• Comunicado De Prensa

Condena del juicio militar de Omar Khadr en Guantánamo 

Amnistía Internacional ha condenado la decisión del gobierno estadounidense de llevar a cabo el juicio de Omar Khadr ante una comisión militar en el centro de detención de la Bahía de Guantánamo, describiéndola como otra violación de Estados Unidos a los derechos humanos en el nombre de la guerra contra el terrorismo.

Omar Khadr, ciudadano canadiense, fue transferido a la custodia de Estados Unidos en Afganistán en 2002, cuando tenía 15 años, tras un tiroteo con las fuerzas estadounidenses. Se enfrenta a cinco cargos de “crímenes de guerra”, incluyendo un cargo de asesinato por presuntamente lanzar una granada que hirió de muerte a un soldado estadounidense. El juicio comienza hoy.

“Estados Unidos se ha mostrado sordo a los recurrentes llamados de la comunidad internacional, incluso de personal de alto nivel de la ONU, para que no establezca el peligroso precedente de un juicio injusto contra un individuo acusado de presuntos ‘crímenes de guerra’ cometidos cuando era niño”, ha afirmado Rob Freer, investigador sobre EE. UU. de Amnistía Internacional. 

“Tras ocho años ignorando sus obligaciones de derechos humanos, EE. UU. ahora juzgará a Omar Khadr en un proceso que no cumple con las normas internacionales sobre juicios justos”, continuó Rob Freer. “La historia no será benevolente al juzgar sus acciones”. 

El lunes, un juez militar falló que las declaraciones de Omar Khadr durante su tiempo en custodia serían admitidas en el juicio, rechazando una moción de la defensa que solicitaba la exclusión de estas declaraciones por ser resultado de tortura u otros malos tratos.

“A este juez militar le tomó 90 segundos fallar, sin explicación, que cualquier declaración hecha por este joven durante el tiempo de su detención puede ser presentada en su contra”, mencionó Amnistía Internacional.

Ayer se completó la selección de siete oficiales militares estadounidenses que fungirán como “jurado” en la comisión militar y se espera que hoy comiencen los argumentos de apertura del juicio.

Omar Khadr se enfrenta a la posibilidad de una sentencia de cadena perpetua si es condenado. Incluso si lo absuelven, podría regresar a una detención militar indefinida, de acuerdo con el Manual de Comisiones Militares publicado en abril del presente año.

"Estas comisiones militares son parte de un sistema de detenciones y procesos que desde el principio han mantenido a EE. UU. en el lado equivocado de sus obligaciones internacionales de derechos humanos”, añadió Rob Freer. 

“Debieron haber abandonado este sistema hace mucho, junto con las detenciones ilegales en Guantánamo, que se volvieron una parte integral del mismo”. 

Amnistía Internacional, observadora en los procesos de Guantánamo, se ha opuesto al uso que hace EE. UU. de las comisiones militares desde que el anterior presidente, George W. Bush, las inició en 2001. Las comisiones militares se encuentran en su tercera “encarnación”, convocadas ahora bajo la Ley de Comisiones Militares de 2009, firmada y aprobada por el presidente Barack Obama en octubre de 2009, en lo que constituye una revisión de su versión de 2006.

“De acuerdo con el derecho internacional, EE. UU. debió haber tomado en cuenta la edad de Omar Khadr en el momento de su arresto y debió haberlo tratado de acuerdo con los principios del sistema de justicia de menores”, señaló Rob Freer.   “Pero no lo hizo en absoluto, al contrario, lo mantuvo detenido durante más de dos años prácticamente incomunicado, sometiéndolo a continuos interrogatorios sin acceso ni a un abogado ni a los tribunales, y ahora lo llevan a un juicio ante una comisión militar que no cumplirá con las normas internacionales incluso si éstas fueran a aplicarse a acusaciones contra un adulto.” 

Amnistía Internacional afirma que las comisiones no cuentan con la independencia de las cortes federales estadounidenses ni con las garantías de juicio justo que los ciudadanos estadounidenses acusados de delitos o conductas idénticas recibirían. Las comisiones militares niegan el derecho a la igualdad de todas las personas ante los tribunales y a la misma protección ante la ley.

“Las comisiones militares fueron una elección equivocada en 2001 y  lo siguen siendo ahora; nunca se hará justicia ni se mostrará que se hace justicia ante ellas”, continuó Rob Freer. “El juicio de Omar Khadr por presuntos “crímenes de guerra” cometidos cuando era un niño – algo que no sería tolerado por ningún tribunal internacional existente – también sentará un precedente muy peligroso.” 

Antecedentes Omar Khadr, que resultó herido de gravedad en el incidente que llevó a su detención, estuvo detenido durante varios meses en la base aérea estadounidense de Bagram, Afganistán. Se reporta que ahí se le mantuvo en posturas dolorosas, se le amenazó de violación y se le encapuchó y enfrentó a perros bravos.

Fue transferido a Guantánamo poco después de cumplir los 16 años y afirma que allí continuaron los interrogatorios abusivos. Durante tres semanas en 2004, se le aplicó la técnica de privación de sueño conocida como el programa de “viajero frecuente”.

Omar Khadr le dijo a sus abogados que quienes lo interrogaron lo encadenaron en posturas dolorosas, lo amenazaron con enviarlo a Egipto o Siria para ser torturado y lo utilizaron a modo de trapo de limpiar el suelo cuando se orinó en el piso tras una de las sesiones. No se le permitió ver a un abogado hasta noviembre de 2004, más de dos años después de haber sido capturado.    

Admitir pruebas obtenidas bajo tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes violaría las obligaciones internacionales de Estados Unidos en materia de derechos humanos, en virtud de la Convención de Naciones Unidas contra la Tortura y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En vez de ser reconocido como niño y tratado en consecuencia, como requiere el derecho internacional, Omar Khadr fue designado “combatiente enemigo” y se le negó el acceso a un tribunal para cuestionar la legalidad de su detención. 

El Comité de  los Derechos del Niño de la ONU, como parte de su revisión sobre el cumplimiento de Estados Unidos con el Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño, relativo a la participación de niños en los conflictos armados, ha pedido a EE. UU. que no juzgue ante un tribunal militar a ninguna persona detenida en su infancia en un conflicto armado. El 26 de mayo de 2010, el UNICEF hizo un llamamiento para terminar con el juicio de Omar Khadr ante una comisión militar. El Representante Especial del Secretario General de la ONU para la cuestión de los niños y los conflictos armados ha llamado a los gobiernos de Estados Unidos y Canadá a no establecer un peligroso precedente al continuar con este juicio.

El Tribunal Supremo de Canadá dictaminó en enero que el gobierno canadiense debía proveer a Omar Khadr con un remedio por haberlo interrogado mientras estaba detenido ilegalmente en Guantánamo, sabiendo que había sido sometido a un trato que no era consistente con sus derechos y que Canadá había facilitado a Estados Unidos declaraciones obtenidas de manera tal que contribuían a su detención prolongada e ilegal. Sin embargo, la única acción que se sabe que tomó el gobierno canadiense es solicitar garantías al gobierno estadounidense de que las declaraciones o pruebas obtenidas por funcionarios canadienses no serían utilizadas en la comisión militar ni en ningún otro procedimiento. El gobierno estadounidense no ha otorgado esas garantías.   

Amnistía Internacional considera que ningún menor de 18 años debería haber sido nunca transferido a Guantánamo y que ningún detenido de Guantánamo, mucho menos alguien que era un niño en el momento de su presunto delito, debería ser juzgado ante una comisión militar.

Ver también: USA: Denying human rights, failing justice. Omar Khadr’s military commission trial set to start at Guantánamo, disponible,