Irak: Las autoridades kurdas deben poner fin a la vergonzosa detención de una mujer yazidí que sobrevivió al cautiverio del Estado Islámico

El Gobierno Regional del Kurdistán debe poner fin de inmediato a la vergonzosa y arbitraria detención de una mujer yazidí que lleva casi dos años recluida sin juicio tras haber sobrevivido al cautiverio a manos del grupo armado autodenominado Estado Islámico, ha afirmado Amnistía Internacional.

Bassema Darwish, de 34 años y madre de tres hijos, de la localidad de Babira, en la gobernación de Ninewa, está detenida bajo custodia del Gobierno Regional del Kurdistán desde octubre de 2014. Ha sido acusada de complicidad con las fuerzas del Estado Islámico que mataron a tres miembros de las fuerzas peshmerga (fuerzas armadas del Gobierno Regional del Kurdistán) cuando llegaron a la casa donde ella estaba cautiva en Zummar, en el noroeste de Irak.

“Las mujeres yazidíes secuestradas por el Estado Islámico han sufrido abusos realmente terribles, entre ellos violación y esclavitud sexual. En el caso de Bassema Darwish, la liberación del cautiverio del Estado Islámico no fue el final de sus malos tratos. En vez de tenerla detenida desde hace casi dos años, vulnerando sus derechos, las autoridades deben garantizar que recibe asistencia médica y psicosocial, así como terapia, para ayudarla a superar su terrible experiencia en cautividad”, ha afirmado Philip Luther, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“Tenerla recluida indefinidamente sin juicio, sin brindarle siquiera una verdadera oportunidad de impugnar la legalidad de su detención, es cruel e ilegítimo. Las autoridades deben acusarla formalmente de un delito común reconocible o ponerla en libertad de inmediato.”

Tenerla recluida indefinidamente sin juicio, sin brindarle siquiera una verdadera oportunidad de impugnar la legalidad de su detención, es cruel e ilegítimo.
Philip Luther, director del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional

Familiares, activistas y funcionarios dijeron a Amnistía Internacional que Bassema Darwish fue secuestrada por combatientes del Estado Islámico, junto con su esposo y otros 33 familiares, el 3 de agosto de 2014, cuando intentaban huir de la ciudad de Sinjar. En ese momento estaba embarazada. Las personas secuestradas fueron trasladadas inicialmente a Tal Afar, donde las mujeres y los menores, incluida Bassema Darwish, fueron separados de los hombres. Sigue sin conocerse la suerte de 31 de sus familiares.

Ella está detenida actualmente en la prisión de mujeres y menores de Erbil, y dio a luz a su hija Nour Hussein mientras estaba bajo custodia.

Los combatientes del Estado Islámico han cometido crímenes sistemáticos previstos por el derecho internacional, incluidos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Mujeres y niñas yazidíes han sido retenidas como esclavas sexuales, violadas, asesinadas o torturadas. A algunas las han obligado a presenciar cómo mataban a sus familiares varones, las han separado de sus hijos o las han obligado a convertirse al islam.

“Es vergonzoso que el Gobierno Regional del Kurdistán, que ha condenado sistemáticamente las atrocidades del Estado Islámico contra la comunidad yazidí, tenga recluida a una superviviente de estos abusos por cargos de terrorismo y le niegue sus derechos legales básicos”, ha manifestado Philip Luther.

Es vergonzoso que el Gobierno Regional del Kurdistán, que ha condenado sistemáticamente las atrocidades del Estado Islámico contra la comunidad yazidí, tenga recluida a una superviviente de estos abusos por cargos de terrorismo y le niegue sus derechos legales básicos.
Philip Luther, director del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional

El jefe de investigaciones de la Dirección Antiterrorista, que se reunió con Amnistía Internacional en agosto de 2016, dijo que cuando los miembros de las fuerzas peshmerga llegaron al lugar donde Bassema Darwish estaba cautiva en Zummar, ella los engañó diciendo que la casa estaba vacía. El funcionario agregó que combatientes del Estado Islámico que estaban escondidos en el interior mataron a tres miembros de las fuerzas peshmerga cuando entraron en la casa.

Afirmó que Bassema Darwish se había “radicalizado”, que había engañado deliberadamente a las fuerzas peshmerga, y que era responsable de las muertes. Sostuvo que está recluida en virtud de la legislación antiterrorista y que se ha remitido su caso a un tribunal, pero no se ha fijado aún la fecha de la vista.

Familiares de Bassema Darwish dijeron a Amnistía Internacional que compareció en agosto ante un tribunal al menos una vez sin abogado y que la obligaron a firmar cuatro documentos escritos en kurdo sin comprender su contenido.

La Dirección Antiterrorista denegó la petición de Amnistía Internacional de ver a Bassema Darwish en la cárcel durante un viaje a la región del Kurdistán de Irak en agosto. También se negó el acceso a los abogados que intentaron visitarla en la prisión. Amy Beam, fundadora de la ONG humanitaria Amy, Azadi y Jiyan, dijo a Amnistía Internacional que había recibido amenazas de la Asayish (agencia de seguridad del Gobierno Regional del Kurdistán) por sus esfuerzos para conseguir la liberación de Bassema Darwish.

Amnistía Internacional ha planteado infructuosamente el caso de Bassema Darwish a las autoridades en múltiples ocasiones, la última de ellas en una carta al presidente del Gobierno Regional del Kurdistán, Masoud Barzani, el 26 de agosto.

Debe permitirse el acceso sin trabas de Bassema Darwish a sus familiares y abogados y a observadores internacionales independientes.
Philip Luther, director del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional

“Debe permitirse el acceso sin trabas de Bassema Darwish a sus familiares y abogados y a observadores internacionales independientes. Debe respetarse su derecho a un juicio justo, lo que incluye el derecho a cuestionar la legalidad de su detención, a ser informada de los cargos en su contra en una lengua que entienda, y a una defensa legal adecuada”, ha afirmado Philip Luther.

Amnistía Internacional insta asimismo al Gobierno Regional del Kurdistán a que ponga en libertad a Bassema Darwish hasta que un tribunal civil ordinario dictamine sobre los fundamentos de cualquier acusación en su contra, teniendo en cuenta sus antecedentes, su vulnerabilidad y sus responsabilidades en relación con el cuidado de sus hijos.