China: Cinco posibles años de prisión para unos activistas por publicar libros sobre la democracia

El gobierno chino debe poner en libertad a tres activistas de derechos humanos a punto de ser juzgados por cargos relativos a la seguridad del Estado por publicar libros sobre democracia y activismo, y debe retirar todos los cargos contra ellos. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional hoy.

Tang Jingling, Yuan Xinting y Wang Qingying serán juzgados por el Tribunal Popular Municipal Intermedio de Guangzhou el viernes por “incitar a la subversión del poder del Estado”, un cargo relativo a la seguridad del Estado que normalmente se formula contra activistas de derechos humanos y personas que critican pacíficamente el monopolio del poder ejercido por el Partido Comunista. Se enfrentan cada uno a una pena de hasta cinco años de prisión.

Este juicio no tiene nada que ver con la justicia, y sí con el silenciamiento arbitrario de quienes critican al gobierno.
William Nee, investigador de Amnistía Internacional sobre China.

“Este juicio es un día sombrío más para la libertad de expresión en China. No tiene nada que ver con la justicia, y sí con el silenciamiento arbitrario de quienes critican al gobierno”, ha manifestado William Nee, investigador de Amnistía Internacional sobre China.

“Todo lo que no sea que estos hombres queden libres, supondrá una grave injusticia.”

Según el auto de acusación de la fiscalía del Estado, se acusa a los tres hombres de haber “promovido las ideas de la desobediencia civil […] con el objetivo de derrocar el sistema socialista”. A los tres activistas no se les ha acusado de haber participado en ningún acto de desobediencia civil.

La prueba fundamental citada por la acusación es la publicación de una serie de libros sobre activismo civil, democratización pacífica y desobediencia civil, como De la dictadura a la democracia, de Gene Sharp, Organizing: A Guide for Grassroots Leaders, de Si Kahn, y Breaking the Real Axis of Evil, de Mark Palmer

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Tang Jingling, activista chino

Las autoridades acusan también a los encausados de haber participado desde 2006 en diversas “actividades ilegales”, como la conmemoración de las víctimas de la represión de Tiananmen de 1989, el recuerdo de Lin Zhao (víctima de la era de Mao) y la firma de la Carta 08, manifiesto por la democracia redactado, entre otros autores, por Liu Xiaobo, ganador encarcelado del Premio Nobel de la Paz.

“La acusación en sí deja claro que los hombres no han hecho nada que haya excedido los límites del derecho a la libertad de expresión. Los tres deben ser puestos en libertad de manera inmediata e incondicional”, ha manifestado William Nee.

La detención y el procesamiento de los tres activistas se han visto enturbiados por reiteradas violaciones de procedimiento. Los tres fueron detenidos inicialmente en mayo de 2014 como sospechosos de “provocar peleas y crear problemas” cuando se detuvo a decenas de activistas y personas críticas con el gobierno en vísperas del 25 aniversario de la represión de Tiananmen.

La policía primero negó y luego restringió arbitrariamente a los tres hombres el acceso a sus abogados y las visitas de sus familiares, en contra de lo dispuesto por el derecho procesal penal chino. A Tang Jingling no le permitieron reunirse con uno de sus abogados durante varias semanas después de ser puesto bajo custodia.

Varios de los abogados de los activistas denunciaron también que a sus clientes los habían golpeado repetidamente bajo custodia y durante los interrogatorios policiales.

Los abogados tuvieron asimismo dificultades para acceder al expediente judicial y, pese a tener derecho a ello, no pudieron hacer copias de la transcripción de los interrogatorios policiales, citados como prueba en el auto de acusación.

Tang Jingling, de 44 años, Yuan Xinting, también de 44 años, y Wang Qingying, de 31, son desde hace mucho destacados activistas de derechos humanos en el sur de China, y en los círculos de activistas se han ganado el apodo de “Los tres caballeros de Guangzhou” por su disposición a defender sus ideas ante la represión del Estado.

Desde que el presidente Xi Jinping llegó al poder a finales de 2012, la libertad de expresión y asociación se ha convertido en blanco de nuevos ataques. Decenas de intelectuales, periodistas, abogados y activistas han sido detenidos o encarcelados exclusivamente por expresar de forma pacífica sus opiniones.