Yemen: Seis niños entre las decenas de personas muertas por los ataques aéreos saudíes

Tras hablar con personal hospitalario y testigos presenciales, Amnistía Internacional ha confirmado que, entre las 25 personas que, según la información disponible, han muerto en los ataques aéreos efectuados esta madrugada en la capital yemení, Saná, bajo dirección saudí, figuran seis niños menores de 10 años.

La organización ha hablado con personal médico de cuatro hospitales distintos, a los que llevaron los cadáveres tras sacarlos de entre los escombros de 14 casas de un barrio residencial próximo al aeropuerto internacional de la ciudad alcanzadas por las bombas. El resto de los muertos son hombres, en su mayoría de entre 30 y 50 años. Se cree que podría haber aún más personas enterradas bajo los escombros; asimismo, al menos 20, entre ellas 4 mujeres, fueron ingresadas en hospitales, principalmente por heridas de metralla.

 

La alta cifra de muertos y heridos civiles causados por estos ataques hace temer que no se hayan cumplido las normas del derecho internacional humanitario. Las fuerzas saudíes y cualesquiera otras fuerzas armadas participantes en ataques aéreos en Yemen tienen que tomar todas las precauciones posibles para no causar daños a la población civil
Said Boumedouha, director adjunto del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Próximo y el Norte de África

“La alta cifra de muertos y heridos civiles causados por estos ataques hace temer que no se hayan cumplido las normas del derecho internacional humanitario. Las fuerzas saudíes y cualesquiera otras fuerzas armadas participantes en ataques aéreos en Yemen tienen que tomar todas las precauciones posibles para no causar daños a la población civil”, ha manifestado Said Boumedouha, director adjunto del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Próximo y el Norte de África.

“Dos de tales precauciones son verificar que los blancos son, en efecto, objetivos militares y avisar a la población civil por medios eficaces y con antelación, salvo que las circunstancias no lo permitan.”

“Los grupos armados huthis y las fuerzas armadas yemeníes también tiene la obligación, en virtud del derecho internacional humanitario, de proteger de los efectos de los ataques a los civiles de las zonas bajo su control, lo que incluye evitar en la medida de lo posible situar armas y combatientes dentro de barrios residenciales.”

Dada la cifra de civiles muertos y heridos, Arabia Saudí y los demás Estados participantes en estos ataques aéreos deben investigar si se han cometido violaciones del derecho internacional humanitario. Asimismo, si hay indicios de que se han perpetrado crímenes de guerra, deben someter a los presuntos responsables a un juicio justo.

El Ministerio de Salud yemení ha dicho hoy que los ataques aéreos han matado a 25 personas y herido a unas 40; no se sabe aún si hay combatientes entre las víctimas.

Según personal paramédico que llegó al lugar posteriormente, el ataque aéreo efectuado cerca del aeropuerto ha tenido lugar poco antes de las tres de la madrugada (hora local), en una zona residencial llamada Beni Hawat. Al parecer, grupos armados huthis habían instalado un puesto de control a  unos 100 metros de allí, y estaban también en la base de Al Dailami, situada a unos 500 metros.

Las autoridades saudíes han manifestado hoy que han destruido “todas las defensas antiaéreas huthis” de la base de Al Dailami, que se encuentra junto al aeropuerto internacional de Saná.

Beni Hawat en uno de los diversos lugares de los alrededores de la ciudad que han sufrido ataques aéreos durante la noche tras anunciar Arabia Saudí que iba a llevar a cabo una intervención militar contra los grupos armados huthis, en la que participan una colación de 10 países, entre ellos cinco miembros del El Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo. El gobierno de Estados Unidos ha manifestado hoy que ha “autorizado el envío de apoyo logístico y de inteligencia” para esta intervención militar, a la que han dado también su aprobación otros gobiernos, entre ellos los de Reino Unido y Turquía.