Muere el activista de derechos humanos que encabezó los esfuerzos por descubrir la suerte corrida por las personas desaparecidas en Líbano

Como reacción a la muerte de Ghazi Aad, fundador de Apoyo a Libaneses en Prisión y en el Exilio (SOLIDE, por sus siglas en inglés), organización de derechos humanos que lleva casi tres décadas trabajando para revelar la suerte y el paradero de miles de personas desaparecidas en Líbano durante la guerra y después de ella, Lynn Maalouf, directora adjunta de Investigación de la Oficina Regional de Beirut de Amnistía Internacional, ha declarado:

“Durante tres décadas, Ghazi Aad dedicó su vida a hacer campaña incansablemente por la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas de secuestros y desapariciones forzadas y sus familias. Su muerte es una trágica pérdida. Él estuvo en la primera línea de una larga lucha por el reconocimiento nacional del derecho de las familias de las personas que habían sido víctimas de desaparición forzosa o se hallaban en paradero desconocido a conocer la suerte corrida por sus seres queridos, y desempeñó un papel fundamental a la hora de pedir progresos sobre este tema”.

“Ante la negativa constante del gobierno a reconocer la existencia de las personas desaparecidas, Ghazi Aad siguió reclamando a las autoridades que asumieran su responsabilidad de investigar y revelar la verdad sobre la suerte corrida por esas personas. Es una mancha en la conciencia de las autoridades libanesas el hecho de que, más de 25 años después de terminada la guerra, miles de familias sigan sin saber qué fue de sus seres queridos.”

Es una mancha en la conciencia de las autoridades libanesas el hecho de que, más de 25 años después de terminada la guerra, miles de familias sigan sin saber qué fue de sus seres queridos.
Lynn Maalouf, directora adjunta de Investigación de la Oficina Regional de Beirut de Amnistía Internacional

Durante el conflicto que azotó Líbano de 1975 a 1990 desaparecieron miles de personas. SOLIDE, creada en 1989, fue una de las primeras en sacar a la luz la alarmante tendencia de secuestros de personas libanesas y palestinas que luego eran trasladadas a Siria, donde permanecían recluidas en detención prolongada y, a menudo, secreta sin cargos ni juicio.

En 2008, tras las intensas presiones y captaciones de apoyos de una serie de ONG locales, dirigidas por SOLIDE y el Comité de Familias de Personas Secuestradas y Desaparecidas en Líbano, el presidente Michel Sleiman, al jurar su cargo, se comprometió a “trabajar duro para poner en libertad a los presos y detenidos y revelar la suerte corrida por las personas desaparecidas”. En una decisión de gran resonancia anunciada en 2014, la Asamblea Consultiva del Estado, máxima autoridad judicial administrativa de Líbano, reconoció a los familiares el “derecho a conocer” lo que les había sucedido a sus seres queridos. Sin embargo, el proyecto de ley que disponía la creación de una comisión nacional independiente para investigar las desapariciones aún no se ha aprobado y promulgado.

“El hecho de que las autoridades libanesas no hayan tomado todas las medidas factibles para responder por las personas que desaparecieron a causa del conflicto armado y para proporcionar a sus familias la información de que dispongan sobre la suerte corrida por dichas personas constituye una violación del derecho internacional humanitario. El negar a las familias esa información constituye también trato cruel e inhumano”, ha manifestado Lynn Maalouf.

“Hoy, con motivo del triste fallecimiento de Ghazi Aad, Amnistía Internacional reitera sus llamamientos a las autoridades libanesas para que pongan fin al sufrimiento de unas familias que llevan años en el limbo. Las autoridades deben establecer urgentemente una comisión con el mandato, la facultad y la legitimidad necesarios para brindar un reconocimiento nacional a la penosa situación de miles de familias en Líbano.”