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Las reformas en derechos humanos, vitales para devolver la esperanza a los tunecinos

De Josefina Salomon London,

Equipo de investigación de Amnistía Internacional sobre Túnez.

La participación en las elecciones tunecinas fue elevada.

Sonaron bocinas, los niños ondearon banderas tunecinas, los ancianos posaron alegres ante las cámaras y las colas de votantes llegaron hasta los patios de las escuelas. Ayer los tunecinos acudieron a las urnas en las primeras elecciones que se celebran con la nueva Constitución del país, casi cuatro años después de que tomaran las calles para protestar contra años de represión y abusos. Su entusiasmo era palpable, pero el éxito del proceso electoral hasta ahora no debe ocultar otras realidades más oscuras que persisten en Túnez.

Desde el alzamiento de 2010-2011 que derrocó al ex presidente Zine el Abidine Ben Ali, se han seguido cometiendo violaciones de derechos humanos.

Esto era evidente desde que llegamos a Túnez, la capital, donde vimos a familias protestar contra la tortura de sus seres queridos a manos de las fuerzas de seguridad y reclamar justicia y rendición de cuentas. Sus historias respaldaban los informes que llevábamos recibiendo desde hacía varias semanas de casos de tortura y muertes bajo custodia.

Poco se sabe aún de la estructura de las fuerzas de seguridad tunecinas, que no han sido reformadas desde el alzamiento.

Autoridades y políticos afirman que la seguridad es de vital importancia tras dos magnicidios políticos cometidos en 2013 y la creciente inestabilidad en las fronteras de Túnez con Argelia y Libia, que las autoridades atribuyen a células “terroristas”. Pero esto suscita algunas preguntas preocupantes sobre los derechos humanos.

Apenas 48 horas antes de las elecciones, las fuerzas de seguridad rodearon y asaltaron una casa de un suburbio de Túnez donde se creía que se ocultaban hombres armados, mataron a cinco mujeres y a un hombre e hirieron a un niño. La víspera, un agente de la Guardia Nacional murió en el enfrentamiento.

La impunidad era una de las características del gobierno de Ben Ali, pero las autoridades actuales también han utilizado las amenazas para la seguridad como excusa para permitir que los miembros de las fuerzas de seguridad queden impunes de violaciones de derechos humanos.

En agosto, la policía mató a disparos a dos mujeres en Kasserine, cuando ambas regresaban a casa en un vehículo de madrugada tras asistir a una boda. El Ministerio del Interior nos dijo que no se había suspendido a los policías, que tampoco estaban sometidos a una investigación interna, alegando que la muerte de las mujeres fue consecuencia de un “error” cometido mientras protegían la zona de amenazas terroristas.

Las operaciones antiterroristas de Túnez no deben emplearse como excusa para permitir que las fuerzas de seguridad eludan el enjuiciamiento por las violaciones que cometen.

Nuestro encuentro con el ex preso de conciencia Jabeur Mejri, indultado por segunda vez el 14 de octubre, nos recordó con crudeza las violaciones de otros derechos humanos a manos de las autoridades.

Jabeur fue condenado a siete años y medio de prisión en 2012 por publicar en Internet textos considerados ofensivos para el islam y el profeta Mahoma. Fue indultado por primera vez a principios de 2014, pero lo volvieron a encarcelar por “insultos” a un cargo público.

El 24 de septiembre, Amnistía Internacional presentó un manifiesto por los derechos humanos que incluía 10 promesas que cada candidato a las elecciones debía suscribir para comprometerse a hacer reformas reales en materia de derechos humanos.

Desde entonces, Amnistía Internacional recogió activamente firmas de candidatos y candidatas y partidos políticos en Túnez y en otros países, incluso en una conferencia celebrada en Túnez este mes, en la que 11 partidos políticos firmaron nuestro manifiesto sin reservas. Sin embargo, otros partidos dieron respuestas evasivas o rechazaron sin más el compromiso de abolir la pena de muerte.

Ahora que se van a conocer los resultados de las elecciones legislativas, observaremos de cerca las medidas que adopten los parlamentarios recién elegidos para mejorar la situación de los derechos humanos.

El 25 de noviembre está previsto que se presente un nuevo proyecto de ley sobre la violencia contra las mujeres para que lo apruebe la nueva asamblea legislativa. Como parte de nuestra campaña por los derechos de las mujeres y niñas a vivir sin violencia sexual, pediremos a las nuevas autoridades que adopten y apliquen una ley específica e integral para abordar la violencia basada en el género.

Los tunecinos han vivido un difícil periodo de transición de cuatro años confiando en que su perseverancia hará realidad sus esperanzas y sueños para su país. El respeto a los derechos humanos ha de estar en el centro de las elecciones, así como de las medidas del nuevo gobierno. Sólo entonces podrán alcanzarse realmente las aspiraciones de los tunecinos y tunecinas y del alzamiento de 2011.