Azerbaiyán: La liberación de Leyla Yunus debería espolear la libertad para todos los presos y presas de conciencia

La puesta hoy en libertad condicional de Leyla Yunus, una de las defensoras de los derechos humanos más destacadas de Azerbaiyán, debería venir seguida de la liberación inmediata e incondicional de todos los presos y presas de conciencia. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional.

“Se trata de un paso en la dirección correcta que transmitirá un mensaje crucial de esperanza en vísperas del Día de los Derechos Humanos. Debería abrir la puerta a la libertad incondicional, no sólo de Leyla Yunus, sino de todos los presos y presas de conciencia de Azerbaiyán”, ha manifestado Denis Krivosheev, director adjunto del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

Se trata de un paso en la dirección correcta que transmitirá un mensaje crucial de esperanza en vísperas del Día de los Derechos Humanos. Debería abrir la puerta a la libertad incondicional, no sólo de Leyla Yunus, sino de todos los presos y presas de conciencia de Azerbaiyán.
Denis Krivosheev, director adjunto del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional

“Ahora, las autoridades de Azerbaiyán deben retirar todos los cargos contra Leyla Yunus y su esposo Arif, y eliminar todas las condiciones impuestas a la liberación de esta defensora.”

Leyla y Arif Yunus fueron declarados culpables el 13 de agosto de 2015 de “fraude” y otros supuestos delitos relacionados con su trabajo en una ONG. Se enfrentan a penas de ocho y siete años y medio de prisión, respectivamente. Arif Yunus fue puesto en libertad por motivos médicos el 12 de noviembre.

Amnistía Internacional reconoció a la pareja como presos de conciencia condenados por cargos falsos. Además, los dos se enfrentan a cargos separados de “alta traición”, pendientes de ser vistos ante un tribunal diferente.

Amnistía Internacional pide la liberación inmediata e incondicional de otros 18 presos de conciencia encarcelados en el país. Este mismo año, las autoridades azerbaiyanas han intensificado su represión del derecho a la libertad de expresión creando una “zona libre de críticas” en torno a los aciagos Juegos Europeos inaugurales de junio de 2015.