Afganistán debe reforzar la protección del personal humanitario

El homicidio de nueve personas, en su mayoría trabajadores humanitarios, en un vil ataque armado llevado cabo anoche en el norte de Afganistán constituye un recordatorio urgente a las autoridades de la necesidad de aumentar la protección del personal de las agencias de ayuda humanitaria, ha manifestado Amnistía Internacional.

El ataque se ha producido en el albergue de una ONG en la provincia de Balkh, distrito de Zari, en el norte de Afganistán. Ningún grupo se ha atribuido aún la responsabilidad.

Los trabajadores humanitarios pertenecían a la organización checa People in Need, que tiene proyectos de desarrollo rural.

Ser trabajador humanitario en Afganistán es una actividad sumamente arriesgada.
Horia Mosadiq, investigadora de Amnistía Internacional sobre Afganistán

“Ser trabajador humanitario en Afganistán es una actividad sumamente arriesgada, que resultará aún más peligrosa si las autoridades no garantizan que los responsables de estos deplorables ataques se enfrentan a la justicia”, ha afirmado Horia Mosadiq, investigadora de Amnistía Internacional sobre Afganistán.

“Debe investigarse con urgencia este último ataque para llevar a los responsables ante la justicia. De lo contrario, se transmitirá el mensaje de que los trabajadores humanitarios son un buen blanco.”

En las últimas semanas se ha producido un repunte de los ataques mortales contra civiles, que llevan a cabo los grupos armados en todo Afganistán. Atacar directamente a civiles, incluidos trabajadores humanitarios, es un crimen de guerra según el  IV Convenio de Ginebra, tratado que todos los grupos armados de Afganistán deben respetar.  

El 14 de mayo, los talibanes pusieron sitio con consecuencias mortales a un hotel del centro de Kabul. Entre las personas que resultaron muertas había siete trabajadores humanitarios.