Estados Unidos: El apoyo a la exención de la protección de la propiedad intelectual para las vacunas contra la COVID-19 debe animar a actuar a más países

Ante el anuncio por el gobierno estadounidense de su apoyo a la exención de las protecciones de la propiedad intelectual para las vacunas contra la COVID-19, la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, ha declarado:

“Hoy, Estados Unidos ha dado un paso audaz para la solidaridad global. Al apoyar la exención de las protecciones de la propiedad intelectual para las vacunas contra la COVID-19, la administración Biden ha puesto la vida de las personas de todo el mundo delante de los beneficios de un puñado de gigantes de la industria farmacéutica y sus accionistas.

“Otros Estados ricos, como Australia, Brasil, Reino Unido y la Unión Europea, deben seguir ahora su ejemplo. Únicamente compartiendo conocimientos y tecnología puede acelerarse la producción de vacunas para llegar al mayor número de personas con la máxima rapidez posible. La única forma de acabar con la pandemia es acabar con ella globalmente. La única forma de acabar con ella es poner a las personas antes que los beneficios”.

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En octubre de 2020, India y Sudáfrica solicitaron una exención que no permitiría a los países conceder ni ejecutar patentes ni otros derechos de propiedad intelectual relacionados con productos para la COVID-19 hasta que se alcanzara la inmunidad de grupo en todo el mundo. Un número considerable de países de ingresos bajos y medio-bajos apoyaron las propuesta. La mayoría de los países de ingresos altos se opusieron a ella.

Otros Estados ricos, como Australia, Brasil, Reino Unido y la Unión Europea, deben seguir ahora su ejemplo. Únicamente compartiendo conocimientos y tecnología puede acelerarse la producción de vacunas para alcanzar al mayor número de personas con la máxima rapidez posible. La única forma de acabar con la pandemia es acabar con ella globalmente. La única forma de acabar con ella es poner a las personas antes que los beneficios.
Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional

Si se alcanzara un acuerdo, la exención suspendería la implementación, aplicación y ejecución de ciertos derechos de propiedad intelectual, como las patentes sobre productos farmacéuticos, y facilitaría el desarrollo y la fabricación de una cantidad mayor y a precio más bajo de pruebas diagnósticas, tratamientos y vacunas para la COVID-19.

A pesar de que 60 países copatrocinan la propuesta de exención y más de 100 de los 164 Estados miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) la apoyan, un número clave de Estados ricos —entre los que destacan Australia, Brasil, Japón, Noruega, Reino Unido, Suiza y la Unión Europea— siguen oponiéndose y otros, como Canadá, se mantienen neutrales.

La Alianza Vacuna para el Pueblo ha dado a conocer hoy una encuesta que muestra un apoyo público a la medida del 69% en Estados Unidos.

Las normas internacionales de derechos humanos y las normas comerciales dejan claro que la protección de la propiedad intelectual nunca debe aplicarse a expensas de la salud pública.

Los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC) de la OMC establecen unas normas mínimas para muchas formas de propiedad intelectual que son aplicables a las empresas farmacéuticas, como los derechos de autor, las marcas, las patentes, la información no divulgada (incluidos los secretos comerciales y los datos de pruebas) y las prácticas anticompetitivas.