Las armas elegidas por Irak y la coalición dirigida por Estados Unidos ponen en peligro a la población civil de Mosul

Las fuerzas iraquíes y de la coalición deben tomar todas las medidas posibles para proteger a la población civil, si no queremos presenciar un baño de sangre en el centro histórico de Mosul.
Lynn Maalouf, directora de Investigación para Oriente Medio de Amnistía Internacional

 

 

(Beirut, 8 de junio de 2017) – La batalla que cabe esperar que libren las fuerzas iraquíes y de la coalición dirigida por Estados Unidos contra el grupo autodenominado Estado Islámico en el centro histórico de Mosul, al oeste de la ciudad, supone una amenaza considerable para la población civil y los bienes de carácter civil; así lo han declarado hoy varias organizaciones internacionales humanitarias y de derechos humanos. Todas las partes beligerantes deben dejar de utilizar armas explosivas con efectos en amplias superficies y armas de efectos intrínsecamente indiscriminados contra el oeste de Mosul, densamente poblado. El uso ilegítimo de civiles como “escudos humanos” por parte del Estado Islámico y la dificultad de identificar a la población civil en los edificios incrementan el riesgo de causar víctimas civiles.

La ONU ha calculado que aún quedan 200.000 civiles en la zona de dos kilómetros cuadrados que ocupa el centro histórico, en el oeste de Mosul, y que está siendo rodeado por las fuerzas iraquíes y de la coalición dirigida por Estados Unidos de cara a la batalla que se prepara allí.

“El Estado Islámico ha estado desplazando por la fuerza a miles de personas a las zonas de conflicto para utilizarlas como escudos humanos”, ha afirmado Lynn Maalouf, directora de Investigación para Oriente Medio de Amnistía Internacional. “Las fuerzas iraquíes y de la coalición deben tomar todas las medidas posibles para proteger a la población civil, si no queremos presenciar un baño de sangre en el centro histórico de Mosul.”

Las organizaciones que expresan su preocupación son Airwars, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la Red Internacional sobre Armas Explosivas (INEW, por sus siglas en inglés), y War Child.

El 25 de mayo de 2017, las fuerzas contrarias al Estado Islámico arrojaron folletos en los que se instaba a la población civil a abandonar inmediatamente las zonas bajo el control del grupo armado. Las fuerzas contrarias al Estado Islámico deben tomar todas las precauciones posibles para minimizar los daños cuando efectúen ataques, y garantizar que la población civil pueda salir del centro histórico con seguridad y reciba asistencia humanitaria dentro y fuera de la zona asediada.

La ofensiva para tomar la parte occidental de Mosul dura ya 109 días, por lo que la situación de la población civil atrapada allí resulta cada vez más peligrosa. Quienes huyen de Mosul han contado a las organizaciones humanitarias y de derechos humanos que los mercados se están quedando sin alimentos y la población civil sobrevive con apenas trigo y agua de lluvia. A mediados de febrero, las Fuerzas de Seguridad iraquíes apoyadas por la coalición dirigida por Estados Unidos, conocida como Coalición Internacional contra el Estado Islámico – Operación Determinación Inherente (CJTF–OIR, por sus siglas en inglés), comenzaron la ofensiva para recuperar el oeste de Mosul, un conjunto de barrios urbanos densamente poblados.

El incremento de víctimas civiles como consecuencia de las operaciones aéreas ha agravado la preocupación respecto al uso de ataques aéreos por parte de las fuerzas iraquíes y de la coalición. El uso de armas explosivas con efectos en amplias superficies, tales como las bombas de más de 200 kg lanzadas desde aeronaves que se han utilizado en la operación, contra zonas civiles densamente pobladas en el oeste de Mosul puede estar causando víctimas civiles y daños a bienes de carácter civil que sean excesivos en relación con los objetivos militares previstos en los ataques. El derecho internacional humanitario prohíbe ataques militares tan desproporcionados.

Las fuerzas iraquíes también han estado lanzando cohetes de fabricación local, conocidos comúnmente como municiones improvisadas, contra el oeste de Mosul. Las imágenes publicadas por los medios de comunicación y el ejército de Estados Unidos también muestran a las fuerzas estadounidenses y a las fuerzas iraquíes disparando proyectiles de mortero y cohetes de artillería no guiados contra la parte occidental de la ciudad. Estos dos tipos de armas son imprecisas y pueden tener un efecto indiscriminado ilegítimo si se utilizan en zonas densamente pobladas. La complicación de detectar a la población civil en la abarrotada ciudad, incluso con sistemas avanzados de localización de objetivos y una observación permanente, hace que resulte difícil establecer con exactitud el número de civiles que ocupan una zona-objetivo antes de aprobar los ataques.

El uso de civiles como “escudos humanos” —considerado un crimen de guerra— por parte del Estado Islámico incrementa los riesgos. Decenas de personas recientemente desplazadas procedentes del oeste de Mosul, especialmente del centro histórico, han contado a las organizaciones humanitarias y de derechos humanos que los combatientes del Estado Islámico las obligaron —a ellas y a sus familias— a trasladarse con ellos hasta tres veces, y hacinaron a un gran número de familias en pequeños barrios que todavía están bajo su control. Estas personas vieron a combatientes que ejecutaban sumariamente a decenas de hombres como castigo por intentar huir junto con sus familias del control del Estado Islámico. También vieron a combatientes del Estado Islámico disparar a grupos de civiles mientras huían, y algunas de ellas vieron abatidos a tiros a civiles que huían.

Conforme los combates se intensifican y el Estado Islámico incrementa el uso de civiles como escudos, las fuerzas contrarias al Estado Islámico deben utilizar todos los medios disponibles para comprobar la presencia y la ubicación de civiles en las inmediaciones de todos los objetivos militares o combatientes a quienes dirigen sus ataques. En diciembre de 2016, las fuerzas estadounidenses introdujeron cambios en sus procedimientos de localización de objetivos que pueden aumentar la probabilidad de causar víctimas mortales.

Las leyes de la guerra prohíben a todas las partes en conflicto efectuar ataques deliberados contra civiles o bienes de carácter civil, o ataques indiscriminados o desproporcionados. Los ataques indiscriminados son ataques que alcanzan indistintamente a objetivos militares y a la población civil o a bienes de carácter civil. Un ataque es desproporcionado si cabe esperar que causará la pérdida de vidas de civiles o daños a bienes de carácter civil que serían excesivos en relación con el beneficio militar concreto y directo que se prevé obtener con el ataque.

Las personas que cometen violaciones graves de las leyes de la guerra con intención delictiva —es decir, de forma deliberada o temeraria— son responsables de crímenes de guerra. También es posible exigir responsabilidades penales a personas por haber intentado cometer un crimen de guerra, así como por haber brindado asistencia, facilitado, ayudado o cooperado en la comisión de un crimen de guerra. Las leyes de la guerra exigen que las partes beligerantes presten una atención constante durante las operaciones militares para preservar a la población civil y para “tomar todas las precauciones factibles” a fin de evitar o minimizar la pérdida de vidas de civiles y el daño a bienes de carácter civil.

Cuando se utilizan en zonas pobladas, las municiones con mucha carga de explosivos de alta potencia pueden tener un efecto destructivo en zonas amplias y no permiten distinguir adecuadamente entre civiles y combatientes, por lo que resulta casi inevitable que causen víctimas civiles. Las armas tales como los morteros y los lanzadores múltiples de cohetes son fundamentalmente imprecisas cuando disparan municiones no guiadas e improvisadas. Esto puede hacer que resulte prácticamente imposible distinguir entre civiles y combatientes durante un ataque contra una zona densamente poblada.

Algunos periodistas y organizaciones humanitarias y de derechos humanos han documentado el uso por parte de las fuerzas iraquíes de municiones improvisadas, que sólo pueden orientarse de forma aproximada hacia el objetivo y que tienen efectos intrínsecamente indiscriminados. Los morteros y los lanzadores múltiples de cohetes que disparan municiones no guiadas, utilizados por las fuerzas contrarias al Estado Islámico, pueden ser orientados y ajustados por quienes realizan las observaciones, pero son armas que incendian zonas y propensas a un uso indiscriminado ilegítimo cuando se utilizan en zonas densamente pobladas. Las fuerzas iraquíes y de la coalición dirigida por Estados Unidos deben evitar cualquier uso de estas armas en el centro histórico, en el oeste de Mosul y densamente poblado.

Firmantes:

Airwars, Amnesty International, Human Rights Watch, Red Internacional sobre Armas Explosivas (INEW) – INEW se rige por un comité directivo compuesto por Action on Armed Violence, Article 36, Handicap International, Human Rights Watch, Ayuda Popular Noruega, Oxfam, PAX, Save the Children y la Liga Internacional de Mujeres Por la Paz y la Libertad, War Child.

 

Documento público

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