La muerte de un periodista jordano, deplorable ataque contra la libertad de expresión

La muerte por disparos de un prominente periodista en el exterior de un tribunal en Ammán ayer es un alarmante ataque contra la libertad de expresión, ha afirmado Amnistía Internacional.

Nahed Hattar estaba en el tribunal para oír los cargos formulados contra él de “ofender la religión” y “avivar sentimientos religiosos” en virtud de la estricta legislación sobre blasfemia del país, a raíz de una tira satírica que había publicado que se consideraba ofensiva hacia el Islam. Su familia advirtió de que había recibido varias amenazas de muerte desde su detención en agosto.

“Este deplorable asesinato de un periodista a plena luz del día transmite un mensaje alarmante sobre el estado actual de la libertad de expresión en Jordania. Al utilizar la estricta legislación sobre blasfemia para procesar a una persona por ejercer de manera pacífica su derecho a la libertad de expresión, las autoridades jordanas están propiciando un clima en el que se permite que prosperen las amenazas de violencia contra personas cuyas opiniones se consideran ofensivas”, ha dicho Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia para Oriente Medio y Norte de África de Amnistía Internacional.

Este deplorable asesinato de un periodista a plena luz del día transmite un mensaje alarmante sobre el estado actual de la libertad de expresión en Jordania.
Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia para Oriente Medio y Norte de África

“Las autoridades jordanas deben dejar claro que no se tolerarán los ataques contra personas que expresan pacíficamente sus opiniones, por impopulares que sean.

Deben comprometerse a proteger a quienes expresan opiniones impopulares y a derogar la restrictiva legislación sobre blasfemia contenida en el Código Penal jordano que vulnera la libertad de expresión y puede favorecer que se cometan parecidos ataques violentos. Deben asimismo investigar este asesinato y llevar a los responsables ante la justicia para que sean juzgados con las debidas garantías y sin recurrir a la pena capital.

“El mismo hecho de que Nahed Hattar se enfrente a su enjuiciamiento y posible condena a prisión por publicar unos dibujos polémicos ya es un ataque manifiesto contra la libertad de expresión. Ninguna persona debe ser encarcelada por publicar una viñeta que no incita a la violencia, aunque haya quienes consideren ofensivo su contenido.”

El abogado de Nahed Hattar expresó además su temor de que hubiera manifestaciones y disturbios en el exterior de la sede del tribunal el día del juicio. Los familiares de Nahed Hattar habían solicitado protección para ese día en el tribunal, pero aparentemente no se les proporcionó ninguna. Tras su asesinato, varios detractores lo calificaron de “infiel” y “justificaron” que lo hubieran matado a través de las redes sociales.

El gobierno de Jordania restringe por sistema el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión a través de legislación que penaliza la expresión pacífica.

Desde 2015, decenas de periodistas y activistas han sufrido detención y privación de su libertad en aplicación de disposiciones del Código Penal que penalizan la difamación de la religión, la monarquía y otras instituciones. Personas que se han mostrado críticas, incluidos periodistas, reformistas y miembros de la Hermandad Musulmana, han sido detenidas y juzgadas en aplicación de la legislación antiterrorista reformada en 2014, que permite el procesamiento por lesionar las relaciones de Jordania con Estados “amigos”.

Por poner sólo un ejemplo, el catedrático Eyad Qunaibi cumplió un año de prisión, que le impuso el Tribunal de Seguridad del Estado de Jordania el año pasado, por una publicación en Facebook aparentemente pacífica en la que criticaba las relaciones del gobierno jordano con Israel y su tratamiento de la población jordana religiosa. Fue declarado culpable de “socavar el régimen político [...] o incitar a oponerse a él”.

Información complementaria

Nahed Hattar fue detenido el 13 de agosto, dos días después de haber publicado una viñeta satírica de una escena decadente en el más allá en la que supuestamente caricaturizaba a un miembro del grupo autodenominado Estado Islámico. Un día después de compartir la publicación la borró afirmando que no pretendía ofender a los musulmanes; aun así, fue detenido al día siguiente. Estuvo privado de libertad en el centro de detención de Marka, en Ammán, y hasta el 8 de septiembre no se le concedió la libertad bajo fianza, denegada en tres ocasiones.

La Fiscalía General, además, había prohibido a los medios de comunicación que informaran sobre el caso.