Qatar: Activista en riesgo de tortura tras su expulsión a Arabia Saudí

La devolución disfrazada de cooperación judicial de Mohammad al Otaibi a Arabia Saudí, donde corre el riesgo de ser sometido a tortura y a un juicio injusto, es un acto vergonzoso e inhumano de las autoridades de Qatar y una violación flagrante del derecho internacional.
Lynn Maalouf, directora de Investigación de Amnistía Internacional en Oriente Medio.

 

El gobierno de Arabia Saudí debe poner en libertad de inmediato al activista saudí de derechos humanos encarcelado Mohammad al Otaibi, que corre un grave riesgo de sufrir tortura, ha declarado Amnistía Internacional.

La noche del 24 de mayo, el activista perseguido se dirigía a Noruega, donde se le había concedido la condición de refugiado, cuando las autoridades de Qatar lo detuvieron en el aeropuerto de Doha y lo devolvieron a Arabia Saudí.

“La devolución disfrazada de cooperación judicial de Mohammad al Otaibi a Arabia Saudí, donde corre el riesgo de ser sometido a tortura y a un juicio injusto, es un acto vergonzoso e inhumano de las autoridades de Qatar y una violación flagrante del derecho internacional. Mohammad al Otaibi no es un delincuente, sino simplemente un activista pacífico que defiende los derechos humanos y que no debería ser juzgado en primer lugar”, ha afirmado Lynn Maalouf, directora de investigación de Amnistía Internacional en Oriente Medio.

“Es un preso de conciencia. Las autoridades saudíes deben ponerlo en libertad de forma inmediata e incondicional, y acabar con su implacable represión de los defensores y defensoras de los derechos humanos.”

Amnistía Internacional había pedido a las autoridades de Qatar que no cedieran a las peticiones de Arabia Saudí de devolver a Mohammad al Otaibi.

Mohammad al Otaibi llegó a Qatar en febrero de 2017, después de que las autoridades saudíes levantaran la prohibición de viajar que le había sido impuesta por una sentencia condenatoria derivada de su trabajo de derechos humanos. Mientras estaba en Doha, le concedieron asilo en Noruega.

La noche del 24 de mayo, Mohammad al Otaibi y su esposa se dirigieron al aeropuerto de Doha para volar a Oslo, pero en lugar de eso fue detenido.

Tras su detención, los funcionarios qataríes comunicaron a su esposa que permitirían a Mohammad que la llamara. Cuando el hermano de Mohammad acudió a las dependencias de Seguridad del Estado en Doha al día siguiente, le dijeron que Mohammad estaba bajo custodia allí y que volviera al cabo de tres días.

La mañana del 28 de mayo, la esposa de Mohammad llamó a Seguridad del Estado, donde le informaron de que Mohammad había sido expulsado a Arabia Saudí. Tras comprobar en un portal de Internet su historial de viajes con su documento de identidad nacional, descubrió que había salido de Qatar en dirección a Arabia Saudí en la frontera de Salwa el 25 de mayo a las 3:03 de la mañana, apenas unas horas después de su detención en el aeropuerto.

“Ahora que la suerte de Mohammad al Otaibi está prácticamente echada, el gobierno noruego debe hacer todo lo que esté en su mano para presionar a las autoridades saudíes a fin de que lo pongan en libertad y le permitan viajar a Noruega, tal como estaba previsto. Arabia Saudí tiene un terrible historial en lo que se refiere a la celebración de juicios flagrantemente injustos, la aplicación de torturas y la obtención de ‘confesiones’ forzadas. Mohammad al Otaibi corre un grave peligro”, ha concluido Lynn Maalouf.

Información complementaria

Según el derecho internacional, el principio de no devolución prohíbe a los Estados el traslado de personas a cualquier lugar donde corran el riesgo de sufrir violaciones de derechos humanos. Además, Qatar ha ratificado la Convención de la ONU contra la Tortura, que prohíbe a los Estados extraditar, expulsar o devolver a una persona a un país donde haya razones fundadas para creer que podría sufrir tortura.

El juicio que se sigue actualmente contra Mohammad al Otaibi comenzó el 30 de octubre de 2016; el procesado está acusado de una larga lista de cargos entre los que figuran los de publicar tuits considerados “ofensivos para el reino [de Arabia Saudí], para el gobernante y para países árabes”, establecer sin autorización una organización independiente, conceder entrevistas a medios de comunicación e “incitar a organizaciones internacionales en contra del reino”.


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