India: La ejecución de Yakub Memon, cruel e inhumana

La ejecución de Yakub Memon señala otro descorazonador uso de la pena de muerte en India, según ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

Yakub Abdul Razak Memon fue ejecutado por ahorcamiento esta mañana en la Prisión Central de Nagpur. Este hombre de 53 años había sido declarado culpable de participar en una serie de explosiones de bombas en Mumbai en marzo de 1993 en las que murieron 257 personas. En 2007 fue declarado culpable y condenado a muerte en aplicación de la Ley sobre Actividades Terroristas y Subversivas, que contiene disposiciones incompatibles con las normas internacionales sobre juicios justos. Su petición de indulto al presidente de India fue desestimada en abril de 2014.

La petición de indulto presentada por Yakub Memon al gobernador de Maharashtra, y una segunda petición presentada al presidente, fueron denegadas el miércoles. A primeras horas de la mañana del jueves, el Tribunal Supremo denegó una solicitud para que se suspendiera la ejecución durante 14 días.

“Esta mañana, el gobierno indio básicamente mató a sangre fría a un hombre para demostrar que matar está mal."
Aakar Patel, director ejecutivo de Amnistía Internacional India

“Esta mañana, el gobierno indio básicamente mató a sangre fría a un hombre para demostrar que matar está mal", ha manifestado Aakar Patel, director ejecutivo de Amnistía Internacional India .

“Esta ejecución no traerá justicia por las explosiones de 1993 en Mumbai. Se trata de un intento equivocado de prevenir el terrorismo, y de un uso desalentador del sistema de justicia penal como herramienta de represalia.”

Diversos grupos de activistas han manifestado su preocupación por cuestiones tales como si los tribunales habían tenido en cuenta todas las circunstancias pertinentes al dictar condena, o sobre la prolongada reclusión de Yakub Memon.

"Las autoridades indias suelen considerar práctico mantener la pena capital como símbolo de su determinación de poner freno a la delincuencia, y optan por ignorar soluciones más difíciles y eficaces, como mejorar las investigaciones y los enjuiciamientos, y prestar atención a las familias de las víctimas", ha manifestado Aakar Patel.

Los tribunales indios han reconocido repetidamente que el uso de la pena de muerte en el país es arbitrario e incoherente. No existen pruebas creíbles de que la amenaza de la ejecución tenga un efecto disuasorio frente a la delincuencia superior al de una pena de prisión. Este extremo ha sido confirmado por múltiples estudios realizados por la ONU en numerosas regiones del mundo.

La ejecución de Yakub Memon es la tercera que se lleva a cabo en India en tres años, tras una pausa de ocho años. India forma parte de la minoría de países que siguen utilizando la pena de muerte. Ciento cuarenta países, más de dos tercios de los países del mundo, han abolido la pena de muerte en la ley o en la práctica.
Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos sin excepción, con independencia del carácter o las circunstancias del delito, de las características y la culpabilidad o inocencia del acusado, y del método utilizado por el Estado para llevar a cabo la ejecución. La organización se opone a esta pena por considerarla una violación del derecho a la vida, proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y el exponente máximo de pena cruel, inhumana y degradante.