y activistas independientes de Rusia y se tradujeron en la represión de cualquier forma de disidencia contra la guerra. Incluso el mero hecho de llamar “guerra” a la guerra —y no “operación militar especial”— se considera delito.

En Rusia, la gente sigue protestando contra la guerra de Ucrania. Sin embargo, las autoridades rusas están decididas a acabar con las protestas por completo. La cantidad y la duración de las condenas de cárcel por publicaciones contra la guerra en las redes sociales aumentaron en 2023. En 2024 se ha instaurado una nueva ley que permite confiscar propiedades a personas acusadas en aplicación de las leyes de censura de guerra.

Rusia debe derogar esas leyes represivas y liberar de inmediato a toda persona encarcelada por haber alzado la voz contra la guerra de agresión. Ayúdanos a proteger la protesta.

Dos agentes de policía fuertemente armados obligan a un manifestante a echarse al suelo.
La policía detiene a un manifestante durante una manifestación contra la operación militar rusa en Ucrania.

Personas encarceladas en Rusia por protestar

Aleksei Gorinov

Aleksei Gorinov mira de frente a la cámara.

Aleksei Gorinov es un político de oposición de Moscú, que criticó públicamente la guerra de agresión. Fue la primera persona en ser condenada en aplicación de la nueva legislación por distribución de información “falsa” sobre el ejército ruso.

Maria Ponomarenko

Retrato —entre rejas— de la periodista y activista rusa contra la guerra Maria Ponomarenko.

Maria Ponomarenko está en la cárcel por haber difundido información sobre el mortífero ataque perpetrado contra el teatro de Mariúpol. Las autoridades afirman que la información era “falsa”. Los malos tratos que ha sufrido desde su detención han provocado el deterioro de su salud mental.

Vladimir Kokoltsev

Retrato de Vladimir Rumyantsev de perfil.

Vladimir Rumyantsev construyó una emisora de radio portátil para transmitir, sin censura, noticias sobre la invasión rusa de Ucrania. Las autoridades rusas consiguieron localizar el origen de la señal de radio y lo condenaron a tres años de prisión.

Dmitry Skurikhin

Dmitry Skurikhin de pie, ante su tienda, con mensajes pintados contra la guerra.

En su pueblo, en el noroeste de Rusia, Dmitry Skurikhin llenó la fachada de su tienda de mensajes contra la guerra escritos con pintura, y siguió protestando tras haber sido multado. Simpatizantes de Amnistía, procedentes de más de 20 países, enviaron mensajes de apoyo a Dmitry. El pasado 26 de julio, salió de la colonia penitenciaria en la que había cumplido una condena de 18 meses por haber protestado contra la guerra.

Natalya Filonova

Natalia Filonova de pie, ante un grupo de gente.

Natalya Filonova es activista y periodista. Fue detenida durante una protesta pacífica contra la guerra en septiembre de 2022 y, más tarde, condenada a casi tres años de prisión por haber arañado, presuntamente, a dos agentes de policía con un bolígrafo.

Aleksandra Skochilenko

Aleksandra Skochilenko dibuja con los dedos el signo de la paz frente a la cámara.

Aleksandra Skochilenko sustituyó, en un supermercado local, las etiquetas de los precios por pequeñas etiquetas contra la guerra. Casi 200.000 simpatizantes de Amnistía de todo el mundo se solidarizaron con Aleksandra. El pasado 1 de agosto, salió de la cárcel gracias a un intercambio de presos. Había cumplido nueve meses de la condena de siete años que le había sido impuesta.

Deben eliminarse las leyes de censura de guerra en Rusia

Solidarízate con quienes se atreven a protestar en Rusia contra la guerra de Ucrania.

Otras formas de represalia

En 2024 no es posible protestar pacíficamente en Rusia sin temor a represalias.

A esta situación no se ha llegado de la noche a la mañana. La mayoría de las enmiendas legislativas utilizadas para restringir el derecho a la libertad de reunión pacífica en Rusia fueron introducidas tras la anexión ilegal a Rusia de la región ucraniana de Crimea, en 2014. Más tarde, se aprovechó la pandemia de COVID-19 como pretexto para imponer, en las principales ciudades de Rusia, la prohibición de celebrar reuniones, que sigue en vigor en la actualidad.

La invasión rusa de Ucrania modificó de forma radical el espacio cívico de protesta en Rusia. Más de 20.000 personas han sido duramente represaliadas por sus posturas, contrarias a la guerra. Aún se sigue represaliando a las personas que protestan, incluso bajo custodia —se les niega la atención médica que necesitan o se les aplica tratamiento psiquiátrico a la fuerza, se las recluye en régimen de aislamiento o se presentan nuevos y arbitrarios cargos en su contra—. En algunos casos, se retira o amenaza con retirar la patria potestad a quienes protestan contra la guerra.

Al reprimir los derechos a la libertad de reunión pacífica y la libertad de expresión, lo que pretende el gobierno ruso es erradicar las protestas pacíficas. También han sufrido represalias quienes han defendido esos derechos. En concreto, se ha silenciado a periodistas y observadores u observadoras independientes para evitar que informaran sobre las protestas.

Amnistía Internacional trabaja para proteger el derecho de protesta tanto en Rusia como en todo el mundo.

El periodista ruso Roman Ivanov fue condenado a siete años de cárcel por haber difundido información sobre la masacre de civiles en Bucha y sobre otros presuntos crímenes cometidos por el ejército ruso.

La infancia y la represión de las protestas en Rusia

En Rusia se está castigando a niños y niñas por discrepar con respecto a la guerra.

Niños y niñas están siendo víctimas de persecución política por sus opiniones contrarias a la guerra y por las opiniones de sus progenitores. Su derecho a la libertad de expresión está siendo pisoteado, lo que supone un desprecio flagrante de las obligaciones internacionales de Rusia. Lejos de ser lugares para el libre intercambio de opiniones, las escuelas son centros de adoctrinamiento y represión de la discrepancia. Se recurre a la separación forzosa de familias como instrumento de represión tanto de personas adultas como de niños y niñas.

Maria Moskalyova, de 12 años y procedente de la ciudad de Yefrémov (región de Tula), fue separada de su padre e ingresada en un orfanato tras la detención de éste por sus publicaciones de condena en las redes sociales contra actos del ejército ruso en Ucrania. El hijo de la activista Natalya Filonova fue enviado a un orfanato tras la detención de su madre por acusaciones falsas de violencia contra agentes de policía.

Varvara Galkina, escolar de Moscú, de 10 años de edad, fue denunciada por la dirección de su escuela por una foto de apoyo a Ucrania que tenía en su perfil de WhatsApp. La autoridades registraron el domicilio de Varvara y amenazaron a su madre con medidas disciplinarias y con retirarle la patria potestad. Toda la familia tuvo que huir de Rusia.

La única razón por la que nos fuimos fue mi temor a que se llevaran a mis hijas. En Rusia, la policía hace lo que quiere. Dijeron sin rodeos: ‘Te vamos a encerrar y vamos a mandar a tus hijas a un orfanato’.

Elena, madre de Varvara

Para saber más sobre la persecución de niños y niñas en Rusia por la censura de las protestas contra la guerra, lee nuestro informe.

Varvara y su familia tuvieron que huir a Reino Unido para eludir la detención en Rusia. Varvara Galkina fue denunciada por la dirección de su escuela por una foto de apoyo a Ucrania que tenía en su perfil de WhatsApp.

Privación de contacto familiar como forma de represalia

Las autoridades rusas niegan de manera sistemática el contacto con sus familias a las personas críticas arbitrariamente detenidas. Esto es especialmente acusado en los casos de quienes se han pronunciado en contra de la guerra de agresión rusa en Ucrania, de activistas notables que se dedican a temas políticos y de personas a quienes las autoridades relacionan con movimientos de oposición prohibidos. Se trata de una estrategia que tiene por objeto aislar y silenciar a la disidencia e infligir más sufrimiento tanto a las personas en cuestión como a sus familias.

Para destruir ese contacto, las autoridades recurren a tácticas como las siguientes:

  • denegar con frecuencia las solicitudes de visita y de llamada durante la detención en espera de juicio, a menudo sin explicación alguna;
  • tratar de “testigos” a familiares en los juicios, con lo que, en la práctica, se les impide todo contacto;
  • usar tácticas de manipulación, trasladando a las personas presas a otra institución; o
  • recluyéndolas en celdas disciplinarias por violaciones leves o inventadas justo antes de una visita programada.

Estas prácticas hacen el castigo extensivo a la familia de la persona presa y causan un considerable sufrimiento psicológico. Por ejemplo, al político de oposición Vladimir Kara-Murza, condenado a 25 años de prisión, le negaron todo contacto con su familia durante más de un año, mientras que la artista Aleksandra (Sasha) Skochilenko, condenada a 7 años de prisión, pasó un año aislada de su pareja.

Después de un año de separación, estoy muy contenta de ver a Sasha. Me encantaría abrazarla, pero es imposible.

Sonya Subbotina, pareja de Sasha Skochilenko 

La negación del contacto con las familias no solo viola las normas internacionales de derechos humanos sobre el trato a personas detenidas y presas, sino que también puede ser constitutiva de trato cruel, inhumano o degradante. En su último informe, Amnistía Internacional resalta el empleo sistemático y por motivos políticos del aislamiento contra disidentes.

Sonia sostiene una foto de su pareja, Aleksandra.
Sonia Subbotina sostiene una foto de su pareja, la artista y cantautora Aleksandra Skochilenko, de San Petersburgo. Aleksandra Skochilenko fue condenada a siete años de prisión por haber sustituido, en un supermercado local, las etiquetas de los precios por pequeñas etiquetas contra la guerra.

¿Qué hace Amnistía Internacional para ayudar?

Desde Argelia hasta Islandia, activistas de Amnistía de 21 países han enviado mensajes de solidaridad a personas injustamente encarceladas en Rusia por haber protestado contra la guerra ilegal de agresión rusa en Ucrania, y han exigido su liberación incondicional.

Nuestro personal de investigación denuncia los más graves abusos cometidos contra personas que alzan la voz. Hemos documentado varios tipos de represalias contra quienes critican la guerra, incluida la retirada o amenaza de retirada de la patria potestad por activismo y protestas contra la guerra, la negación del contacto con familiares y amistades a personas detenidas y la reclusión arbitraria en brutales celdas de castigo.

Al arrojar luz sobre todo ello, podemos pedir responsabilidades a las autoridades y exigir que no se prive a nadie de su derecho fundamental a hablar abiertamente sobre aquello en lo que cree. En todo el mundo se está silenciando y castigando a manifestantes y activistas, mientras la sociedad civil se enfrenta a dificultades cada vez mayores. Debemos unirnos para proteger la protesta.

Activistas de Amnistía de todo el mundo están pidiendo a las autoridades rusas que dejen de reprimir a manifestantes.

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