Las trabajadoras sexuales en República Dominicana necesitamos protección de nuestro propio Estado
Yo no vendo mi cuerpo, yo presto un servicio. Este servicio es el trabajo sexual. Lo practico desde que tengo 22 años, después de dejar al padre de mis tres hijos, de quien aguanté muchos golpes. Después de eso, trabajé por tres años y medio como empleada doméstica, pero el pago no era suficiente para mantener a mi familia. Hoy, algunas décadas después, veo el trabajo sexual como aquello que me permitió escapar de una situación que se me hacía inescapable.
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Fecha:
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9 octubre 2019