Burundi: La condena a 32 años por defender los derechos humanos, un insulto a la justicia

Tras la declaración de culpabilidad y la condena a 32 años de prisión dictadas contra el defensor de los derechos humanos burundés Germain Rukuki por una serie de cargos falsos, Seif Magango, director adjunto de Amnistía Internacional para África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos, ha declarado:

Esta condena, basada en una serie de cargos falsificados por las autoridades, debe ser anulada, y Germain debe ser puesto en libertad de inmediato.
Seif Magango, director adjunto de Amnistía Internacional para África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos

“La errónea declaración de culpabilidad de Germain Rukuki y su escandalosamente excesiva pena de cárcel violan los derechos de este defensor de los derechos humanos, y son un insulto a la justicia. Germain Rukuki no ha cometido ningún delito, sino que ha sido perseguido por atreverse a alzar la voz contra las violaciones de derechos humanos cometidas en Burundi”.

“Esta condena, basada en una serie de cargos falsificados por las autoridades, debe ser anulada, y Germain debe ser puesto en libertad de inmediato.”

Información complementaria

Germain Rukuki, presidente de la organización comunitaria Njabutsa Tujane y empleado de la Asociación de Abogados Católicos de Burundi, fue detenido en julio de 2017.

Al mes siguiente fue acusado de “amenazar la seguridad del Estado” y de “rebelión” por ser empleado de la Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura-Burundi.

Su juicio comenzó en febrero de 2018, cuando fue acusado además de “asesinato”, “destrucción de edificios públicos y privados” y “participación en un movimiento insurrecto”.

Durante su segunda vista el 8 de abril de 2018, fue acusado de “participar en un movimiento insurrecto en 2015”, año en que hubo protestas generalizadas contra la decisión del presidente Pierre Nkurunziza de intentar presentarse a un tercer mandato.

Germain fue declarado culpable anoche por el Tribunal Superior de Ntahangwa, en Bujumbura, de rebelión, participación en un movimiento insurrecto y ser una amenaza para la seguridad del Estado.