Personas en Movimiento

© OZAN KOSE/AFP/Getty Images

Resumen

Cada día, en todo el mundo, hay personas que deben tomar la decisión más difícil de su vida: abandonar su hogar en busca de una vida mejor.

A lo largo de la historia, las migraciones han sido una realidad. Las razones por las que las personas migran son diversas y a menudo complejas. Hay personas que se trasladan a otros países para mejorar su situación económica o para continuar su educación. Otras abandonan su país para escapar de abusos contra los derechos humanos como la tortura, la persecución, los conflictos armados, la pobreza extrema e incluso la muerte.

El viaje puede estar lleno de peligros y temores. A su llegada, algunas de estas personas pueden ser detenidas. Muchas de ellas hacen frente diariamente al racismo, la xenofobia y la discriminación. Son especialmente vulnerables y no disponen de las estructuras de apoyo habituales que la mayoría de nosotros damos por sentadas.

Amnistía Internacional lleva decenios trabajando con personas refugiadas y migrantes. Ha contribuido a impedir la devolución de personas refugiadas a países donde puedan sufrir persecución y a proteger a las personas migrantes más vulnerables de la explotación y los abusos de sus empleadores y de quienes se dedican a la trata y el tráfico ilícito de personas.

Alrededor de 1.700 personas refugiadas y migrantes murieron mientras intentaban atravesar el Mediterráneo sólo entre enero y abril de 2015. Ibrahim tiene 24 años y viene de Malí. Sobrevivió a un naufragio en febrero.  Así nos contaba lo sucedido: “Hacia las siete de la tarde, el bote empezó a perder aire y a llenarse de agua. La gente empezó a caer al mar. Con cada ola, desaparecían dos o tres. Nos aferramos a una cuerda, con el agua hasta el vientre". Un buque de carga rescató a Ibrahim y al otro único superviviente hacia las 3 de la tarde del día siguiente.

A crowded rubber dinghy is spotted in the open Mediterranean Sea by the cargo ship OOC Cougar, 5 February 2015. Un bote de goma abarrotado de personas es avistado por el carguero OOC Cougar en alta mar, en el Mediterráneo, el 5 de febrero de 2015. © PA/Photo: Opielok Offshore Carriers/dpa

El problema

Viajes peligrosos

Miles de personas procedentes de América Central que cruzan México cada año son secuestradas, violadas o pierden la vida.

En Europa, muchas personas refugiadas y migrantes ni siquiera alcanzan tierra firme, ya que el endurecimiento de la “Fortaleza Europa” supone que la única ruta de entrada es mediante embarcaciones sobrecargadas y que no son aptas para navegar, dirigidas por traficantes a los que les importa bien poco que los pasajeros lleguen a su destino. Al menos 3.419 personas murieron en la travesía sólo en 2014. A los gobiernos europeos les preocupa más impedir la entrada personas que salvar vidas.

Explotados

Los trabajadores migrantes, vulnerables y sin su sistema de apoyo habitual, a menudo acaban cobrando una miseria por dejarse la piel. Numerosos casos de los que tenemos constancia equivalen a esclavitud. A algunos países sencillamente parece no importarles lo suficiente proteger a las personas migrantes que trabajan en el servicio doméstico. Por ejemplo, en Hong Kong e Indonesia las trabajadoras de este sector sufren todo tipo de abusos, como violencia sexual y trabajo forzoso.

Qatar también ha sido criticado por su negligencia hacia otros trabajadores migrantes, pese a las promesas de introducir reformas antes de la Copa Mundial de 2022. Las demoras en el pago de los salarios, la dureza y peligrosidad de las condiciones de trabajo, las malas condiciones de vida y el trabajo forzoso siguen siendo endémicos. Pero la esperanza perdura, tal y como se refleja en los 1.000 trabajadores que viajan cada día desde India a Arabia Saudí con la esperanza de encontrar una vida mejor, y lo que encuentran es engaño y explotación.

Chivos expiatorios

La forma en que los políticos, los funcionarios públicos y los medios de comunicación presentan las cuestiones relacionadas con la migración tiene un impacto enorme en cómo la gente ve a las personas migrantes. A menudo éstas son el chivo expiatorio de los políticos o los medios de comunicación, que los denominan “inmigrantes ilegales”, “intrusos”, incluso “invasores”, que se aprovechan de la generosidad de los países de acogida. Esto crea la impresión de que las personas migrantes no tienen ningún derecho y lleva al racismo y la discriminación.

Las contribuciones positivas de las personas migrantes, como sus competencias, recursos y diversidad, casi nunca son noticia.

Según el Banco Mundial, la migración internacional es buena porque los trabajadores pueden ir a los lugares donde son más productivos. El valor del dinero que las personas migrantes envían a los países en desarrollo (las llamadas “remesas”) es tres veces superior a la cantidad que los gobiernos dedican a ayuda al desarrollo, que se calcula que, en 2013, fue de 404.000 millones de dólares estadounidenses.

Amnistía Internacional pide:

Las personas migrantes

• deben ser protegidas de la violencia racista y xenófoba;
• deben ser protegidas de la explotación y el trabajo forzoso;
• no deben ser detenidas sin un motivo legítimo ni expulsadas del país;
• no deben ser discriminadas.

Las personas refugiadas

• no deben ser obligadas a regresar a un país en el que corren el riesgo de sufrir abusos contra los derechos humanos;
• deben ser reasentadas cuando se hallen en una situación vulnerable;
• no deben ser discriminadas;
• deben tener acceso al trabajo, a tener un alojamiento y a recibir una educación;
• deben poder circular libremente y mantener sus documentos de identidad y viaje propios.

Las personas solicitantes de asilo

• deben poder entrar en un país para solicitar asilo;
• no deben ser devueltas a un país en el que estén en situación de riesgo;
• deben tener acceso a procedimientos de asilo justos y efectivos, y si son devueltos a un país, la devolución debe hacerse de modo seguro y con dignidad;
• deben tener acceso a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) si lo necesitan o desean hacerlo.

Más información sobre el tema

¿Qué es una persona migrante?

Las personas migrante se trasladan de un lugar a otro dentro de su país, o van de un país a otro, generalmente para buscar trabajo, aunque pueden tener otras razones, como reunirse con su familia. Algunas migran voluntariamente, mientras que otras se ven obligadas a marcharse por dificultades económicas u otros problemas. Las personas que migran pueden hacerlo de manera “regular”, con permiso legal para trabajar y vivir en el país al que van, o de manera “irregular”, sin permiso del país donde quieren vivir y trabajar.

La mayoría de las personas migrantes internacionales viven en Europa (72 millones), seguida de Asia (71 millones) y América del Norte (53 millones).

¿Qué es una persona refugiada?

Una persona refugiada es alguien que ha huido de su país porque allí sufría abusos contra los derechos humanos por ser quien es o creer en lo que cree. Su gobierno no puede o no va a brindarle protección. Debido a ello, se ve obligada a solicitar protección internacional.

¿Qué es una persona solicitante de asilo?

Una persona solicitante de asilo es alguien que ha abandonado su país en busca de protección internacional, pero aún no ha sido reconocida como refugiada.

La legislación

Con independencia de cómo lleguen a un país y con qué objetivo, el derecho internacional protege a todas las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo:

• La Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 14) afirma que, en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

• La Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 protege a las personas refugiadas contra la devolución a países donde corren el riesgo de ser perseguidas.

Cifras básicas

230M

Más de 230 millones de personas viven fuera del país donde nacieron. Eso supone aproximadamente el 3 por ciento de la población mundial.

14,2M

Se calcula que al final de 2013 había en el mundo unos 14,2 millones de personas refugiadas.

10M

10 millones de personas en todo el mundo son “apátridas”: ningún país les reconoce como ciudadanos.

33,3M

Aproximadamente 33,3 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, pero permanecen dentro de su propio país (personas internamente desplazadas).