Sudán: El Consejo de Seguridad de la ONU debe condenar al gobierno

“El gobierno sudanés no puede sostener que está actuando para proteger a la población de Darfur y, al mismo tiempo, permitir que sus fuerzas por delegación ataquen a civiles impunemente, como está sucediendo”, señaló hoy, 11 de abril, Amnistía Internacional. La organización ha pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que condene con energía al gobierno sudanés tras la serie de ataques contra civiles orquestados por las milicias yanyawid en Darfur.  

“El gobierno sudanés es el principal responsable de estos ataques, que han causado numerosos muertos y heridos y han dejado a la población de la zona paralizada por el miedo e imposibilitada para llevar a cabo sus actividades cotidianas –indicó Amnistía Internacional–. El Consejo de Seguridad de la ONU debe insistir en que el gobierno sudanés desarme de inmediato a las milicias yanyawid, detenga a sus miembros y los lleve ante la justicia por los crímenes de guerra que están cometiendo”.

A pesar de la indignación de la comunidad internacional, el gobierno sudanés, en su intento de solucionar la crisis por medios militares, sigue negándose a desarmar y desmovilizar a las milicias yanyawid.

“De hecho, el gobierno sudanés, en lugar de desarmar a los yanyawid, está fomentando su influencia. Sigue armándolos, integrándolos en unidades paramilitares y proporcionándoles incluso inmunidad frente a acciones judiciales”, señaló Amnistía Internacional.

El domingo 6 de abril marcó el inicio de una serie de ataques aparentemente coordinados contra las localidades de El Fasher y Kabkabiya, en Darfur Septentrional. Los ataques los llevaron a cabo miembros de las milicias yanyawid vestidos de civiles y con uniformes de guardias fronterizos, que irrumpieron en dichas localidades en vehículos artillados y a lomos de camellos y caballos.   

Según los informes, se ha divulgado la amenaza de que se llevarían a cabo otros ataques del mismo tipo, y se ha visto a miembros de las milicias yanyawid cruzar la ciudad de Tawila, situada también en Darfur Septentrional. 

Los ataques siguieron las pautas habituales entre los yanyawid. En ambas localidades, confiscaron por la fuerza dinero y bienes propiedad de particulares, bancos y pequeños comercios. Saquearon los mercados tras ocuparlos por la fuerza y agredieron y robaron a los vendedores. Según los informes, cuatro murieron y muchos otros resultaron heridos.

“El hecho de que los ataques se estén produciendo ante los propios ojos de las fuerzas de la Misión de las Naciones Unidas y la Unión Africana en Darfur (UNAMID) destacadas en la zona agrava el clima de temor, ya que la población tiene la sensación de que la ONU es incapaz de protegerlos de manera satisfactoria –indicó Amnistía Internacional–. El Consejo de Seguridad de la ONU debe garantizar que la UNAMID se despliegue completamente y esté dotada de todos los recursos necesarios sin más dilación y lleve a cabo de forma activa su mandato para evitar ataques similares en el futuro”. 

Cuando empezó el ataque de los yanyawid, se enviaron fuerzas de la UNAMID a Kabkabiya, pero éstas se retiraron cuando llegó el ejército sudanés. En dicha localidad resultaron muertos tres civiles.

La UNAMID no intervino para detener el ataque de los yanyawid contra El Fasher. La reacción ante el ataque corrió a cargo de la policía nacional, los jefes tribales y el gobernador, que intervino ante los dirigentes de los yanyawid para detenerlo. Una persona resultó muerta y varias heridas, y el clima de temor e inseguridad persistió durante dos días.

A Amnistía Internacional le preocupa mucho que semejantes ataques tengan lugar a pesar de la presencia de las fuerzas de la UNAMID, cuyo mandato consiste en proteger a la población civil de Darfur.   

“El despliegue de todo el contingente de la UNAMID y el suministro de los helicópteros y del equipo necesario permitiría a las fuerzas extender la protección a un territorio más amplio – señaló Amnistía Internacional–. Les permitiría también aumentar sus patrullas y vigilar de cerca la situación sobre el terreno, lo que contribuiría a su vez a impedir ataques como los registrados recientemente”.