Los campos penitenciarios de Corea del Norte, en perfecto estado de funcionamiento

Las imágenes por satélite de la red norcoreana de campos penitenciarios para presos políticos muestran que el gobierno de Corea del Norte sigue manteniendo estos centros de represión e incluso invirtiendo en ellos. Estos campos son la piedra angular de la gran infraestructura del país dedicada a la represión política y el control social que permite que se cometan abusos generalizados y sistemáticos contra los derechos humanos. La evaluación de las imágenes de satélite de dos campos penitenciarios para presos políticos —conocidos como kwanliso— captadas en mayo y agosto muestran la incorporación de nuevos puestos de vigilancia, la mejora de lo que según informes es un crematorio y actividades agrícolas en curso.

Amnistía Internacional investigó dos campos, kwanliso 15 (conocido también como Yodok) y kwanliso 25, para evaluar su situación desde que se publicó el informe de la Comisión de Investigación de la ONU de 2014, que concluyó que la gravedad, escala y naturaleza de las violaciones de derechos humanos en Corea del Norte no tenía parangón en el mundo contemporáneo.

Las imágenes que hemos analizado son compatibles con nuestras conclusiones anteriores sobre trabajos forzosos y reclusión en los kwanliso de Corea del Norte.
Micah Farfour, analista de imágenes de Amnistía Internacional

El mismo informe documentaba violaciones, infanticidios, torturas, privación deliberada de alimentos, trabajos forzosos y ejecuciones de los que eran víctimas hasta 120.000 hombres, mujeres y niños y niñas recluidos en régimen de incomunicación en campos penitenciarios para presos políticos de todo el país en aquel momento. Muchas de las personas recluidas en estos campos no han cometido ningún delito, sino que son castigadas colectivamente en aplicación de la culpabilidad por asociación, por ser familiares de personas a las que se considera una amenaza para el régimen.

“En conjunto, las imágenes que hemos analizado son compatibles con nuestras conclusiones anteriores sobre trabajos forzosos y reclusión en los kwanliso de Corea del Norte, y la infraestructura física que utiliza el gobierno para cometer atrocidades está en pleno funcionamiento”, declaró Micah Farfour, analista de imágenes de Amnistía Internacional.

Durante nuestros tres años de reclusión, muchas veces no cumplimos nuestros objetivos porque siempre estábamos hambrientos y débiles. Nos castigaban con palizas y también con reducciones de nuestra ración de comida.
Kim y Lee, pareja recluida en el kwanliso 15 entre 1999 y 2001

Corea del Norte niega sistemáticamente el acceso a observadores, investigadores y otras personas y entidades relacionadas con los derechos humanos, obstaculizando así la investigación de los abusos que se cometen en los campos y en el resto del país. Sin embargo, la infraestructura necesaria para cometer estos abusos que han documentado Amnistía Internacional, la Comisión de Investigación y otros, es tan gigantesca que se puede observar desde el espacio. Como ya ha hecho en ocasiones anteriores, para evaluar esta infraestructura, Amnistía Internacional obtuvo imágenes de satélite de alta resolución que muestran que se siguen manteniendo dos de estos campos y que se ha invertido más en ellos.