Sudán del Sur: Los enfrentamientos reanudados ponen en peligro a la población civil y subrayan la necesidad de un embargo de armas

Los bandos enfrentados en Sudán del Sur deben adoptar todas las medidas posibles para proteger a la población civil, incluidas las miles de personas internamente desplazadas que se refugian actualmente en bases de la ONU; así lo ha afirmado Amnistía Internacional hoy, mientras los combates siguen amenazando zonas civiles de la capital, Juba.

Los días 10 y 11 de julio, proyectiles de artillería impactaron en zonas civiles próximas a la base del vicepresidente Riek Machar en el barrio de Jebel y causaron heridas a civiles y daños en sus viviendas.

Los enfrentamientos reanudados el 7 de julio entre fuerzas armadas rivales ya han causado cientos de muertos y el desplazamiento de otros. Muchos civiles llevan días sin salir de casa y empiezan a quedarse sin agua y alimentos. Otros se han refugiado en iglesias y en los lugares de la ONU para personas desplazadas, que también han sufrido ataques de artillería en los últimos días.

“El derecho internacional es inequívoco: ambas partes deben abstenerse de atacar objetos civiles, incluidos emplazamientos de la ONU donde se refugian civiles desesperados. Los bandos enfrentados deben retirar todo objetivo militar de las áreas civiles y colaborar con la Misión de la ONU en Sudán del Sur para garantizar a la población civil la salida segura de las zonas en primera línea”, ha manifestado Elizabeth Deng, investigadora de Amnistía Internacional sobre Sudán del Sur.

““Los ataques a civiles y al personal de la ONU que presta ayuda humanitaria son violaciones del derecho internacional humanitario y pueden constituir crímenes de guerra.”

Para que haya alguna posibilidad de paz, el Consejo de Seguridad de la ONU debe imponer de inmediato un embargo general de armas para garantizar que todos los países dejan de suministrar armas a Sudán del Sur
Elizabeth Deng, investigadora de Amnistía Internacional sobre Sudán del Sur

La reanudación de los combates entre las fuerzas leales al presidente Salva Kiir y las leales al vicepresidente Riek, además, subraya aún más la apremiante necesidad de imponer un embargo global de armas al país. Amnistía Internacional viene presionando en favor de que se interrumpan las transferencias de armas desde que estalló el conflicto en 2013, para contribuir a poner fin a las graves violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario en Sudán del Sur..

“Para que haya alguna posibilidad de paz, el Consejo de Seguridad de la ONU debe imponer de inmediato un embargo general de armas para garantizar que todos los países dejan de suministrar armas a Sudán del Sur”, ha dicho Elizabeth Deng.

“Dicho embargo, que deberá incluir el suministro, la venta y la transferencia de armas, municiones y vehículos militares, reducirá las probabilidades de que todo desacuerdo se traduzca en muerte y destrucción generalizadas.”

La comunidad internacional debería imponer asimismo sanciones específicas a cargos civiles y militares de quienes existan sospechas razonables de su responsabilidad en crímenes de derecho internacional o de violaciones de derechos humanos.

“Aunque las sanciones selectivas no son un sustituto de la obligación de responder penalmente, a corto plazo tendrían un efecto disuasorio sobre la comisión de delitos que actualmente no existe”, ha afirmado Elizabeth Deng.

“La Unión Africana debe asimismo acelerar el establecimiento, largamente esperado, de un tribunal híbrido que se encargue de procesar los delitos cometidos durante el conflicto y ponga fin a la cultura de impunidad que sigue avivando este ciclo de violencia.”

Información complementaria

Esta última ronda de combates entre tropas del Ejército de Liberación Popular de Sudán (SPLA), leales al presidente Salva Kiir, y fuerzas del Movimiento de Liberación Popular de Sudán en la Oposición (SPLM-IO), leales al vicepresidente Riek Machar. Se informó de la muerte de cinco soldados del SPLA en los combates.

El viernes, al anochecer, mientras el presidente Salva Kiir y el vicepresidente Riek Machar se reunían en el palacio presidencial, hubo disparos en el exterior. En la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron más tarde, ambos dirigentes hicieron un llamamiento a la calma e instaron a sus fuerzas a detener los combates.

El domingo por la mañana hubo de nuevo un intenso enfrentamiento armado, durante el cual algunos proyectiles de artillería impactaron en recintos de la ONU, y el lunes, 11 de julio, más informes sobre combates.