De la esperanza al horror: cinco años de crisis en Siria

Un terrible catálogo de abusos contra los derechos humanos, incluidos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad,  ha aplastado a Siria en los últimos cinco años, provocando un sufrimiento humano de enorme magnitud, ha dicho Amnistía Internacional en el quinto aniversario del inicio de las protestas contra el gobierno en el país, el 15 de marzo de 2011.

Desde el momento en que las fuerzas gubernamentales sirias abrieron fuego por primera vez contra manifestantes pacíficos, la barbarie y el sufrimiento de la población civil han sido los trágicos sellos de identidad de la crisis”, ha manifestado Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional.

“Las fuerzas gubernamentales han cometido con absoluto descaro crímenes contra la humanidad utilizando terribles estrategias, tales como el bombardeo incesante con bombas de barril sobre zonas civiles, la campaña de desapariciones masivas y la tortura sistemática y a gran escala. Algunos grupos armados, especialmente el Estado Islámico, han explotado el protagonismo de Siria en los medios de comunicación internacionales para emitir cínicamente sus propios crímenes de guerra, tales como el secuestro y ejecución sumaria de civiles sirios y extranjeros”.

Recordamos aquí cinco momentos clave en los que la crisis de Siria empeoró aún más en los últimos cinco años:

El 18 de marzo de 2011, tres días después del inicio del levantamiento, las fuerzas del gobierno sirio dispararon contra manifestantes pacíficos en la ciudad meridional de Deraa, utilizando fuego real contra manifestantes que pedían la libertad de unos muchachos que habían sido detenidos y torturados por hacer pintadas contra el gobierno. Esto supuso un sangriento punto de inflexión, precursor del uso generalizado de fuerza letal por parte de las fuerzas gubernamentales para suprimir las protestas pacíficas, que al final se convirtió en un conflicto armado en toda regla.https://www.amnesty.org/es/documents/mde24/013/2011/es/

Las imágenes que muestran los efectos sobre la población civil de un ataque con armas químicas en Ghouta Oriental al este de Damasco en agosto de 2013, conmocionaron al mundo y fueron una llamada de alerta sobre la terrible y cruel naturaleza de los abusos que se estaban perpetrando en Siria. Lamentablemente, esto era sólo la punta del iceberg. En toda Siria siguieron muriendo civiles a diario, a menudo en cantidades mucho mayores, en ataques tanto con bombas, misiles y proyectiles de mortero como con otras armas prohibidas, tales como municiones de racimo. Sin embargo, durante años el Consejo de Seguridad de la ONU remoloneó, sin que sus Estados miembros se unieran para remitir la situación de Siria a la fiscal de la Corte Penal Internacional. En concreto, Rusia y China utilizaron su derecho al veto para bloquear varias resoluciones sobre la protección de la población civil.

Las fuerzas gubernamentales y los grupos armados no estatales, incluido el autodenominado Estado Islámico, han mostrado una cruel indiferencia hacia los derechos humanos.
Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional

En enero de 2014, las increíbles imágenes de multitudes de civiles sitiados haciendo cola para recibir paquetes de ayuda en Yarmuk, en las afueras de Damasco, volvieron a recordar la trágica realidad de miles de personas sitiadas en toda Siria que morían por falta de alimentos y atención médica. Y no sólo en Yarmuk el hambre ha sido utilizada como arma de guerra por las fuerzas del gobierno y los grupos armados; también en zonas como Moadamiya, Ghouta Oriental, Madaya y Al Fouaa. Actualmente hay más de 400.000 personas sitiadas en 15 localidades de toda Siria. A pesar de que en las últimas semanas se ha llegado a un acuerdo de alto el fuego que permite hacer llegar una limitada cantidad de ayuda a zonas sitiadas, la población civil sigue en peligro de morir de hambre y necesita desesperadamente que la ayuda humanitaria pueda llegar sin obstáculos.

Residentes del campo sitiado de Yarmuk, al sur de Damasco, Siria, esperan para recibir la ayuda alimentaria que distribuye el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), 31 de enero de 2014. © unrwa.org

Un desertor del ejército sacó de Siria las desgarradoras fotos de cadáveres torturados, hambrientos y carbonizados, conocidas como las fotos de tortura de “César”, que se publicaron en enero de 2014. Estas imágenes aportaron las pruebas más sólidas hasta el momento de que en los centros de detención gubernamentales se perpetraban de forma sistemática torturas y ejecuciones extrajudiciales, abriendo los ojos de la opinión pública mundial a las despiadadas tácticas empleadas para castigar a quienes se atreven a oponerse al gobierno del presidente Bachar el Asad. Decenas de miles de personas siguen en paradero desconocido tras haber sido detenidas por una de las varias fuerzas de seguridad e inteligencia de Siria.

Rusia inicia sus primeros ataques aéreos en apoyo del gobierno sirio en septiembre de 2015, aparentemente dirigidos hacia el Estado Islámico, pero sobre todo golpeando zonas bajo el control de grupos armados de oposición. La entrada de Rusia en el conflicto ha conducido a bombardeos aéreos intensivos, especialmente en el norte de Siria, que han causado cientos de víctimas civiles en ataques que en ocasiones podrían constituir crímenes de guerra. El más reciente ha sido una ofensiva en las cercanías de Alepo en la que aviones rusos y sirios bombardearon hospitales como parte de su estrategia militar, en flagrante violación del derecho internacional.https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/03/syrian-and-russian-forces-targeting-hospitals-as-a-strategy-of-war/

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