Túnez: Quinto hombre condenado a prisión por romper el ayuno durante el Ramadán

La declaración de culpabilidad de cinco personas por el cargo de “escándalo público” tras fumar un cigarrillo o comer en público durante el mes del Ramadán es una clara violación de las libertades individuales en Túnez, ha afirmado Amnistía Internacional.

En el caso más reciente, un hombre ha sido condenado a un mes de cárcel por “escándalo público” en la localidad de Bizerte, en el noroeste de Túnez, por fumar frente a un tribunal el 12 de junio. La víspera, decenas de manifestantes salieron a la calle en Túnez para exigir el derecho a no ayunar durante el Ramadán. Este es el quinto hombre condenado este mes a prisión por el mismo tribunal por romper el ayuno durante el Ramadán. Otros cuatro hombres fueron condenados a un mes de cárcel por comer en público el 1 de junio.

Encarcelar a una persona por fumar un cigarrillo o comer en público es una violación absurda de las libertades individuales de la persona.
Heba Morayef, directora de Investigación de Amnistía Internacional para el Norte de África

“Encarcelar a una persona por fumar un cigarrillo o comer en público es una violación absurda de las libertades individuales de la persona. Incumplir las costumbres religiosas y sociales no es un delito”, ha declarado Heba Morayef, directora de Investigación de Amnistía Internacional para el Norte de África.

“Las autoridades tunecinas no deben permitir que se utilicen unos cargos de redacción imprecisa para imponer duras condenas por motivos espurios. Todas las personas deben tener derecho a seguir sus propias creencias en materia de religión y moral.”

No existe ninguna ley en Túnez que exija a las personas hacer ayuno o que les impida comer en público durante el Ramadán. La insistencia del tribunal en aplicar artículos del Código Penal pertenecientes al

apartado de “ofensas a la moral” para limitar las libertades individuales es incompatible con el progreso de Túnez en el respeto a los derechos humanos.

El derecho internacional de los derechos humanos y la Constitución de Túnez garantizan la libertad de conciencia y la libertad de religión. El artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que protege el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, también protege el derecho a no profesar ni practicar ninguna religión o creencia.