Irán: Las autoridades deben detener la ejecución de un joven condenado por asesinato en un juicio injusto

Ejecutar a un hombre de 25 años que ha sido condenado a muerte tras un juicio celebrado sin garantías básicas sería cruel y, además, una aberración de la justicia; así lo ha afirmado hoy Amnistía Internacional, tras el anuncio de que el joven será ahorcado mañana al amanecer en la prisión de Rajai Shahr, en Karaj, cerca de Teherán.

Alireza Shahi fue condenado a muerte en junio de 2012 con arreglo al principio islámico de qisas (castigo equivalente al delito) en relación con una puñalada mortal asestada durante una pelea entre varios jóvenes en diciembre de 2008, cuando tenía 18 años. Tras ser detenido, estuvo dos semanas bajo custodia, durante las cuales afirma que fue sometido a tortura y otros malos tratos para que confesara. Asimismo se le impidió el acceso a un abogado y a sus familiares.

“Quitar la vida a un ser humano mediante el ahorcamiento es siempre cruel e inhumano, pero aun es peor cuando la ejecución sucede a un juicio injusto en el que se han admitido como pruebas declaraciones obtenidas mediante coacción y se ha hecho caso omiso de las denuncias de tortura y otros malos tratos”, ha afirmado Said Boumedouha, director adjunto del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

Quitar la vida a un ser humano mediante el ahorcamiento es siempre cruel e inhumano, pero es todavía peor cuando la ejecución sucede a un juicio injusto en el que se han admitido como pruebas declaraciones obtenidas mediante coacción.
Said Boumedouha, director adjunto del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África

Alireza Shahi fue juzgado en una sola vista, celebrada ante la Sección 71 del Tribunal Penal de Teherán. Según documentos judiciales, en las investigaciones preliminares realizadas en ausencia de un abogado, Alireza Shahi admitió haber apuñalado a la víctima. Sin embargo, se retractó de su confesión alegando que había sido torturado y acusó a otro hombre, también implicado en la pelea, de haber asestado la puñalada mortal. El Tribunal Supremo confirmó su condena a muerte en mayo de 2013.

“El índice de ejecuciones en Irán es deplorable; de seguir al ritmo actual, podría superar el millar este año. Caso tras caso, oímos denunciar tortura y juicios sin garantías básicas, todo ello en contravención de las leyes y normas internacionales. Las autoridades iraníes deben parar de inmediato la ejecución de Alireza Shahi, conmutar su condena a muerte e investigar las denuncias según las cuales fue sometido a tortura y otros malos tratos.”

Además, Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades que detengan el ahorcamiento de Salar Shadizadi, condenado a muerte por un delito cometido cuando era menor de edad, ya que se teme que haya sido programado para el sábado, 28 de noviembre. Se le impuso la pena de muerte por matar a un amigo cuando tenía 15 años; esto supone un quebrantamiento del derecho internacional, que prohíbe aplicar la pena capital a personas que eran menores de 18 años en el momento del delito.

Irán es el país que más ejecuciones lleva a cabo en el mundo después de China, según el informe más reciente de Amnistía Internacional sobre la pena de muerte en el mundo.