© Nikola Ivanovski

Derechos humanos para la dignidad humana

  • Tema

Resumen

En medio de la abundancia, muchas personas aún tienen hambre, viven en viviendas precarias sin servicios básicos como agua y sanitarios, y crecen sin educación.

Esto no se debe sólo a la falta de recursos, sino también a la negligencia y la discriminación. Los gobiernos no están dispuestos a hacer algo al respecto. Esta no es una lamentable realidad de la vida, sino un vergonzoso escándalo de derechos humanos.

Amnistía Internacional trabaja con comunidades de todo el mundo, equipando a sus residentes con los conocimientos y las herramientas necesarias para interactuar con las autoridades para reclamar sus derechos y mejorar sus vidas. Hemos formado estrechos vínculos de asociación con activistas locales como John Kamau.

John Kamau dirige un pequeño hotel en la comunidad de Deep Sea, en Nairobi (Kenia) y tiene seis hijos."Si se lleva a cabo el derribo, no tengo ningún lugar a donde ir. Mis hijos tendrán que dejar la escuela [...]. Nos tratan como a animales. Me he unido a un grupo en el pueblo conocido como equipo de Respuesta Rápida. Nos llamamos por teléfono, creamos redes en este pueblo y en otros para buscar la verdad y determinar cómo empezar una campaña."

Niños jugando en un vertedero del poblado de Hanuabada, Port Moresby (Papúa Nueva Guinea), donde las casas no tienen agua corriente ni aseos adecuados, 30 de mayo de 2013. © Vlad Sokhin

El problema

La gente que vive en la pobreza suele estar atrapada porque está excluida del resto de la sociedad, carece de voz y vive bajo la amenaza de la violencia y la inseguridad.

Los derechos son la llave para salir de la trampa de la pobreza. En otras palabras, el respeto a los derechos humanos exige inclusión, exige que todos tengan voz, exige que quienes están en el poder protejan a las personas de las amenazas para su seguridad.

Vivienda

Todos tenemos derecho a la vivienda, pese a lo cual más del diez por ciento de los habitantes del mundo viven en un barrio marginal o asentamiento informal. Las condiciones de vida suelen ser terribles, con hacinamiento, poco o ningún acceso a agua apta para el consumo, aseos o servicios de salud. Muchos habitantes de los asentamientos informales o barrios marginales no están protegidos frente al hostigamiento, como los desalojos forzosos, porque su derecho a vivir allí no está reconocido legalmente.

Se denomina desalojo forzoso a la expulsión de una persona de su casa y sus tierras sin que medie aviso o consulta previos y sin indemnización. Los desalojos forzosos son ilegales y violan el derecho a la vivienda. A menudo estos desalojos son violentos, destruyen medios de vida y dejan a personas sin hogar.

Salud

Las cosas que contribuyen a que estemos saludables —agua apta para el consumo, alimentos nutritivos, vivienda e información, como la educación sexual— suelen ser inexistentes o limitadas para las personas que viven en barrios marginales o asentamientos precarios. Y cuando alguien enferma, rara vez tiene acceso a atención médica adecuada.

Todos tenemos el derecho a gozar del más alto nivel posible de salud mental y física. Esto no significa que tengamos derecho a estar sanos: nadie puede tener una salud perfecta en todo momento. Lo que significa es que deberíamos poder tener acceso a atención para la salud y a la información con independencia del lugar donde vivimos o del dinero que tenemos. Y, lo que es importante, significa que todos tenemos derecho a tomar decisiones sobre nuestro cuerpo y nuestra salud.

Educación

La educación primaria debe ser gratuita y obligatoria, en todas partes. Los niños y niñas tienen que poder llegar a la escuela sin caminar durante horas o atravesando campos de minas. Deben poder aprender y disfrutar de la vida escolar. Pero una y otra vez, a los niños y niñas de las comunidades pobres y marginadas se les niega la educación o sufren discriminación.

Amnistía Internacional pide:

Que los gobiernos:

• garanticen todos los derechos económicos, sociales y culturales sin discriminación;
• establezcan mejor las prioridades de gasto del dinero, poniendo en primer lugar a los más desfavorecidos;
• den prioridad a unos niveles mínimos esenciales de derechos, como la educación primaria gratuita;
• dejen de expulsar a las personas de sus casas sin previa notificación, sin una indemnización o sin una consulta adecuadas;
• firmen y ratifiquen el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales;
• se aseguren de que los proyectos de desarrollo económico (como infraestructuras o minería) ayudan a los más desfavorecidos y no causan abusos contra los derechos humanos.

 

 

Más información sobre el tema

Justicia

Muchas de las cuestiones que rodean la pobreza se conocen como derechos económicos, sociales y culturales (ESC). Estos derechos incluyen los siguientes:

Derechos en el trabajo, como unas condiciones de empleo justas.
Derecho a la educación, que incluye una educación primaria gratuita y obligatoria.
Derechos culturales de las minorías y de los pueblos indígenas.
Derecho al más alto nivel posible de salud física y mental, como el acceso a unos servicios de salud de calidad.
Derecho a una vivienda adecuada, que incluye la protección frente a los desalojos forzosos.
Derecho a la alimentación, que incluye la capacidad para obtener alimentos nutritivos.
Derecho al agua, que incluye agua apta para el consumo asequible.
Derecho al saneamiento, que incluye el acceso a un aseo seguro.
Durante años pareció casi imposible desafiar al gobierno cuando se negaban estos derechos. ¿A quién vas a quejarte? ¿Quién va a escuchar?

En mayo de 2013 entró en vigor el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Al finalizar 2014, 17 países —desde Gabón y Argentina hasta España y Mongolia— habían aceptado plenamente este nuevo mecanismo que da a las personas la facultad de pedir justicia a la ONU si su propio país no quiere escucharlas.

Puede que estos "protocolos" suenen legalistas e irrelevantes, pero pueden ser realmente eficaces. Cuanto más los usemos, más poderosos serán.

Cifras básicas

• 842 millones de personas están desnutridas. 
• 889 millones es el número de personas que se prevé vivirán en asentamientos precarios en 2020.
• 61 millones de menores (en su mayoría niñas) no tienen acceso a la educación.
• 8,1 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir cinco años. En su mayoría por causas que se pueden prevenir y enfermedades curables.

842M

842 millones de personas están desnutridas.

889M

889 millones es el número de personas que se prevé vivirán en asentamientos precarios en 2020.

61M

61 millones de menores (en su mayoría niñas) no tienen acceso a la educación.

8,1M

8,1 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir cinco años. En su mayoría por causas que se pueden prevenir y enfermedades curables.