• Comunicado De Prensa

Bahréin: Se insta a dejar en libertad a destacado activista expuesto a morir por huelga de hambre

Amnistía Internacional ha instado hoy a dejar de inmediato en libertad a un destacado defensor bahereiní de los derechos humanos que cumple cadena perpetua por participar en manifestaciones contra el gobierno, pues se teme que pueda morir tras 50 días en huelga de hambre.

Abdulhadi Al-Khawaja, de 52 años, era coordinador de protección de Frontline, ONG que presta apoyo a los defensores de derechos humanos. Fue detenido en abril del año pasado por ser uno de los líderes de las manifestaciones contra el gobierno. Sufrió tortura bajo custodia y, en junio, fue condenado a cadena perpetua en un juicio manifiestamente injusto ante un tribunal militar.

“Bahréin debe garantizar que Al-Khawaja es puesto en libertad de inmediato y sin condiciones”, ha afirmado Philip Luther, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

“Las autoridades bahreiníes han prometido dejar en libertad a quienes fueron encarcelados por ejercer su derecho a la libertad de expresión, pero el hecho de que Abdulhadi Al-Khawaja siga preso demuestra que no están dispuestas a cumplir su promesa.”

Amnistía Internacional considera a Al-Khawaja preso de conciencia, detenido únicamente por ejercer su derecho a la libertad de expresión.

No recurrió a la violencia ni propugnó su uso al participar en manifestaciones contra el gobierno, y las autoridades no aportaron en el juicio pruebas de que lo hubiera hecho.

Al-Khawaja lleva más de siete semanas sin comer en protesta por su condena, y su familia ha dicho a Amnistía Internacional que ahora ha reducido la ingesta de glucosa y minerales.

Según su abogado, ha perdido 16 kilos desde que se declaró en huelga de hambre el 8 de febrero.

Abdulhadi Al-Khawaja ha sufrido también tortura y otros malos tratos en prisión y bajo custodia policial. Según su familia, en el momento de detenerlo lo golpearon y se lo llevaron descalzo y sin permitirle recoger su medicación para la diabetes.

Se le negaron las visitas familiares hasta que se celebró la primera sesión del juicio, en mayo, aunque parece que la familia habló con él por teléfono.

En el juicio, Al-Khawaja dijo al tribunal que lo habían torturado en prisión. Debido a las fuertes palizas y otros malos tratos sufridos allí, en abril del año pasado lo ingresaron en el Hospital de la Fuerza de Defensa de Bahréin con fracturas de mandíbula y de cráneo por las que hubo que operarlo.

No se ha iniciado aún ninguna investigación independiente sobre su tortura.

La cadena perpetua que le impuso el tribunal militar en la capital bahreiní, Manama, en junio, fue confirmada por el Tribunal de Seguridad Nacional de Apelación, también militar, en septiembre de 2011.

Al-Khawaja interpuso un recurso, que se verá ante el Tribunal de Casación de Bahréin el 2 de abril.

Los activistas de Bahréin han pedido reiteradamente que se deje a Al-Khawaja en libertad. El pasado lunes intentaron organizar una sentada en una de las principales calles de Manama, pero la policía antidisturbios los dispersó en seguida.

Al-Khawaja, que está casado y tiene cuatro hijas, es también ciudadano de Dinamarca, donde vivió exiliado durante decenios. Regresó a Bahréin tras anunciar el gobierno una amnistía general en 2001. Diplomáticos daneses que han ido varias veces a verlo a la cárcel han confirmado el agravamiento de su estado de salud.