Advertencia a los inversores: Shell se enfrenta a nuevas demandas por vertidos de petróleo en Nigeria

La falta de mantenimiento y protección de sus oleoductos por parte de Shell podría obligarla a responder a toda una serie de demandas de indemnización de decenas de comunidades del delta del Níger, ha declarado hoy Amnistía Internacional tras el anuncio del bufete de abogados londinense Leigh Day de la presentación de dos demandas más contra Royal Dutch Shell.

Los casos más recientes se han presentado hoy en nombre de Bille y Ogale, dos comunidades del delta del Níger afectadas por la contaminación por petróleo.

En su información para inversores titulada Shell’s growing liabilities in the Niger Delta: Lessons from the Bodo court case, Amnistía Internacional advierte a los inversores de Shell de que las deficiencias en la forma en que el gigante petrolero inspecciona  los vertidos de petróleo e informa sobre ellos podrían encubrir la magnitud de la posible responsabilidad económica de Shell.

Shell tiene un historial deplorable de confusión e información falsa en relación con sus operaciones en el delta del Níger.
Peter Frankental, director del Programa de Asuntos Económicos de Amnistía Internacional Reino Unido

Shell ya ha pagado 55 millones de libras esterlinas a la comunidad de Bodo tras llegar a un acuerdo extrajudicial en enero de 2015. Los documentos judiciales del caso muestran que la empresa reconoció que había subestimado el volumen de los vertidos de petróleo en la región. Shell había afirmado en reiteradas ocasiones que el volumen de los vertidos que afectaron a la comunidad de Bodo era de 4.000 barriles de petróleo, mientras que las pruebas periciales demostraron que el volumen de los vertidos en la región había sido de 500.000 barriles.

Los documentos judiciales revelaron también que los mensajes de correo electrónico e informes internos demostraban que altos cargos de la empresa habían expresado ya en 2001 su preocupación por la necesidad de sustituir oleoductos en el delta del Níger, afirmando que en algunos tramos había “riesgos y peligros importantes”.

“Shell tiene un historial deplorable de confusión e información falsa en relación con sus operaciones en el delta del Níger. Nuestro documento pone de manifiesto la conducta irresponsable de Shell en sus actividades en la región”, afirmó Peter Frankental, director del Programa de Asuntos Económicos de Amnistía Internacional Reino Unido.

“Es vergonzoso que Shell haya tenido que ser arrastrada hasta los tribunales para abordar estas cuestiones. No hay duda de que se podía haber ahorrado tiempo y dinero, y evitado los problemas para la salud y los medios de vida, y el sufrimiento emocional de las comunidades afectadas si Shell hubiera aceptado sin más la responsabilidad y limpiado los vertidos con rapidez y a fondo.

Confiamos en que el caso de Bodo y esta nueva demanda inciten a Shell a aceptar su responsabilidad, y que la empresa limpie los vertidos e indemnice a los habitantes del delta del Níger cuyas vidas han devastado.”

Ogale sigue estando afectada por la contaminación por petróleo de un vertido ocurrido en 2009, según un informe publicado por Amnistía Internacional en noviembre de 2015. Cuando el equipo de investigación de Amnistía Internacional visitó el lugar donde se había producido un vertido de petróleo en 2009 en Ogale, vio tierras de cultivo y pantanos gravemente contaminados, con manchas negras que cubrían el suelo y un fuerte olor a petróleo. Shell no ha limpiado debidamente el lugar, pese a que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) informó de la existencia de una grave contaminación en él —incluida una elevada contaminación de las aguas subterráneas— en su histórico informe de 2011.

Información complementaria: Una comunidad ya ha sido indemnizada

En enero de 2015, alrededor de 15.600 agricultores y pescadores de Bodo iban a recibir en torno a 2.000 libras esterlinas cada uno como parte de la indemnización de 55 millones de libras por la contaminación causada por sendos vertidos de petróleo en 2008 y 2009 que devastaron el medio ambiente de la comunidad de Bodo, en la zona del gobierno local de Gokana, en el estado nigeriano de Rivers.

Esta indemnización fue resultado de una batalla judicial de tres años entre la comunidad de Bodo, representada por Leigh Day, y Shell.

En la información para inversores titulada Shell’s growing liabilities in the Niger Delta: Lessons from the Bodo court case, Amnistía Internacional expone las conclusiones de la sentencia preliminar del caso judicial de Bodo y contenidos clave de los documentos presentados ante el tribunal británico antes del acuerdo.