Siria: Condena del ataque contra emisora de TV mientras la violencia empeora, según informe de la ONU

Los trabajadores fallecidos durante un ataque contra una emisora de televisión progubernamental en Siria no deberían haber sido un objetivo, ha declarado hoy Amnistía Internacional.La organización afirma que Ikhbariya TV, al igual que otros medios de comunicación, es un objetivo civil, y que quienes trabajan en los medios son civiles y deben ser protegidos de los ataques.“Incluso un medio de comunicación implicado en actos de propaganda sigue siendo un objetivo civil, por lo que tanto el medio como quienes trabajan para él nunca deben ser blanco deliberado de ataques”, declaró Ann Harrison, directora adjunta del Programa Regional de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.“Todas las partes deben condenar este ataque y dejar claro a quienes están bajo su mando que no se tolerarán los ataques ni otras violaciones de esta naturaleza.”Según la agencia de noticias estatal SANA, tres periodistas y cuatro trabajadores de seguridad murieron en el ataque, que se produjo a primeras horas del miércoles cuando un grupo de hombres armados irrumpió en la sede de la emisora, en la ciudad de Drousha, a unos 24 kilómetros al sur de Damasco.Varios representantes de la oposición han declarado públicamente que el ataque había sido obra de miembros de grupos armados de la oposición o desertores.Ikhbariya TV, de propiedad privada y progubernamental, ha estado emitiendo durante los 15 meses de crisis programas en los que culpa de la violencia a los “terroristas” y exhibiendo lo que parecen “confesiones” forzadas de presuntos disidentes.También ha emitido declaraciones aparentemente realizadas bajo coacción en las que algunas personas han denunciado como “traidores” a vecinos u otras personas que han criticado al gobierno sirio.En virtud del derecho internacional humanitario, en un conflicto armado sólo se pueden atacar legítimamente a los combatientes y los objetivos militares. Los objetivos militares se limitan a aquellos que contribuyan eficazmente a la acción militar y cuya destrucción ofrezca una ventaja militar definida.

Nuevo informe de la ONU sobre Siria

El ataque se cometió mientras la última actualización de la Comisión de Investigación Independiente sobre Siria afirmaba que en los últimos tres meses las fuerzas gubernamentales sirias habían cometido violaciones de derechos humanos en todo el país “en una escala alarmante”.La Comisión también declaró que seguía investigando la masacre de Houla de mayo, en la que murieron más de 100 personas. Basándose en las investigaciones realizadas hasta la fecha, afirmaba que “las fuerzas leales al gobierno podrían haber sido responsables de muchas de las muertes”. La Comisión no ha podido visitar la zona hasta ahora, pues el gobierno no le ha dado acceso a ella.La actualización también documenta una serie de abusos cometidos por grupos armados antigubernamentales que han sido denunciados a la Comisión, incluidos la tortura y el asesinato de soldados y miembros de la milicia shabiha capturados, así como el secuestro y asesinato de personas de quienes se sabe o se sospecha que apoyan al gobierno y sus fuerzas y milicias o trabajan con ellas.Amnistía Internacional, que está investigando los abusos contra los derechos humanos cometidos por miembros de la oposición, ha condenado sin reservas estos abusos, y en su último informe, hecho público este mes, pidió a los dirigentes de todos los grupos armados de la oposición de Siria que declarasen públicamente que estos actos están prohibidos e hicieran todo lo posible para asegurarse de que las fuerzas de la oposición ponen fin de inmediato a estos abusos.El informe también advierte de que existe el riesgo de que la situación se agrave en los próximos meses debido a la intensificación de los combates.“Ahora hace falta con urgencia que la comunidad internacional revise el plan de Annan, incluido el mandato de la misión de observación de la ONU, y estudie formas de establecerla y equiparla del mejor modo para que pueda proteger los derechos humanos sobre el terreno”, concluyó Ann Harrison.