• Comunicado De Prensa

Túnez debe dejar de devolver a solicitantes de asilo a Libia

Las autoridades tunecinas deben permitir que los solicitantes de asilo entren en el país por los pasos de la frontera con Libia y darles acceso a los funcionarios de la ONU para determinar su condición de refugiados, ha declarado hoy Amnistía Internacional, después de que otro grupo de solicitantes de asilo fuera devuelto en la frontera libia.

En el último de una serie de incidentes de este tipo, el 10 de diciembre, las fuerzas de seguridad tunecinas devolvieron a un grupo de solicitantes de asilo del África Subsahariana a su punto de entrada, en la frontera con Libia.En grupo estaba integrado por más de 10 somalíes y eritreos, incluida una familia con bebés recién nacidos, y había llegado al campo de refugiados de Choucha en Túnez la noche anterior tras permanecer varias semanas atrapados en el lado libio del paso fronterizo de Ras Ajdir.“Estos solicitantes de asilo habían informado a las autoridades tunecinas de su petición de asilo y tienen derecho a que se les dé acceso a la agencia de la ONU para los refugiados a fin de que se determine su condición”, manifestó Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.“Devolverles para que se consuman en Libia, donde no existe ningún mecanismo para reconocer o proteger a los refugiados, no es una opción.”Libia carece actualmente de procedimientos para inscribir formalmente a los solicitantes de asilo y reconocer a los refugiados. También carece de garantías suficientes para proteger a los refugiados de la devolución a sus países de origen.En los últimos meses, las fuerzas de seguridad tunecinas han devuelto reiteradamente a grupos de solicitantes de asilo que habían entrado en Túnez desde Libia, alegando la carencia de visados de entrada válidos como razón para las devoluciones.No obstante, puesto que las personas afectadas han informado a las autoridades tunecinas de su intención de solicitar asilo, se debe evaluar su necesidad de protección internacional. Amnistía Internacional considera que existe un riesgo cierto de que muchos de estos solicitantes de asilo sufran violaciones graves de derechos humanos en sus países de procedencia.El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) gestiona el campo de refugiados de Choucha en Túnez, donde puede realizar los trámites para la determinación de la condición de refugiado de los solicitantes de asilo.Amnistía Internacional conoce otros casos de personas que siguen en el paso fronterizo de Ras Ajdir con la esperanza de que se les permita entrar en Túnez.El derecho internacional prohíbe a los países que rechacen en la frontera a solicitantes de asilo si ello pudiera ser la causa directa o indirecta de su devolución a un país donde corran el riesgo de sufrir violaciones graves de derechos humanos.Algunos refugiados que han entrado recientemente en Túnez han declarado a Amnistía Internacional que en el lado libio de la frontera hay hombres armados que obligan a los africanos subsaharianos a realizar trabajos no remunerados.Durante el reciente conflicto armado en Libia, los africanos subsaharianos fueron especialmente vulnerables a las detenciones arbitrarias y a ataques violentos debido al color de su piel, tras la difusión de informaciones según las cuales las tropas leales al coronel Muamar el Gadafi empleaban a “mercenarios africanos”. Muchos sufrieron el allanamiento de su domicilio, fueron detenidos y recibieron palizas u otros malos tratos a manos de las fuerzas contrarias a Gadafi.“Las nuevas autoridades libias deben proteger a todas las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo del hostigamiento, los ataques y la explotación, con independencia de cuál sea su país de origen”, afirmó Hassiba Hadj Sahraoui.“Liba debe adoptar medidas inmediatas para elaborar salvaguardias para los refugiados y permitir que el ACNUR determine la condición de refugiado de los solicitantes de asilo dentro de Libia.”Amnistía Internacional hace también un llamamiento a la comunidad internacional para que ofrezca lugares para reasentar a los refugiados y solicitantes de asilo que huyeron del conflicto de Libia, a fin de cubrir sus necesidades de protección.