Los legisladores franceses deben rechazar la prohibición del velo

Amnistía Internacional pide a los legisladores franceses que rechacen el proyecto de ley que prohíbe llevar en público velos que cubran todo el rostro adoptado por el gobierno y que se debate hoy en el Parlamento.  

La propuesta, que ha presentado el gobierno francés después de un prolongado debate público sobre el velo islámico, prohibiría llevar en público cualquier prenda de vestir que oculte el rostro.   “La prohibición total de cubrirse el rostro violaría los derechos a la libertad de expresión y de religión de las mujeres que lleven la burqa o el niqab en público como expresión de su identidad o de sus creencias”, ha declarado John Dalhuisen, experto de Amnistía Internacional en discriminación en Europa.

La infracción de la ley estaría castigada por una multa de hasta 150 euros, la obligación de seguir un programa de rehabilitación en la comunidad o ambas.

La iniciativa se produce apenas unas semanas después de que la Cámara Baja del Parlamento belga votara por abrumadora mayoría a favor de una prohibición similar.

El Consejo de Estado, máximo órgano consultivo legal francés, ya ha expresado serias reservas sobre la compatibilidad de una prohibición general de este tipo con la Constitución francesa y las obligaciones contraídas por Francia en virtud del derecho internacional de derechos humanos.

“Ignorar la opinión del Consejo de Estado sobre esta cuestión revelaría una indiferencia hacia las normas legales de derechos humanos en general y hacia los derechos de las mujeres musulmanas que deciden cubrirse el rostro en particular”, afirma John Dalhuisen.

El gobierno francés ha alegado que la prohibición es necesaria para la seguridad pública y para proteger a las mujeres de las presiones que se ejercen sobre ellas a fin de que lleven velos que cubran el rostro.

“Los legítimos motivos de preocupación en materia de seguridad se pueden abordar restringiendo de forma selectiva la posibilidad de cubrirse la cara por completo en lugares de alto riesgo definidos. También se podría exigir a las personas que muestren el rostro cuando sea objetivamente necesario, como en las comprobaciones de identidad. La legislación francesa ya permite estas restricciones limitadas”, añade John Dalhuisen.  

Es cierto que los Estados tienen la obligación de proteger a las mujeres de las presiones o la coacción en sus familias o comunidades para que lleven velos que les cubran toda la cara.

Pero deben cumplir esta obligación con la adopción de medidas para combatir los estereotipos de género y las actitudes discriminatorias y, cuando sea apropiado, interviniendo en casos individuales por medio del derecho penal o del derecho de familia. Una prohibición de aplicación general restringiría los derechos de quienes eligen libremente llevar el velo al mismo tiempo que castigaría a quienes lo hacen en contra de su voluntad.

“Para las mujeres que son coaccionadas para cubrirse el rostro, la prohibición hará que sufran el castigo del Estado si salen en público o —lo que es más probable— que sean confinadas en sus casas. Esto es contraproducente”, dice John Dalhuisen.

“Puede que algunas personas crean que llevar este tipo de velo es inaceptable o contrario a las costumbres sociales establecidas. Sin embargo, las normas de derechos humanos son muy claras al respecto: no se puede utilizar la disconformidad de una persona para justificar una restricción de la libertad de expresión de otra”, afirma John Dalhuisen.

“Gran parte del debate público en Francia sobre el velo se viene centrando en la necesidad de defender los valores republicanos franceses. Amnistía Internacional no cree que valores tan importantes como la libertad, la igualdad y la fraternidad puedan promoverse con una restricción tan discriminatoria”, concluye Dalhuisen.

Información complementaria

En virtud del derecho internacional de derechos humanos, las restricciones a la libertad de expresión y a la manifestación de la religión o de las creencias sólo son permisibles cuando se demuestra su necesidad y son proporcionales para el logro de ciertos fines concretos permitidos por el derecho internacional.

Los únicos fines legítimos de estas restricciones son proteger ciertos intereses públicos (la seguridad nacional o la seguridad pública, o el orden, la salud o la moral públicos) o los derechos de otros.  

Amnistía Internacional no cree que la prohibición total de llevar velos que cubran el rostro en lugares públicos sea necesaria para alcanzar ninguno de estos objetivos.

Amnistía Internacional Francia dirigió una carta al primer ministro francés el pasado 20 de abril en la que expone la postura de la organización sobre una prohibición de aplicación general de llevar velos que cubran el rostro. Amnistía Internacional Francia también contribuyó a las deliberaciones de la Comisión Nacional Consultiva de los Derechos Humanos francesa y comparte la postura expresada en la opinión de este organismo publicada el 21 de enero de 2010, que se opone a la prohibición general del velo.