Corea del Sur: Se precisan nuevas leyes tras eludir policías ir a prisión por uso de cañón de agua con resultado de muerte

Tres policías surcoreanos se han librado de la cárcel a pesar de que el martes fueron declarados culpables de incumplimiento del deber en relación con la muerte de Baek Nam-gi, agricultor que sufrió heridas mortales tras ser alcanzado por un cañón de agua durante una protesta en 2016. “Las penas impuestas ponen de manifiesto la necesidad de modificar la ley para proteger mejor a la ciudadanía de actos temerarios de la policía que podrían costar la vida a manifestantes”, ha afirmado Amnistía Internacional.

La trágica muerte, totalmente evitable, de Baek Nam-gi pone de manifiesto por qué la ciudadanía de Corea del Sur merece unas leyes y una actuación policial que salvaguarden totalmente su derecho humano a reunirse pacíficamente sin sufrir riesgos físicos innecesarios.
Arnold Fang, investigador de Amnistía Internacional para Asia Oriental

“La trágica muerte, totalmente evitable, de Baek Nam-gi pone de manifiesto por qué la ciudadanía de Corea del Sur merece unas leyes y una actuación policial que salvaguarden totalmente su derecho humano a reunirse pacíficamente sin sufrir riesgos físicos innecesarios”, dijo Arnold Fang, investigador de Amnistía Internacional para Asia Oriental.

El martes, el Tribunal de Distrito de Seúl impuso a Shin Yoon-gyoon, ex jefe del cuarto batallón antidisturbios de Seúl, una multa de 10.000.000 wons coreanos (unos 9.300 dólares estadounidenses). A dos policías que manejaban el camión del cañón de agua, Choi y Han, les impuso una multa de 7.000.000 wons (6.500 dólares) y sendas penas condicionales de ocho meses de prisión.

El Tribunal absolvió a Goo Eun-soo, comandante responsable de supervisar la actuación policial en las protestas del 14 de noviembre de 2015, del cargo de incumplimiento del deber con resultado de muerte.

Baek Nam-gi quedó inconsciente tras ser alcanzado por un cañón de agua de la policía durante las protestas antigubernamentales de Seúl del 14 de noviembre de 2015. Entró en coma y murió en el hospital el 25 de septiembre de 2016 a causa de las lesiones. Tenía 68 años.

La forma en que se utilizaron los cañones de agua cuando fue herido Baek Nam-gi no se ajustó al derecho y las normas internacionales sobre el uso de la fuerza y las armas de fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, y violó las directrices de la policía surcoreana para el manejo de este tipo de material. El cañón se utilizó a una distancia demasiado corta y el agua, que salía con demasiada presión, se dirigió de tal modo que impactó en la cabeza de Baek Nam-gi.

Las imágenes de vídeo del incidente muestran a Baek Nam-gi cayendo al suelo, donde quedó inconsciente tras recibir el golpe directo en la cabeza. Los policías que manejaban el cañón no se detuvieron después de que el hombre cayera al suelo. De hecho, las imágenes de vídeo muestran que la policía siguió dirigiendo el cañón contra su cuerpo inerte mientras otros manifestantes intentaban sacarlo de allí.

El Departamento de Policía Nacional Coreana tomó posteriormente la decisión de adoptar medidas para garantizar mejor el derecho de reunión pacífica, siguiendo la recomendación del Comité para la Reforma de la Policía del país, pero los cambios propuestos no se han incorporado aún a la legislación.

“Los agentes de policía no deben recurrir nunca a la fuerza excesiva en su trato a los manifestantes. Deben modificarse sin demora las leyes y normas relativas a la actuación policial en las manifestaciones para que sean compatibles con el derecho y las normas internacionales lo antes posible”, concluyó Arnold Fang.