• Comunicado De Prensa

Grecia: No más expulsiones ilegales y vergonzosas de refugiados y migrantes

La Unión Europea (UE) debe sancionar a Grecia por no erradicar la práctica sistemática y generalizada de devolver a los refugiados y migrantes que llegan a sus fronteras buscando protección, seguridad y un futuro mejor en Europa,  afirma Amnistía Internacional en un informe que ha publicado hoy.

El informe de Amnistía Internacional Greece: Frontier of hope and fear (Grecia: Frontera de esperanza y temor), contiene nuevas pruebas del trato vergonzoso y persistente que reciben de las autoridades griegas personas que arriesgan su vida para buscar refugio en Europa. Esto supone una violación directa de las obligaciones internacionales de Grecia en materia de derechos humanos. En su informe, la organización pide a la UE que ejerza su influencia para que se emprendan acciones judiciales contra Grecia por no respetar sus obligaciones.

“El trato infligido a refugiados y migrantes en las fronteras griegas es deplorable. Con demasiada frecuencia, en lugar de refugio, lo que se encuentran es violencia e intimidación. Hay casos de personas a las que han desnudado, robado sus bienes e incluso recluido a punta de pistola antes de devolverlas a Turquía”, ha explicado John Dalhuisen, director del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional. 

“Quienes realizan estas devoluciones informales en las fronteras son agentes del Estado. Por tanto, las autoridades griegas son plenamente responsables de tales actos. Deben reconocer abiertamente esta práctica ilegal y peligrosa de las devoluciones en la frontera y ponerle fin.

Las operaciones de devolución informal son expulsiones colectivas de migrantes al país de donde venían en la frontera que acaban de cruzar. Equivalen a la expulsión ilegal de un grupo de personas sin tener en cuenta las circunstancias individuales y negándoles la posibilidad de solicitar asilo. Las expulsiones informales están expresamente prohibidas en la legislación griega, europea e internacional.

Entre septiembre de 2012 y abril de 2014, Amnistía Internacional habló con 148 migrantes y refugiados sobre sus traumáticas y a menudo violentas experiencias al intentar entrar en Grecia. Algo menos de la mitad contaron que habían sido objeto de devolución informal de Grecia a Turquía, algunos más de una vez. 

La nueva investigación de Amnistía Internacional demuestra que esta práctica es sistemática y está muy extendida. Estas devoluciones son habituales a lo largo de la frontera terrestre en la región de Evros, en el noreste de Grecia, zona patrullada por miles de guardias fronterizos y parcialmente protegida por una valla de 10,5 kilómetros. Otros migrantes y refugiados han sido devueltos a la zona de las islas de Lesbos, Quíos y Samos, en el mar Egeo.

Devoluciones informales masivas en la frontera terrestre de Grecia y Turquía

Dos hermanas que han huido de la guerra en Siria contaron a Amnistía Internacional cómo ellas y 40 personas más habían sido tratadas por los agentes de policía griegos tras cruzar la frontera con Turquía.

Dijeron que unos hombres con capucha negra y uniforme negro o azul oscuro les habían hecho ponerse botas de plástico y las habían obligado a volver a Turquía cruzando el río Evros. Una de las hermanas dijo a Amnistía Internacional: “La policía […] nos insultaba y empujaba [… ] Nos entregó a unas personas que llevaban capucha negra y uniforme azul oscuro o negro.  [Los encapuchados] nos quitaron el dinero y el pasaporte. Luego, en grupos, nos llevaron en barcas pequeñas a la orilla turca sólo con lo puesto.”

Vidas perdidas en el mar

Once personas afganas y sirias, ocho de ellas niños, perdieron la vida cuando un bote de pesca que transportaba a 27 personas naufragó cerca de la isla griega de Farmakonisi el 20 de enero de 2014. Dos de los sobrevivientes, que habían perdido a familiares en la desgracia, contaron a Amnistía Internacional que el bote se había hundido mientras un guardacostas griego lo remolcaba a gran velocidad hacia Turquía haciendo zigzag en el agua. Las autoridades han negado que fuera una operación de devolución informal.

El 6 de marzo de 2014, guardacostas griegos dispararon munición real contra una pequeña barca que llevaba a bordo a 16 sirios que intentaban alcanzar la isla griega de Oinouses desde Turquía. Tres personas resultaron heridas.

El guardacostas griego afirmó que los agentes habían disparado en defensa propia cuando el barco de los refugiados había intentado chocar contra el suyo. Los refugiados contaron a Amnistía Internacional que no había sucedido nada de eso y que todos habían levantado los brazos para demostrar que iban desarmados y no representaban una amenaza.

Un refugiado dijo a Amnistía Internacional: “Creí que eran balas de fogueo hasta que oí gritar a alguien [...] vi a una niña toda ensangrentada. Estábamos todos muy asustados; era como si siguiéramos en la guerra”.

Fortaleza Europa

Las políticas actuales de Bruselas, capital de la UE, están demasiado orientadas a la disuasión y la prevención de la migración irregular en lugar de centrarse en ofrecer protección a quienes la necesitan.

La Comisión de la UE asignó a Grecia 227.576.503 euros para mantener fuera de sus fronteras a refugiados y migrantes desde 2011 hasta el fin de 2013, pero sólo 19.950.000 para ayudar a su acogida en el mismo periodo. 

Mientras Europa sigue levantando muros más altos, los refugiados y migrantes buscan rutas cada vez más arriesgadas. Sólo en el mar Egeo al menos 188 personas se ahogaron o desaparecieron entre agosto de 2012 y marzo de 2014. Entre las víctimas había bebés y niños.

“Grecia es un Estado fronterizo de la Fortaleza Europa y, aunque los Estados tengan la potestad de controlar sus fronteras, nunca deben hacerlo a expensas de la vida y la seguridad de las personas que buscan desesperadamente protección o, sencillamente, una vida mejor”, ha dicho John Dalhuisen.

“Las devoluciones informales son una violación inequívoca del derecho de la Unión Europea. La Comisión Europea debe actuar inmediatamente para emprender acciones judiciales contra Grecia por esta práctica vergonzosa, y ponerle fin de una vez por todas.”