Las autoridades libanesas deben intervenir para impedir ejecución en Arabia Saudí

 

Amnistía Internacional ha pedido hoy la intervención de Saad Hariri, primer ministro libanés, para contribuir a impedir la posible ejecución inminente de un nacional libanés en Arabia Saudí, después de que la organización recibiera informes según los cuales la ejecución está prevista para mañana.

Amnistía Internacional teme que el ciudadano libanés que podría ser ejecutado sea el ex presentador de televisión ‘Ali Hussain Sibat, declarado culpable de “brujería” en Arabia Saudí. 

El 10 de marzo de 2010, un tribunal de Arabia Saudí confirmó la condena a muerte impuesta a ‘Ali Hussain Sibat, declarado culpable en noviembre de 2009 de “brujería” por ofrecer consejos y predicciones en un programa de una emisora por satélite de la televisión libanesa. 

“Al parecer, ‘Ali Hussain Sibat ha sido condenado sólo por el ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión”, ha afirmado Malcolm Smart, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional. 

“Pedimos a las autoridades libanesas que hagan todo lo posible para impedir esta ejecución —prosiguió Malcolm Smart— y solicitamos al rey Abdullah de Arabia Saudí que no permita que se lleve a cabo esta ejecución ni ninguna otra. Ya es hora de que el gobierno de Arabia Saudí se una a la tendencia internacional hacia una moratoria mundial de las ejecuciones.”   

‘Ali Hussain Sibat fue detenido por la Mutawa'een (policía religiosa) en mayo de 2008 cuando visitaba Arabia Saudí  con motivo de una peregrinación musulmana o 'umra. 

Su abogado cree que el presentador fue detenido cuando algunos miembros de la Mutawa’een lo reconocieron por haberlo visto en su programa, que emitía el canal de televisión Sheherazade. 

La policía pidió a ‘Ali Hussain Sibat que pusiera por escrito cuál era su trabajo, asegurándole que, si lo hacía, le permitirían volver a casa en unas semanas. 

‘Ali Hussain Sibat fue declarado culpable después de que esa declaración escrita se presentara en el juicio como una “confesión”. 

El 9 de noviembre de 2009, un tribunal de Medina lo condenó a muerte tras un procedimiento secreto en el que el encausado no tuvo abogado ni asesoramiento jurídico. 

En enero de 2010, el Tribunal de Apelación de La Meca aceptó una apelación contra la pena de muerte impuesta al presentador en la que se alegaba que era una sentencia prematura. 

El Tribunal de Apelación afirmó que había que verificar todas las acusaciones formuladas contra ‘Ali Hussain Sibat y que, si había cometido realmente el delito, se le debía pedir que se arrepintiera. 

No obstante, el 10 de marzo, un tribunal de Medina confirmó la pena de muerte. Los jueces declararon que el encausado merecía ser condenado a muerte porque había practicado “brujería” públicamente varios años ante millones de espectadores y que sus actos “lo convertían en un infiel”. 

El tribunal declaró asimismo que no había modo de verificar que su arrepentimiento, si se producía, fuera sincero y que la imposición de la pena de muerte disuadiría a otras personas de realizar actos de “brujería” en un momento en el que, afirmó el tribunal, está aumentando el número de “magos extranjeros” que entran en Arabia Saudí. 

El delito de “brujería” no está tipificado en la legislación saudí, sino que se utiliza para castigar a personas por el ejercicio legítimo de sus derechos humanos, como los relativos a la libertad de pensamiento, conciencia, religión, creencias y expresión. 

En 2009 las autoridades saudíes detuvieron a decenas de personas por “brujería” y este año continúan practicando arrestos por el mismo cargo. 

La última ejecución conocida por “brujería” fue la del ciudadano egipcio Mustafa Ibrahim, el 2 de noviembre de 2007. Ibrahim había sido detenido en mayo de 2007 en la ciudad de Arar, donde trabajaba como farmacéutico, y fue acusado de “apostasía” por haber degradado un ejemplar del Corán. 

En Arabia Saudí fueron ejecutadas por lo menos 158 personas en 2007, y por lo menos 102 en 2008. Según informes, en 2009 fueron ejecutadas 69 personas, entre ellas 19 extranjeros. Desde que comenzó 2010 han sido ejecutadas por lo menos ocho personas. 

Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades que pongan en libertad a ‘Ali Hussain de forma inmediata e incondicional en el caso de que haya sido declarado culpable sólo por el ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión.