• Comunicado De Prensa

El resultado del referéndum suizo sobre la expulsión pone en peligro los derechos humanos

Tras el apoyo popular que recibió la medida en el referéndum del domingo, Amnistía Internacional insta a las autoridades suizas a todos los niveles a que no expulsen a los extranjeros condenados por ciertos delitos comunes si dicha expulsión tiene como consecuencia violaciones de derechos humanos. Si se aplican los resultados de lo que se conoce como referéndum de “Iniciativa sobre la Expulsión”, la Constitución suiza se modificará para permitir la expulsión “automática” e inmediata a sus países de origen de ciudadanos extranjeros condenados por ciertos delitos comunes. Según informan los medios de comunicación, el 52,9 por ciento de los ciudadanos votaron a favor de esta enmienda. Los extranjeros condenados por ciertos delitos comunes, como asesinato, violación, robo a mano armada, trata de personas, narcotráfico y fraude a la seguridad social, perderán inmediatamente su permiso de residencia y su derecho a permanecer en el país. "Si se pone en práctica, la enmienda a la Constitución amenaza con violar las obligaciones de Suiza en virtud del derecho internacional, en particular la de no devolver a nadie a un país donde corra peligro de tortura u otras formas de persecución”, ha dicho John Dalhuisen, director adjunto del Programa Regional para Europa y Asia Central. "Suiza no puede ni debe permitir que iniciativas populares –y xenófobas– anulen sus obligaciones en virtud del derecho internacional. El país debe, además, garantizar a las personas sometidas a expulsión la oportunidad de recurrir contra cualquier decisión.” La enmienda que exige el referéndum elimina toda posibilidad de apelar la orden de expulsión, que dictaría una oficina regional de inmigración. Esta anulación del derecho a apelar también supondría una vulneración de las obligaciones internacionales de Suiza. La decisión podría poner a muchos inmigrantes de segunda y tercera generación en peligro de ser expulsados. En efecto, en caso de aplicarse la enmienda, las personas cuyos padres no eran suizos en el momento de su nacimiento y que conservan la nacionalidad del país de origen de su familia podrían ser expulsadas. La Iniciativa sobre la Expulsión se produjo tras una campaña lanzada por el populista Partido Popular de Suiza, que recurrió a material publicitario claramente discriminatorio y xenófobo, como un cartel donde podía leerse: “Ivan S., violador y ¿pronto ciudadano suizo?”, y otro con un dibujo en el que una oveja blanca cocea a otra negra expulsándola de Suiza.