“Había tres hombres. Yo estaba en una esquina esperando clientes y […] abusaron de mí […] Me subieron a la camioneta [policial] […] Ellos, al ver la zona despejada, […] Ellos empezaron a sobarme, quitarme ropa. Me rompieron la blusa […]. Uno atrás de otro.

“Yo soy el primero” [dijo uno], el otro esperó su turno […] De ahí me maltrataron. Me obligaron a algo que realmente yo no quería.”

Este es el testimonio de una trabajadora sexual cisgénero que fue violada en grupo por la policía una noche en Santo Domingo.

Refleja una realidad común para las mujeres que ejercen el trabajo sexual en República Dominicana, donde la policía viola, tortura y humilla a estas mujeres como una forma de control social y como castigo por transgredir normas sociales acerca de la feminidad y la sexualidad.

Esta página resume las conclusiones de nuestro informey cuenta las historias de mujeres que han sido víctimas de estos abusos.

Amnistía Internacional agradece a todas las mujeres valientes que compartieron sus historias y espera que sacarlas a la luz les impulse en su lucha por la dignidad, la justicia y la protección.

Pide protección para las trabajadoras sexuales de República Dominicana

“Si ellos pueden tenerla, ¿por qué uno no?” La policía está violando y torturando a trabajadoras sexuales en República Dominicana. Debemos reclamar su protección y sus derechos ya.

La policía dominicana viola, golpea y humilla de forma habitual, muchas veces a punta de pistola, a las mujeres que ejercen trabajo sexual. Las mujeres trans sufren formas especialmente extremas de humillación y abuso sexual a causa de la transfobia adicional a la que se enfrentan.

La cultura sexista y machista en la Policía Nacional, junto con el intenso estigma y discriminación social contra las personas que ejercen trabajo sexual, envalentonan a los policías para abusar ilegalmente de su poder. Los agentes torturan a trabajadoras sexuales como forma de castigo y control social.

“Perra, para eso es que tú estás buena”, dijo un policía a una trabajadora sexual antes de violarla.

Algunas de las trabajadoras sexuales son también defensoras de los derechos humanos que luchan por sus derechos en República Dominicana. Sin embargo, a menudo se ven excluidas de los movimientos feministas y de derechos humanos a causa de su trabajo sexual.

Para que todas las mujeres sean libres, debemos empezar por luchar por los derechos de las mujeres más marginadas. Cuando alzamos nuestra voz en defensa de las trabajadoras sexuales, la alzamos por todas las mujeres.

Firma con tu nombre y pide a República Dominicana que tome medidas concretas, incluida la aprobación de un proyecto de ley contra la discriminación, para proteger a estas mujeres de la tortura y los malos tratos por razón de género.

La violencia de género en América Latina y el Caribe es una epidemia. Sólo en 2017, en República Dominicana hubo 6.300 denuncias de delitos sexuales, de las cuales 1.290 fueron violaciones. En 2018, por lo menos 100 mujeres fueron asesinadas por su género (femicidios), lo que hace que esta sea una de las tasas más altas de la región.

Las mujeres que ejercen el trabajo sexual son particularmente vulnerables al abuso basado en el género por parte de actores estatales y privados.

Según nuestra investigación, la policía de la República Dominicana viola, humilla, tortura y maltrata regularmente a las mujeres que ejercen el trabajo sexual.

“Si uno ejerce el trabajo sexual, ellos [la policía] nos consideran como la peor mujer […] le jalan los moños y todo, le dan su galleta [la golpean] y la empujan. Como perros lo tratan a uno. Como si somos perras de la calle, perras de cuatro patas […] le dicen a uno “cuero sucio” [prostituta sucia], eso es normal”

Esta es una situación que experimentan con frecuencia las trabajadoras sexuales en todo el país y que se debe a una cultura profundamente arraigada de machismo dentro de la Policía Nacional, además de la discriminación y el estigma contra las trabajadoras sexuales en una sociedad conservadora.

A pesar de que los ataques perpetrados contra trabajadoras sexuales por la policía en la República Dominicana pueden calificarse como tortura o malos tratos – crímenes bajo el derecho internacional – la policía rara vez es castigada por estos actos.

Muchas mujeres que ejercen el trabajo sexual no denuncian los delitos contra ellas porque temen la humillación o la venganza.

“Tú acusar a un policía, es tú no hacer nada, porque [las autoridades] no hacen nada”.

Las que presentan denuncias contra la policía rara vez son tomadas en serio. 

“Estaban como trabajando […] Me jalaron […] a una esquina, me metieron y me dijeron que si no hacía esto me iban a matar y me iban a dejar ahí.”

Camilla*, una joven trabajadora sexual obligada a practicar sexo oral a policías en Punta Cana

IDENTIDADES DE DISCRIMINACIÓN MÚLTIPLE

Las mujeres que se dedican al trabajo sexual con múltiples identidades discriminadas, como las trabajadoras sexuales transgénero o afrodescendientes, sufren formas particularmente brutales de abuso, como castigo por no ajustarse a las normas sociales tradicionales.

Las trabajadoras sexuales transgénero, por ejemplo, reportan que la policía a menudo les quita y quema sus pelucas como una forma de humillación, mientras que otras reportan que han sido forzadas a limpiar los inodoros de las prisiones cubiertos de excrementos.

“Me decían que era un hombre, ‘un maldito maricón, maricón del diablo’. Con palabras obscenas, me decían: ‘Miren la teta de esponja, quítenle la peluca, quítenle los trapos que tiene en las tetas’. Me bajaban los pantalones para ver si tenía vulva o pene”.

– Una trabajadora sexual transgénero describe una interacción con la policía en Santo Domingo

Luna

Defensoras de derechos humanos

Las mujeres que se dedican al trabajo sexual en la República Dominicana se encuentran en el extremo receptor de la violencia y la discriminación, pero muchas de ellas también encuentran el valor para liderar grupos y organizaciones que toman su fuerza de la unidad para defender su humanidad y oponerse a estos ataques.

Incluso entonces, se ven cuestionadas como defensoras de derechos humanos por su género y su ocupación como trabajadoras sexuales, lo que las hace excluidas de movimientos más amplios en todo el mundo. Aún así, organizaciones como Otrasex, CONTRAVETD y TRANSSA siguen luchando para transformar el mundo que les rodea en República Dominicana.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

 “Este país es el que tiene más violencia sobre la mujer, porque si uno denuncia a un hombre que nos maltrata, no hacen nada. Puede que hasta nos matan. Eso deberían cambiar. Que no haya tanta violencia sobre la mujer y la trabajadora sexual, porque yo lo hago porque me gusta y aparte es mi sustento para mis hijos, y no tengo otra fuente de trabajo”

Para asegurar el respeto de los derechos de las mujeres que se dedican al trabajo sexual, la República Dominicana debe:

  • Reconocer públicamente la violación por parte de la policía como tortura y dejar claro que todos los responsables de tales actos serán llevados ante la justicia.
  • Garantizar la investigación, el enjuiciamiento y la sanción de los policías acusados y declarados culpables de estos delitos.
  • Aprobar legislación contra la discriminación y adoptar otras medidas para proteger y promover los derechos de los grupos marginados.