La pena de muerte, con fecha de caducidad: Información sobre las estadísticas de Amnistía Internacional en relación con la pena de muerte

La investigación y publicación de un informe de Amnistía Internacional es una tarea de gran envergadura, que a menudo requiere muchos meses y depende de los esfuerzos y las competencias de múltiples equipos especializados.

Nuestra revisión anual de la situación de la pena de muerte en el mundo, publicada ayer
, no fue una excepción. Investigadores, juristas y expertos en políticas, profesionales de las comunicaciones, responsables de campañas y otras personas dedicaron cientos de horas a tamizar la investigación, analizar los datos y poner a punto los mensajes antes de que el informe viera la luz del día.

Al ser este informe una de las principales contribuciones de Amnistía al movimiento internacional en pro de la abolición de la pena de muerte, su publicación cada año suscita un gran interés entre los medios de comunicación, nuestras organizaciones asociadas y responsables de tomar decisiones en todo el mundo.

En el periodo previo a la publicación, nuestro equipo de medios sociales lanzó tuits de presentación con citas sobre la pena de muerte de personalidades de renombre mundial como el arzobispo Desmond Tutu, la hermana Helen Prejean y el filósofo Albert Camus.

Después, en presentaciones para la prensa en nuestra sede de Londres y en países de todo el mundo, desde Japón hasta Estados Unidos y Zimbabue, nuestros expertos informaron a los medios de comunicación sobre las tendencias y conclusiones clave de 2014. 

¿Nuestros principales líneas de argumentación? Un número alarmante de países hicieron uso de la pena de muerte en 2014 para hacer frente a amenazas reales o supuestas para la seguridad del Estado y la seguridad pública relacionadas con el terrorismo, la delincuencia o la inestabilidad interna. En consecuencia, se observó un notable incremento de las condenas a muerte: se impusieron al menos 2.466 en el mundo, un aumento del 28 por ciento respecto a 2013.

Sin embargo, las 607 ejecuciones registradas (excluida China, donde la verdadera cifra sigue siendo un misterio) en 2014 representaron en realidad una disminución del 22 por ciento con respecto al año anterior. Y la tendencia general ha sido positiva: el número de países donde se llevaron a cabo ejecuciones es la mitad que hace dos decenios, y un número récord de Estados (117) respaldaron iniciativas en la ONU para acabar con la pena de muerte para siempre. Madagascar adoptó un proyecto de ley para abolir la pena de muerte, y el estado de Washington fue el último de los Estados Unidos en establecer una suspensión oficial de las ejecuciones.

Los medios de comunicación mundiales tomaron nota. Dado que el informe de Amnistía ofrece las cifras más exhaustivas que se publican sobre condenas a muerte y ejecuciones –las estadísticas completas de algunos países no serán nunca una certeza absoluta debido al hermetismo o la insuficiente información–, para la organización suele ser uno de los momentos más importantes del año en lo que se refiere al trabajo con los medios de comunicación.

Estas son sólo algunas muestras de la cobertura generalizada:
 Al Yazira
 BBC News
 http://www.bbc.co.uk/news/world-32130573?OCID=twitterasiaCNN
 The Economist
 Foreign Policy
 Newsweek
 Vice News

Además de poner de relieve las estadísticas más recientes, el informe de Amnistía dio lugar a debates sobre algunas de las cuestiones más sensibles que la pena de muerte plantea acerca del respeto de los derechos humanos. También sirvió de plataforma para pedir a los gobiernos que siguen usando la pena de muerte que levanten el velo de secretismo y publiquen información sobre el uso que hacen de la pena capital. También ha habido animados debate
s sobre las tendencias globales en la pena capital y las acciones del movimiento internacional para abolir esta práctica.

Amnistía Internacional Países Bajos produjo My Last Day, una escalofriante entrevista en vídeo con Anthony Graves, un hombre que fue declarado culpable injustamente y estuvo encarcelado durante más de 18 años en Estados Unidos antes de ser exonerado y recibir una nueva oportunidad en la vida.

Y está también la terrible historia de ThankGod Ebhos, un nigeriano que escapó por muy poco de la horca cuando ya se le había puesto una soga al cuello. Las autoridades amenazaron después con llevarlo ante un pelotón de fusilamiento antes de que finalmente se le concediera un indulto.

Al concluir 2014 había 20.000 personas condenadas a muerte en países de todo el mundo. Al igual que Anthony Graves y ThankGod Ebhos cuando estaban todavía en espera de ejecución, la mayoría de ellas reciben cada nuevo día con verdadero terror.

Cuando Amnistía Internacional comenzó a hacer campaña contra la pena de muerte en 1977, sólo 16 Estados habían abolido su uso. Hoy, 140 países de todo el mundo han abolido la pena de muerte en la ley o en la práctica.

Hasta que la abolición universal de la pena muerte se haga realidad, Amnistía Internacional y sus asociados seguirán trabajando a través de los medios de comunicación y de los canales oficiales del trabajo de incidencia para aplicar la estrategia de denuncia y descrédito a la pequeña minoría de gobiernos que continúan aferrados a la forma más extrema de pena cruel, inhumana y degradante.