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Rumania debe dar alojamiento a familias sin hogar después de desalojo

Amnistía Internacional ha instado a las autoridades rumanas a que faciliten urgentemente alojamiento a varias familias romaníes que se han quedado sin hogar tras un desalojo forzoso la semana pasada.El 17 de diciembre, las autoridades de la ciudad de Cluj, en la región noroccidental de Rumania, desalojaron forzosamente a una comunidad romaní.Algunas de las familias fueron trasladadas a unas unidades de vivienda inadecuadas, mientras que otras se han quedado sin techo. Según ONG y testimonios de romaníes de la localidad, hay otras comunidades romaníes en Cluj que podrían ser también objeto de desalojo forzoso."Esta constante de desalojos forzosos, sin consultas adecuadas, notificaciones adecuadas o viviendas alternativas adecuadas, perpetúa la segregación y vulnera las obligaciones internacionales de Rumania", ha declarado Andrea Huber, directora adjunta del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional."Cuando se desaloja a las familias romaníes de sus casas en contra de su voluntad, estas familias pierden sus hogares, sus posesiones, sus contactos sociales y su acceso al trabajo y a los servicios del Estado."El 15 de diciembre, unas 56 familias recibieron la notificación de que dos días después se iban a derribar todos los barracones y chozas improvisados de su comunidad. No se consultó a la comunidad afectada y no se habían estudiado alternativas viables al desalojo.Hacia las 6 de la mañana del 17 de diciembre, la policía llegó al lugar y ordenó a la comunidad que se llevara sus enseres antes de que finalizara el día. Posteriormente, 40 familias fueron realojadas en nuevas unidades de vivienda en las afueras de la ciudad, cerca de un vertedero de basura.Varias familias se han quedado sin hogar debido al desalojo, pues no recibieron habitación en la unidad de vivienda ni otro alojamiento alternativo. Según las noticias, adultos y menores duermen en la calle, donde las temperaturas pueden alcanzar los 10ºC bajo cero por la noche.Una de las personas desalojadas de la comunidad de la calle Coastei declaró a Amnistía Internacional: "Hay gente durmiendo fuera, en el frío. No les dieron habitación y no quieren que les roben sus pertenencias. A veces llevan a los niños a dormir a las casas de sus vecinos, pero aparte de eso, permanecen en medio del frío."Mientras tanto, el acceso a oportunidades de trabajo y a los servicios públicos es difícil, pues la parada de autobús más próxima está a unos 4 km, lo que dificulta que los niños vayan a la escuela.Amnistía Internacional ha instado a las autoridades de la ciudad de Cluj a garantizar que todos los desalojos se llevan a cabo sólo como último recurso y cumplen todas las normas internacionales de derechos humanos."La difícil situación de las familias romaníes en Rumania persiste desde hace muchos años. Ya es hora de que las autoridades locales les proporcionen viviendas adecuadas cerca de servicios y facilidades, en un lugar seguro y saludable", concluyó Andrea Huber.