Arabia Saudí no debe expulsar a presos de conciencia sudaneses

De Saudi Arabia must not deport Sudanese prisoners of conscience

Las autoridades de Arabia Saudí no deben devolver a tres activistas sudaneses a Sudán, donde existe el riesgo real de que puedan ser encarcelados y de sufrir tortura y otros malos tratos, ha afirmado Amnistía Internacional.

Elgassim Seed Ahmed, Elwaleed Imam y Alaa Aldin al Difana fueron detenidos por las autoridades saudíes en diciembre de 2016. Al parecer, han permanecido detenidos a petición de las autoridades de Sudán en relación con textos publicados en medios sociales en los que expresaban su apoyo a las protestas de desobediencia civil que tuvieron lugar en Sudán a finales del año pasado.

Existe un gran temor de que su expulsión pueda producirse en cualquier momento.

“La expulsión de estos tres hombres a Sudán, donde es probable que sean sometidos a un juicio sin garantías y sufran tortura y otros malos tratos, constituiría una violación flagrante de las obligaciones internacionales de Arabia Saudí y una cruel demostración de su absoluto desprecio por el derecho internacional”, ha afirmado Lynn Maalouf, directora adjunta de Investigación de la oficina de Amnistía Internacional en Beirut.

“Estos hombres son presos de conciencia; es indignante que fueran detenidos y que hayan estado recluidos. En vez de enviarlos de vuelta a Sudán, donde es probable que sean castigados por su trabajo y activismo de derechos humanos, las autoridades de Arabia Saudí deben ponerlos en libertad de inmediato y sin condiciones.”

La expulsión de estos tres hombres a Sudán, donde es probable que sean sometidos a un juicio sin garantías y sufran tortura y otros malos tratos, constituiría una violación flagrante de las obligaciones internacionales de Arabia Saudí y una cruel demostración de su absoluto desprecio por el derecho internacional
Lynn Maalouf, directora adjunta de Investigación de la Oficina Regional de Beirut de Amnistía Internacional

El 9 de julio, el Ministerio del Interior de Arabia Saudí comunicó a las familias de Elgassim y Elwaleed que tanto ellos como sus familiares serían expulsados en cuestión de días. También informaron a la familia de Alaa Aldin de que éste había sido trasladado de la prisión de Abha, en el sudoeste de Arabia Saudí, a una prisión en la capital, Riad, lo que hace temer que las autoridades también estén haciendo preparativos para su expulsión en breve.

Entre noviembre de 2016 y febrero de 2017, el Servicio de Inteligencia y Seguridad Nacional de Sudán (NISS) detuvo a decenas de miembros de partidos políticos de oposición y otros activistas que apoyaron la acción de desobediencia civil en noviembre y diciembre de 2016. Fueron sometidos a diversos métodos de tortura y malos tratos, como descargas eléctricas, palizas, flagelación, reclusión en régimen de aislamiento y graves presiones psicológicas. Las presiones incluyen amenazas de violación durante los interrogatorios. En muchos casos, los activistas detenidos estuvieron recluidos durante semanas o meses sin ser acusados formalmente de un delito.

Con arreglo al principio de no devolución, todos los Estados tienen prohibido transferir a personas a un lugar donde puedan correr un riesgo real de sufrir violaciones de derechos humanos. Como Estado Parte en la Convención de la ONU contra la Tortura, Arabia Saudí tiene prohibido asimismo devolver a personas a Estados donde corran el riesgo de sufrir tortura.

Ninguno de los tres detenidos ha tenido acceso a un abogado desde el momento de su detención. Uno de ellos, Elgassim, que vive en Arabia Saudí desde 1998, es el fundador de un grupo de Facebook que mantiene una actitud crítica hacia el gobierno de Sudán.

Dos de los hombres, Elgassim y Elwaleed, estuvieron recluidos en régimen de incomunicación hasta febrero de 2017 y fueron interrogados al menos en ocho ocasiones durante ese periodo por agentes de la policía secreta de Arabia Saudí (también conocida como Al Mabahith). El 5 de junio se los convocó para proceder a su interrogatorio mientras estaban esposados y con los ojos vendados, y se les ordenó que firmasen documentos en los que se decía que sus asuntos económicos estaban en orden y que otorgaran un poder para gestionar sus propiedades en Arabia Saudí. Dos días después, funcionarios del Ministerio del Interior se llevaron sus pasaportes de sus lugares de trabajo, lo que hace temer que estén preparando su expulsión a Sudán.

El tercer hombre, Alaa Aldin, también fue interrogado en relación con su apoyo a las protestas de desobediencia civil en Sudán, tanto por las autoridades de Arabia Saudí como por las de Sudán, entre diciembre de 2016 y marzo de 2017. El 6 de junio se le ordenó que firmara un documento previamente firmado por su empleador en el que se decía que no había deudas pendientes por ninguna de las partes.

Información complementaria:

Elgassim Seed Ahmed, que vive en Arabia Saudí desde 1998, y Elwaleed Imam, que vive en Arabia Saudí desde 2013, trabajan para una empresa de suministros en Riad. Los dos fueron detenidos por agentes de seguridad del Departamento de Seguridad del Ministerio del Interior el 21 de diciembre 2016 en el exterior de su lugar de trabajo.

Alaa Aldin al Difana, que vive en Arabia Saudí desde 2012, trabajaba en una autoescuela de La Meca. Fue detenido en una operación distinta, el 26 de diciembre de 2016, por cuatro agentes de seguridad del Ministerio del Interior.